Capítulo 27

1308 Words
Los días siguientes después de su cumpleaños, Evelyn jugaba con Raúl en cada momento del día, en la escuela Evelyn si llamo la atención de sus profesores ante su comportamiento de estar jugando con alguien que aparentemente no existía, sus compañeros de clase la veían como un bicho raro; pero todo eso no le importaba a Evelyn mineras tuviera a su único amigo con quien no se sentía de nuevo sola. Los padres de Evelyn no tomaban en serio su comportamiento, pensaban que era solo una etapa de excesiva imaginación de un niño, algo normal.  Todo era más alegre en la vida de Evelyn con su amigo Raúl que nunca la dejaba sola, pero hasta que un día a Raúl se le ocurrió una idea. - Evelyn. - ¿Qué Raúl? - Tengo una idea. - ¿Cuál? - ¿Y si salimos a comprar dulces y al parque? - Me gusta tú idea, pero... - ¿Pero? - Mis padres me han dicho que no salga de casa, si no es con ellos. - Pero sería como una aventura salir, ¿De verdad no puedes salir? - No. - Que mal, ¿Ahora que hare con este billete que encontré? - ¿En dónde lo encontraste? - En el patio, pensé que era lo suficiente para comprar dulces, pero puedes salir así que no se podrá gastar en dulces. Evelyn de verdad quería salir de su casa, pero desobedecer a sus padres, era algo nuevo para ella ya que si quería ir y más porque no quería ver triste a Raúl. - ¿Segura que no puedes salir aunque sea un rato? - Podría.... - ¿Podría? - Podría intentarlo. - ¡¿Enserio?! - Si, pero tengo miedo de salir a la calle sola. - No estarás sola, estarás conmigo. - De acuerdo vamos. Evelyn sin más se dirigió a la puerta de su casa para salir e ir con Raúl por dulces y al parque. Pero al tomar el pomo de la puerta Evelyn se paró en seco. -¿Que tienes?, te pusiste seria. - ¿Esto será seguro? - No lo sé, pero no lo sabremos hasta intentarlo. Pero pase lo que pase te cuidaré de que nadie te haga daño. - De acuerdo, vamos. Evelyn abrió la puerta aun con miedo de salir a la calle, pero estaba emocionada de ir a comprar dulces y a jugar al parqué con Raúl. Salió de su casa y fue con cuidado por la acera mientras Raúl le decía donde pisar para no tropezarse, así entre paso y paso, Raúl le contaba chistes para alegrar a Evelyn  en su trayecto. Fue así hasta llegar a una tienda cerca del final de los suburbios donde vivía Evelyn, cerca de los transportes. Evelyn estaba a punto de entrar a la tienda pero Raúl la paro de golpe, a tiempo para evitar que entrara al lugar. - ¿Qué sucede? - Creo que no será bueno entrar a comparar dulces aquí. - ¿Por qué?, es la única tiendo cercana de casa y es la única que he visto. - No tengo buen presentimiento de este lugar. - ¿Por qué? - ¿El señor que atiende este lugar te conoce? - No lo sé, he venido algunas veces con mis padres, pero… - ¿Pero? - Siempre que me ve me sonríe de una manera extraña. - Mejor no entremos Evelyn. - De acuerdo. - Vayamos de una vez al parque, ¿te parece? - Si. Raúl sentía algo extraño de la vibra del señor de ese lugar, que se percató que había visto a Evelyn y sonrió de una manera extraña, como se lo había mencionado ella, por lo cual le fue una señal de alerta a Raúl. Así que solo cambiaron de dirección, al camino directo al parque, al llegar había muchos niños jugando y corriendo alegres por los juegos del lugar, pero sobre todo muchos con sus padres; Evelyn se sintió algo triste, pero se esfumo su tristeza al oír a Raúl. - ¿Por qué no te subes a los columpios mientras que yo te empujó? - De acuerdo, pero no tan fuerte. - De acuerdo. Evelyn se subió a un columpio mientras que Raúl la empujaba, no llamaba la atención que el columpio se alanzar y que Evelyn no hiciera alguna inercia para mover el columpio donde estaba. Evelyn se empezó a reír de la diversión que sentía al ser empujada por Raúl, sentía la pequeña que podía sentir el cielo con la brisa del aire, lo cual se sentía mágico el momento, digno de un buen recuerdo. Todo estaba realmente bien en ese momento; hasta que de nuevo Raúl sintió una vibra extraña como la del señor de la tienda, pero ahora venía de otro lugar más cercano de donde se encontraba con Evelyn; miro a su alrededor y vio a un sujeto cerca de unas bancas de jardín mirando a Evelyn de la misma manera que el señor de la tienda hace un rato. Así que dejo de empujarla en el columpio para que se fuera parando. - ¿Qué sucede?, ¿Por qué has parado? - Tenemos que irnos. - ¿Pero por qué?, si me estaba divirtiendo. - Hay una persona que te está mirando de la misma manera extraña que el señor de hace rato. - ¿Cómo el de la tienda? - Sí, hay que irnos, siento que tiene algo malo. - ¿Crees que sea malo? - Si. - De acuerdo, vámonos. - No te pongas triste, lo hago porque te dije que te cuidaría y que nadie te haría daño. - Comprendo…creo. - Vámonos. Evelyn a pesar de estar un poco triste de irse, sabía que era algo serio, ya que veía la cara de preocupación en Raúl, al igual que la de sus padres al saber que no tenían un resultado inesperado. No quería seguir viendo el rostro así de Raúl, así que lo mejor era hacerle caso pensó la pequeña, partieron rumbo a casa, pero fue algo diferente que al principio, Raúl se encontraba totalmente serio, no está alegre como de costumbre, lo cual preocupo mucho a la pequeña. - ¿Raúl por qué estás tan serio?, ¿Acaso te sientes mal? - No, es que fue mala idea salir de casa, hay más cosas malas afuera de lo que esperaba, no quiero que nadie te dañe de alguna manera. - Eres buen amigo Raúl. - ¿Por qué lo dices? - Mi abuela me dijo una vez antes de que se fuera, que las personas que te cuidan y te hacen feliz, son personas buenas que son amistades o incluso son más familia que la propia. - ¿Y dónde está tu abuela? - Esta arriba, ¿Que no la vez? - ¿Está en el cielo? - Sí, esta donde están las nubes, cerca del sol y donde la brisa del aire corre mejor. - ¿Y cómo sabes que está ahí? - Ella me lo mostro en un sueño donde la vi. - Sabes que Evelyn. - ¿Que? - Tome una decisión. - ¿Cuál? - Te prometo cuidar de cualquiera persona mala que te quiera hacer algún daño o te haga llorar. - ¡¿Enserio?! - Sí, mientras seamos amigos nada malo te pasara, te lo prometo. - Gracias. - ¿Por qué?, ¿Por la promesa que te hice? - No, por ser mí amigo y no dejarme sola. - Evelyn eres mi familia. - Y tú también la mía Raúl. Sin más la pequeña fue a casa sola a la vista de la cualquier persona, pero ella sabía que esta acompañada de su amigo, pero al llegar a casa sus padres no lo crearían que fueran así las cosas como la pequeña las veía.
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