“¡Hecho!” Joridey revolvía entre sus manos el paquete de regalo, satisfecho con cómo le había quedado. Había encontrado un bonito papel y una cinta de color, y había envuelto cuidadosamente el collar que había encontrado en el estudio de su hermano. Sin duda era un objeto de la familia, y no estaba expuesto en la vitrina blindada donde había otras joyas, que a veces también usaba su madre… ese collar no pertenecía a nadie en particular. Estaba enterrado en un cajón escondido debajo del escritorio… él sabía dónde estaba la llave porque había visto a Quarin abrirlo una vez. También había una pistola. Esa no la había tocado, su hermano había sido muy claro en ese punto; se habría enfadado muchísimo si la hubiera visto tomarla. Pero del collar no había dicho nada. Además, ni Quarin ni su pad

