Capítulo 4

1102 Words
Capítulo 4 Gretel no duda y aumenta el ritmo, sus dos manos empiezan a acariciarle y arañarle el pecho. Ambos se corren con un enorme grito antes de que ella caiga rendida a su lado, respirando agitadamente y cubierta de sudor. Una vez que sus latidos vuelven a la normalidad, Dylan levanta a su mujer para llevarla a la ducha y darle otro baño. Todos estaban guapísimos con sus atuendos, y aunque su barriga era grande y redonda, no le restaba belleza. Estaba divina con su bonito vestido ovalado, sólo le faltaba una cosa para estar perfecta. Su collar de oro macizo certificado, sonrió al ver la joya en la mano de su marido. Le levantó el pelo y se lo puso. Dylan: Eres la mujer más hermosa del mundo y no puedo agradecer lo suficiente a Dios por haberte traído a mi vida. Gretel: Tampoco exageres, cariño. Dylan : Hablo muy en serio cariño. He tardado mucho en encontrar la perfección y no estoy dispuesto a dejarte marchar. Hazte a la idea de que estarás pegada a mí el resto de tu vida. No tenía intención de irme a ninguna parte. Estoy muy contenta de estar pegada a ti, mi querido tonto. Ella respondió, presionando su nariz contra la de su marido. Sus labios estaban pegados. Sus labios estaban pegados sin besarse. Dylan: Gracias por quererme como soy. Te prometo que haré todo lo posible para que seas la mujer más feliz del mundo. Porque te lo mereces. Porque te quiero más de lo que las palabras pueden expresar. Gretel : Ya has tenido éxito en tu misión, guapo, porque estoy loca por todo lo que representas y tampoco puedo imaginar mi vida sin ti. Dylan le muerde el labio inferior y se dan un beso muy excitante. Cuando llegaron al cóctel, todas las cámaras estaban sobre ellos, los paparazzi por un lado y los periodistas por otro. Dylan tuvo todos los problemas del mundo para señalar a su mujer y hacerla entrar sin incidentes. Dylan: ¿Estás bien? ¿Estás bien? se apresuró a preguntar. Gretel: Estoy bien, estoy bien .... ¿Vienes? Vamos a ver a Smay. Dylan: Ve tú, cariño, yo tengo que salir por detrás y hacer una llamada a Laura, necesito ver cómo está papá. Vale, ve tú, yo estaré en los vestuarios... Dylan: Guay -responde, volviendo a sellar los labios con los de su amada. Se agacha junto a ella, acariciándole el vientre. Dylan: ¿Y bien, campeón? Cuida de mamá. La dejo en tus manos, ¿vale? Yo sin ella, me muero. Gretel: No seas tonto... Y tampoco menciones la muerte. Dylan: Como queráis, Majestad. Le deposita un beso en el vientre antes de enderezarse y acariciar el rostro de Gretel. Dylan: Cuídate Gretel: Nos vemos en cinco minutos... Le da un casto beso antes de desaparecer para reunirse con su amiga. Dylan sale por la puerta trasera para evitar de nuevo a los paparazzi. Hace su llamada y al cabo de un minuto se oye una voz > Dylan: ¿Cómo te va, cabeza de chorlito? > Dylan: ¿Y papá? > Dylan: Ya estoy de vuelta, mañana temprano iré a casa con Gretel. Tenemos el evento de Smay y probablemente volveremos tarde. > Dylan: ¿Laura? > Dylan: Smay es una gran chica, dale la oportunidad de conocerte mejor y verás > Dylan: Laura por favor, déjate de tonterías y aunque lo hiciera. Ella no tiene ninguna posibilidad, soy un hombre muy cariñoso y fiel. > Laura no mentía, ninguna mujer podía competir con Gretel en el corazón de Dylan. Dylan y su hermana seguían discutiendo cuando escuchó gritos de auxilio. > Su hermana se apresuró a preguntar Dylan: Ni idea, iré a echar un vistazo. >. Dylan dejó el teléfono en el porche y volvió a su posición original. Dylan: Debería haberte avisado... Dice, haciéndole un gesto para que se acerque. El hombre se abalanza hacia él con el cuchillo y en un solo movimiento lo agarra, lo esquiva y vuelve para clavárselo en las palmas de las manos haciéndole gritar como no podía ser de otra manera. Volvió a su posición e hizo una señal al segundo hombre para que se acercara. Puso los ojos en blanco al ver a su amigo, que seguía retorciéndose de dolor en el suelo. Empujó a la mujer hacia Dylan, cogiéndole las piernas por el cuello. Dylan la agarró a tiempo para evitar que volviera a hacerse daño. Lloraba a lágrima viva y le sangraba la nariz. Mientras le apartaba el pelo de la cara, quedó hipnotizado por su gran belleza, aunque le había dañado un poco la cara, habría que estar ciego para no ver la belleza que desprendía. Dylan: Ya está, ya está, cálmate. >
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