Suspiró al ver de quien provenía la llamada proveniente y contesto.
- Hola mamá.
- ¿Cómo estás? Cariño.
- Bien.
- ¿Y Renard?
- Esta aquí conmigo.
- Que bien, por qué te hablo para decirte que va a ver una comida familiar el fin de semana en casa y queremos que vengas con él.
- Si mamá ahí estaremos.
- De acuerdo, entonces pronto nos veremos, te quiero, adiós.
- Adiós mamá.
Aimar solo suspiro pesadamente después de colgar esa llamada. Una comida familiar, es lo menos que quería asistir en estas circunstancias, pero en su familia a pesar de los problemas económicos ellos se veían como un matrimonio feliz y que luchaba por estar estable, lo cual se convirtió en un ejemplo de admiración para su parientes; pensar en la reacción de su familia al saber que le había pedido el divorcio a Renard y lo que estaba ocurriendo en su matrimonio, sería un escándalo total, el cual no estaba de acuerdo el liderar con ese drama, ya que tenía que lidiar con Renard.
- ¿Quién era?
- Mi madre, ¿Que no oíste?
- Y ella...
- Nos invitó a una comida familiar el fin de semana a la cual debes asistir conmigo como pareja.
- Pero...
- ¿Pero qué?, dependiente de que si me dejaste amar o no debes de asistir conmigo, hasta que estemos divorciados.
- Pero Aimar no me refiero a eso, si no del hecho que te quieres divorciar de mí.
- A ver Renard, que no vez lo que hiciste, te metiste con quien sabe quién, siendo me infiel y sin contar tus actitud de estos meses que han pasado.
- Tengo que admitir que es cierto, no he sido el mejor esposo estos meses y...no te fui fiel, pero aún aso yo te sigo amando, no quiero que nos divertirnos.
- ¡Por favor Renard!, si fuera verdad lo que tú dices jamás me hubiera sentido miserable como lo he estado pasando.
- ¿Miserable?
- Sí, creo que por eso lo mejor es separarnos, así tú estarías y harías lo que quisieras, yo estaría buscando algo alguien que pueda estar una vida bien sin mí pero prefiera estar conmigo.
- Pero Aimar yo quiero estar contigo a tu lado.
- No creo que eso se verdad, ya que la verdad es que no puedes estar sin mi o tal vez sí, pero estas acostumbrado a la idea que siempre estoy para ti, mientras tu no estas para mí, pero creo que este matrimonio ha estado a flote porque pensaba que nos amándonos mutuamente, pero al parecer solo he sido la que ha estado amando nuestra relación.
- Mira sé que falle pero si medas otra oportunidad, ya no pasara cosas así, te prometo cambiar y ser buen esposo, pero de verdad yo quiero que nos divorciemos. ¿Qué dices? ¿Me das otra oportunidad?
- No lo sé…
- Piénsalo, por favor prometo no fallar de nuevo, estar dando lo mejor de mí a nuestro matrimonio y a ti, por favor piénsalo.
- Lo pensare y tomare una decisión al respecto.
- De acuerdo.
Después de discutir ese día, las cosas cambiaron, Renard se esforzó en demostrar los siguientes días que realmente todo podía volver hacer como era el principio de su relación, a pesar de que seguía desempleado, buscaba la manera que el dinero rindiera, regreso hacer sus labores como amo de casa y trataba que Aimar no se sintiera miserable como ese día se lo dijo, no quería cometer más errores y que Aimar lo dejara, pero sobre todo lo preocupo como expreso lo miserable que se sentía a su lado, ya que siempre las personas decían que se sentían a gusto con él, así era con Aimar desde el principio, pero no quería que ella volviera sentir eso, pero la realidad las cosas es que tarde o temprano volvería a pasar lo mismo, porque por más que se esforzara Renard por que las cosas estuvieron bien con Aimar ya la había dejado de amar, aun que le costaba también aceptarlo.
El fin de semana llego y el día de la comida familiar había llegado, desde luego ellos fueron, se veían felices como enamorados, las personas no sospechaban nada de la realidad de lo que estaba pasando en ese matrimonio, Aimar y Renard trataban de mantener las apariencias, aunque se viera reales las actitudes y las muestras de afecto entre los dos sabían que eran falsas de ambas partes, pero siguieron así ya que no querían un escando de su matrimonio, que se estaba rito pero se estaba empezando a desmoronarse. Aunque haya amor de una parte si no es mutuo no dura mucho y se apaga, al igual que la confianza, por más que uno trate de ganarse la confianza del otro, un vez ya traicionada no es la misma.
- ¿Y cómo va su matrimonio?
Pregunto una tía de Aimar, la cual siempre busca algún defecto a cualquier m*****o de la familia, la pareja joven sabía bien lo que estaba pasando no lo podían ocultar siempre de su cara que reflejaría tarde o temprano la verdad, Renard pensando bien la respuesta que contestaría fue interrumpido por Aimar al contestar la pregunta, que por su contestación y su manera de decirlo sin dejar evidencia que fuera una farsa le sorprendió.
- De maravilla querida tía, a pesar de los problemas que hemos tenido, en especial económicos, lo hemos sabido manejar la situación juntos y en mi opinión no se me ha sido difícil lidiar con esos problemas, gracias que Renard me demuestra siempre cada día cuanto me ama.
- Se nota que a pesar de todo los problemas que se les han presentado, son felices, se mana y que confían en uno al otro, eso la clave para que un matrimonio se duradero o mejor dicho que fue la mejor elección de sus vidas.
- Si, así ha sido.
- Nos alegramos mucho por ustedes dos.
- Gracias.
- Que siempre sea así que tengan un matrimonio que pude superar todos los problemas que les de la vida. Hagamos un brindes por este matrimonio, por el matrimonio Suaste.