Xavier No sé si estoy haciendo bien o mal. No sé si soy un imbécil o si en verdad esto saldrá bien. —¿Me vas a explicar por qué quieres que te acompañe al club? —pregunta Víctor. —No —respondo cortante. —¿No me digas que ya te emocionaste con las mujeres de allí? —¿Puedes cerrar la boca? —Sí, pero no quiero. Tú no eras así, Xavier. Habla. —Estás logrando que me arrepienta de haberte traído —gruño mientras estaciono frente al club. —Vale, es que no entiendo nada. Primero me pides investigar a tu niñera y ahora vienes al club un sábado por la noche. ¿No me digas que la niñera no te da lo que quieres? Giro el rostro y lo taladro con la mirada. No sé por qué sigo siendo amigo de este idiota. Quizás porque, por idiota, me entiende. —Ya cierra la boca. Solo acompáñame —digo entre dient

