Capítulo 26

1833 Words
8. Cuando era niña me costaba hacer amigos, así que mis únicos amigos que tenía eran mis juguetes, me sentía sola pero no tanto, ya que al pensar que ellos me cuidarían y así fue como crecí. Al final mis juguetes dejaron de cuidarme y yo misma lo empecé hacer y así fue como les agradecí el cuidado de niña. Sé que muchas personas crecieron así, pero otras no tenían juguetes si no algo más especial un amigo único en el mundo para ellos; yo a veces deseaba tener uno pero nunca pasó, al igual que ellos olvide eso cunado crecí, pero hay mientras caminaba en calle para cimbrar algo de comer, vi a una niña jugando con alguien, pero no había nadie a su lado, pero eso supongo que es normal o eso creí hasta que oí una vez que la llamaba, pero no había nadie a su alrededor cerca de ella; así que pensé, ¿Los amigos imaginarios pueden hablar?, no lo sé, pero no quiero averiguarlo.     Mi amigo imaginario. Ser niño significa ser inocente, no tener certeza de las cosas si son buenas o malas, simplemente suceden y solo es ser feliz, de eso trata la niñez; jugar, descubrir el mundo que te rodea, probar cosas nuevas, aprender y socializar, pero no siempre la niñez es así; por ejemplo lo último mencionado, al ser niño eres el centro de atención de tus padres o tal vez no, es tener amigos por momento o puede que no, pero más que nada nunca te sientes solo, aunque no siempre es así. Bueno por mala suerte si se quiere ver así, era el casa de Evelyn, siendo hija única se supone que sería el centro de atención de todo mundo o de su familia, pero no era así; sus padres no le ponían atención más que una vez al día al igual que el resto de su familia, siendo un niña siempre buscaba con quien jugar en la escuela, pero como siempre pasa en las escuelas que nunca eres del agradó de alguien y puede influir eso en demás personas, eso se da desde adultos a niños, así que siempre fue excluida en la escuela. Al ser hija única tenía varios juguetes que cualquier niño quisiera tener, al jugar con ellos se olvidaba un momento de la soledad que la rodeaba en su vida, pero solo dura ese efecto una o dos horas a lo mucho. Era una niña en su casa tanto por la mañana que por la noche estaba sola, su familia tenía asuntos en su vida para estar en casa, técnicamente Evelyn creció solo desde los dos años, ya que desde entonces podía controlar las cosas básicas del ser humano, al estar en una casa sola ñ siempre recordaba los días que su padres le ponían atención como se debe a un niño, desde pequeña extrañaba los mimos y el cariño que uno puede tener al diario pero ella no, ya era normal para Evelyn llorar todo los días por querer desear un abrazo o cualquier muestra de cariño, así era la vida de esa pequeña niña desde los dos años hasta los seis. Cambio algo en su cumpleaños número seis, al estar llorando sola en su casa deseando estar con alguien ese día, fue donde todo comenzó. - No llores. Escucho la pequeña niña en si alrededor, busco con la mirada si había alguien su casa cerca pero no vio nada. Hasta que oyó otra vez esa voz. - ¿Quieres jugar? Al oír nuca de nuevo con la vista y al ni ver de nuevo nada se asustó y se fue corriendo a esconder a la habitación de sus padres, debajo de la cama se colocó con miedo, pero oyó otra vez esa voz. - ¿Por qué te escondes? La pequeña no respondió nada ya que esta aterrada de no saber de dónde provenía esa voz, a pesar de que se oía de un niño de su edad. - ¿No quieres jugar? Al estar debajo de la cama de sus padres pudo ver como poco a poco unos pies de niño se empezaron aparecer enfrente de ella, estaba Evelyn estaba a punto de gritar y de llorar hasta que de nuevo la voz hablo. - No te asustes, sé que estas escondida ahí abajo, no te hare nada solo quiero jugar. Evelyn no se movió y no di no nada un estaba aterrada. - Oye no tengas miedo, yo no muerdo. De repente los pies que veía se movieron, Evelyn empezó a tranquilizarse un poco, pero de nuevo vio esos pies enfrente de ella, pero ahora se asomaba una mano de igual manera de niño pero con una hoja de papel con un dibujo, el cual Evelyn se sorprendió al ver que era un pastel dibujado de color azul y rosa, con las palabras feliz cumpleaños mal escrito y seis velitas en la parte superior del pastel. - Feliz cumpleaños Evelyn. La hoja cayo de cierta manera para que ella la tomara y pudiera apreciar más el dibujó, que lo había hecho ese niño que no conocía. - ¿Vas a salir de ahí?, ¿o aun tienes miedo? Evelyn pensó si salir o contestar tenía miedo aun pero de alguna manera ya no tanto. Así que lo pensó y decidió hablar. - Si... - ¿si?, ¿un tienes miedo? - Si... - ¿Vas a salir? - No sé... - Tengo una idea, ¿si sales de ahí con los ojos cerrados?, Así no tendrás miedo. Evelyn lo pensó, pero al final accedió a la idea del que parecía ser un niño frente a ella, empezó a salir poco a poco de la parte de abajo de la cama de sus padre con los ojos muy cerrados por el miedo que aun sentía. - Yeii, ya estas saliendo de ahí. Evelyn al salir de su escondite sintió escalofríos ya que el supuestos niño la ayudo a levantarse del suelo, aun sentía miedo pero ya no de tanta magnitud. - Bueno ya que saliste de ahí y que te veo ahora, si quieres puedes abrir los ojos o no. Evelyn lo pensó aún tenía miedo en ella, pero aun así decidió abrir los ojos poco a poco para ver al niño que estaba frente de ella. Al verlo lo vio borroso a primera vista, pero como sus ojos fueron enfocando a verlo, se formó una figura sólida del niño frente a ella. - Que bueno que abriste los ojos. Evelyn estaba algo seria y pasmada, había un niño al parecer muy alegra de verla enfrente a ella, pero sobre todo se preguntaba, ¿Que hacía ahí en su casa?, ¿Cómo sabia de ella?, ¿Cómo sabía que era su cumpleaños?, a pesar de que era una pequeña niña sabía que algo no estaba normal que uno niño estuviera en su casa sin que hubiera nadie, más que ella. - ¿Que tienes?, ¿Por qué no me hablas? - ¿Quién eres? Dijo Evelyn hacia el niño, fue lo único que se le ocurrió para tener una respuesta coherente a lo que estaba pensado para todas sus interrogativas. - Soy tú amigo. - ¿Mi amigo? - Si. - ¿Pero si yo no tengo amigos? - Bueno ahora ya tienes uno. - ¿Cómo te llamas? - No lo sé, no tengo nombre. - Pero todo mundo tiene un nombre. - Bueno tal vez lo olvide. ¡Ya se ponme uno!, así tendré nombre mientras recuerdo el mío. - ¿Ponerte un nombre? - Si, que sea bonito como el tuyo. - ¿Pero cómo sabes mi nombre? - No lo sé, pero cuando te vi llorar lo supe. - ¿Cómo es que me viste y yo no? - No sé, también quisiera saber eso, pero al verte sentí que quería jugar contigo para que no estés triste. - Entonces... ¿Vienés hacerme compañía? - Si. - ¿Entonces eres mi amigo? - Si y como tu amigo necesito un nombre, como tú lo dijiste todos tienen uno. - De acuerdo, te pondré uno. - ¿Cuál será? - ¿Te parece bien Raúl? - ¿Raúl? - ¿No te gusta? - No, ¡Me encanta!, ¡Ya tengo nombre! - Si. - ¿Entonces ahora vas a jugar conmigo? - De acuerdo. - Yeii, juguemos al tomar el té. - ¿Pero eso es para niñas? - Si quieres puedo ser niña yo también. - No es necesario, pero está bien, jugaremos a tomar el té. Ese día Evelyn jugo con su amigo todo el día, el cual la hizo sentir que ya no estaría sola, no solo ese día si no en varios. Hasta que llego la noche y los padres de Evelyn llegaron. - Evelyn. Ya llegamos ven. Escucho desde su cuarto la pequeña. - Mis padres ya llegaron, ¿Vamos a verlos? - Si. Sin más la pequeña fue donde su padres acompañada de Raúl. - Aquí estas pequeña. Toma te trajimos esto. - Es una muñeca, es bonita. - Feliz cumpleaños Evelyn. Era más que claro que Evelyn estaba feliz por el día que tuvo, pero no solo ver a sus padres si la tener un amigo. - Miren mamá y papá a mi amigo. - ¿Cual amigo pequeña? - El que está a lado de mí. Sus padres se rieron ante tal cosa. - Pero hija, no hay nadie a tu lado. - ¿De qué amigo hablas? - Pero si está al lado de mi...lo estoy viendo, ¿Ustedes no? - Evelyn tienes una gran imaginación. - Ya es tarde deberías ir a dormir. - De acuerdo. Evelyn se fue a su cuarto algo triste, ya que no vieron a Raúl que venía detrás de ella. - ¿Por qué mis padres no te vieron? - No lo sé... - ¿Solo yo puedo verte? - Si, pero no te dientas triste, eso es bueno. - ¿Bueno?, ¿Por qué? - Significa que eres especial y solo puedes verme, así que solo seres tú amigo para ti sola. - ¿Y eso no te molesta?, ¿No poder ser amigo de otros niños? - No, solo me importa ser amigo tuyo Evelyn. - De acuerdo. - ¿Quieres que sigamos jugando? - ¿Podría ser mañana?, me siento con sueño. - Si, mañana jugamos. Ve a tu cama yo te taparé con tus cobijas y me quedare a tu lado en la noche para cuidarte de los monstruos. - Pero no existen los monstruos. - ¿A no? - No. - Bueno, entonces solo me quedare a tu lado. - De acuerdo. Después de decir eso, Evelyn fue a su cama y Raúl la tapó con sus cobijas y se quedó a lado de ella. - Hasta mañana Raúl. - Descansa Evelyn, dulces sueños. Evelyn cerró los ojos y sin más cayó en un profundo sueño feliz porque ahora tenía un amigo.
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