Dara... Me paseaba por el lugar dando un vistazo en cada una de sus áreas, recordaba esos viejos tiempos en los que solíamos pensar en Inccubus cómo un sueño muy lejano, nuestra Morada para disfrutar del pecado, del placer y la lujuria, sonreí porqué hoy en día es una realidad y es nuestro. Me fijé en mi reloj y observé que ya estaba sobre la hora para mi cita de está tarde, miré una última vez al rededor de mi averno y me sentí satisfecha de lo que había construido, luego me fuí directo al despacho. Mientras me acercaba sentía ese extraño cosquilleo de la adrenalina fluyendo por mi cuerpo, no era excitación era una emoción diferente, una que rara vez sentía y que me costaba contener, pues a partir de hoy en mi vida muchas cosas cambiarían... Pero no me preocupaba pues sería uno de eso

