DIMITRI SOKOLOV Mi mirada decidió comenzar a inspeccionarla desde abajo, empezando por esos delicados tobillos delgados, subiendo por sus pantorrillas torneadas y esos muslos jugosos que me encantaba morder. La falda azul oscuro cubría lo necesario para dejarme con hambre, pero se ajustaba a sus caderas, así como el saco favorecía su pequeña cintura. Entorné los ojos y no pude evitar compararla con Loretta. Mientras mi exesposa tenía una figura de reloj de arena, con curvas bastante pronunciadas, Sienna tenía una silueta más delicada y estilizada, como de una bailarina de ballet o una muñequita de joyero. De pronto me di cuenta de que era como comparar a un jabalí con un cisne. Por años creí que Loretta sería lo mejor que tendría en la vida, que no encontraría otra mujer tan hermosa

