Capítulo 58: Encuentro por Destino

1078 Words

Nicolas Pierce no podía conciliar la paz. Días después de la llegada de Lucrecia, el caballero que había vivido por el luto y la venganza se encontraba a merced de una tortura inusual: el deseo. No podía pensar en Amelia sin que la imagen de Lucrecia se interpusiera, con sus ojos verdes idénticos pero con una luz completamente diferente. Esa noche, un sueño lo despertó en un sudor frío. No era un sueño explícito, sino una tortura sensual: el aroma de especias de los Cárpatos, la risa melódica de Lucrecia, y la sensación de sus manos, no en su mejilla, sino sobre su pecho, forzándolo a sentir algo, algo que nunca se había dado la oportunidad de experimentar. Contrariado y furioso por su propia debilidad, Nicolas se levantó al amanecer. Vistió su ropa de montar, decidido a limpiar su mente

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