Capítulo 2

1095 Words
Pasaba las horas hasta que llegó la tarde, se había saltado el almuerzo como ya era costumbre para él, así que solo suspiro y vio lo último que le faltaba para terminar en su pila de papeles que eran ya solo un par de hojas, así que terminó con todo la calma que le fue posible, al terminar se dispuso a ir se, dejo todo acomodado en su cubículo, se despidió de uno que otro colega de trabajo que se daba cuenta de salida. - Hasta luego señor Jacob. - Hasta luego. - Hasta el día de mañana señor Jacob. - Hasta mañana. Decía con un cara más humana que la falsa que siempre tenía, con un pequeña mueca torcida en una sonrisa, dispuesto a subir al elevador donde ya dentro ya solo en él, cerró los ojos y suspiro hondo, como deseando que ese suspiro lo llevara a otra realidad diferente a la suya, más que nada para escapar de la monotonía que era aún martirio para el su vida, era para él un sueño que volvió un pesadilla con el tiempo, él quería más de lo que tenía, pero no era posible ya que todo en su entorno para él era un obstáculo. Después se salir de elevador se dirigió hacia la salida de ese gran edificio imponente que la verlo le recordaba lo que era, un simple trabajador más, se dirigió a su automóvil y lo puso en marcha; estaba algo cansado, su estómago rugía por algo de comida, ¿Ir a su casa a comer con su familia?, no era una opción para él, condujo su automóvil al mismo lugar que iba todos los días después de su trabajo, al llegar estacionó su automóvil y con paso lento entró al establecimiento donde el bartender ya lo conocía. - Hola señor Jacob, ¿Lo mismo de siempre? - Si, por favor. - Claro, en un momento. El bartender fue por un plato de comida y empezó a servir en un vaso con hielo whisky, mientras que el señor Jacob tomaba el mismo lugar de la barra ya conocido para él, se acomodó y espero su pedido. El bartender le entregó un plato de carne con patatas y su trago, era lo de siempre que pedía, pero a pesar que era monótono lo que pedía prefería mil veces estar en ese mismo lugar cada tarde, cada día, comiendo lo mismo que estar en su casa u otro lugar, solo por dos razones: uno sentía una tranquilidad en ese lugar donde no pensaba solo comía, la segunda era porque así satisfacía su ganas de comer carne asada y el whisky que acompañaba con su carne, tomarlo lo hacía sentir que todo solo era pasajero como dando un esperanza dentro de su vida y las patatas, lo hacía sentir lleno para no comer más ese día sino hasta el siguiente. Después de que acabara ese plato de comida y su trago, pedía otro y se disponía fumar un cigarrillo dentro del lugar, así fumando, suspirando y soltando el humo de su labios, junto con ese trago helado por el hielo que contenía, con eso a su lado se ponía a pensar profundamente como sería su vida si hubiera tomado otras decisiones, si no estuviera en ese empleo y con familia, ¿Sería feliz?, eso lo pensaba siempre y otras cosas, ¿Qué pasaría si el desaparecería?, su familia lo buscaría sin parar era claro pero por otro lado sería libre, o ¿Qué pasaría si se divorciara?, podía pagar la manutención pro su puesto, pero eso era un problema no podría renunciar a su trabajo que en cierta forma ya había aceptado que odiaba, pero por otro lado su esposa nunca estaría de acuerdo y pelearía por que estuvieran juntos, algo que le provocaba jaqueca con solo imaginarlo, pero mientras su familia estuviera no sería libre como él quería, eso era lo que pensaba, se sumía en sus pensamientos el resto de toda esa tarde y hasta entrada ya muy la noche. El bartender sabía que el señor Jacob se queda un buen rato en ese lugar, pero siempre se iba cunado ya caía muy entrada la noche cunado más gente empezaba a llegar como todos los días, al empezar a llegar más personas al lugar se dispuso a irse, pagarla cuanta, tomar lo último que quedaba en su vaso e inhalar por última vez uno de sus cigarrillos de esa tarde y pagarlo. Se acomoda discretamente el traje cuando se levantó del asiento y sin más se dispuso a irse, no sin antes despedirse del bartender. - Hasta mañana señor Jacob. - Hasta mañana, por cierto la carne estaba deliciosa. Dijo eso último para cruzar la puerta del lugar y salir de ahí, se dirigió a su automóvil se subió a el, lo puso en marcha y se dirigió a su casa, siempre llegaba tarde para así no toparse con su familia, al ser ya demasiado noche no había ningún vecino a la vista donde no tuviera que fingir amabilidad, sin más estaciono el automóvil en acera fuera de su casa, suspiro hondo y salió del vehículo para entrar a la casa, al entrar esta todo en calma, dejo su maletín a lado de la puerta como siempre, fue a la cocina y saco de la nevera la leche para servirse en un vaso y beber ese líquido, suspiro hondo con algo de molestia, pero la soportaba ya que solo había calma, en lo que el siempre consideraba que el día era un aire asfixiante. Se dispuso a sentarse en una silla de la mesa de la cocina, al sentar se percató que había un papel sobre la mesa donde se podía apreciar que era doblado, pero resaltaba algo del lado doblado, "Jacob", era para él, suspiro y lo tomó para desdoblarlo y verlo, era una nota de su esposa. “Cariño, te deje como siempre comida en la nevera, necesito que arregles el cajón de los cubiertos de la cocina ya que se atora al cerrar, también quisiera que pudieras llegar temprano un día, el pequeño te extraño al igual que yo, creo que un día en familia nos vendría bien, descansa cariño. Te amo." Suspiro frustrado y cansado al leer esa nota, la rompió con sus manos y se paró de la silla para tirarla en el bote de la basura; al ver ese acto era claro lo que pasaba, el señor Jacob ya no amaba a su esposa y no le interesaba su hijo, ya no quería saber de su familia. 
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