Una hermosa dama lo observaba en la oscuridad de la noche, oculta entre las sombras. Con un gesto hipnótico, lo atraía hacia el jardín hasta conducirlo a un antiguo pozo. Él, cautivado, la seguía sin cuestionar, hasta que, al llegar al borde, un impulso invisible lo empujaba al interior de aquel abismo sin fondo… Así había comenzado aquella visión en medio de la madrugada. Al despertar, su mente quedó atrapada en el eco del sueño. Aunque habían pasado años desde aquella experiencia onírica, su simbolismo jamás se desvaneció. En el sueño, tras caer en el pozo, había emergido a otro mundo: un prado nocturno de belleza sobrenatural. Allí, una dama le reveló un secreto que cambiaría su percepción de la realidad. Le habló sobre la mujer que solía acompañarlo, asegurándole que no era humana, s

