Kyra Cierro la puerta y apoyo la espalda contra ella, mi corazón casi se me sale del pecho. Dios… me besó. Y lo que es peor aún, yo le correspondí. No me lo creo, mis manos tiemblan, siento una mezcla de emoción y miedo a esto que estoy sintiendo, a lo intenso de este sentimiento, nisiquiera fui capaz de oponer resistencia. Me alejo de la puerta y me dejo caer en mi cama, me abrazo a su abrigo qué aun permanece en mis hombros, huele a él, debí habérselo entegado. Ay Dios, como haré para verlo mañana a la cara. Esto está mal, muy mal, pero me gustó. No puedo dejar de pensar en que me besó y yo no lo detuve. Me vuelvo a tocar los labios, como si pudiera borrar la huella, pero en lugar de borrarla, el recuerdo se hace más vivo. Siento el fuego de sus labios contra los míos, su agarre

