Jueves 14 de septiembre - Seis meses antes del evento.
Juan había tomado la decisión más difícil de su vida, pedir la mano de su novia había significado solo el inicio de un conjunto actos que aproximaba peligrosamente el gran evento. Matrimonio, era una de las palabras que siempre había evitado y sin embargo hoy retumbaba en sus oídos como el tic-tac de un reloj, cada segundo, cada persona con que se entrevistaba, cada preparativo.
Mishelle no solo era su novia, era su compañera, su media mitad. Había sido además su socia en el negocio que tantos beneficios económicos, profesionales y hasta sociales les había traído. Este día, era tristemente especial para ellos, exactamente hace un año atrás, habían tenido que cerrar sus oficinas por diferencias con sus amigos y socios. Ese mismo día, 14 de septiembre, habían decidido vivir juntos, ese mismo día Mishelle había aceptado a Juan con todos sus defectos y virtudes, había aceptado incluso desordenado y oscuro pasado.
Juan y Mishelle cenaban en un lujoso restaurante italiano, celebraban no solo un año de vivir juntos, celebraban no solo su compromiso, celebraban el cumplimiento al pie de la letra cada una de las metas que se habían trazado para la próxima década. Quedaban poco más nueve años más para cumplir todos sus sueños, anhelos y las cosas marchaban mejor de lo que habían esperado. Juan es un hombre precavido, organizado y exigente. Mishelle es una mujer, afable y cariñosa pero arriesgada y decidida a imponerse metas que parecen imposibles, pero que de alguna manera Juan siempre lograba no solo cumplirlas sino superar sus expectativas, eso hacía que lo admirará y amara cada día más.
- Hoy el fideicomiso por fin aceptó entregarnos nuestra parte de la sociedad – Juan soltó la novedad victorioso y convencido del efecto que causaría esta noticia en Mishelle - ¿sabes qué significa eso?
- ¡Oh por Dios! ¿Lo dices en serio? – Los hermosos ojos de Mishelle se iluminaron
- Si amor podremos pagar la casa de nuestros sueños
- ¡Qué emoción! Siiiii –un chillido casi inaudible soltó Mishelle mientras aplacaba su felicidad con vino- Pero tenemos que hablar con mis padres…
- Si mi vida, sabía que ibas a decir esto, aquí tienes los tickets aéreos, mañana mismo viajamos a ver a tus padres y como lo habíamos planeado tenemos seis meses para planificar la boda y nuestra luna de miel ¿te parece Italia?
- Mejor Miami, Italia me recuerda a España, me trae malos recuerdos. Aun no me convence tu explicación de porqué tuviste que viajar para allá. Me dejaste sola aquí por tres meses y no quiero que nada empañe esos momentos tan felices que vamos a vivir
- Está bien que sea Miami – aceptó Juan sin dar más explicaciones, esa sola mención a su sombrío pasado le trajo a colación recuerdos empozados y un ciclo de su vida que le tomó casi nueve años cerrar. Ese viaje y la búsqueda de una respuesta, que nunca pudo hallar, había sido asunto cerrado hasta ahora, cuando era precisamente Mishelle quien lo mencionaba.
Viernes 13 de marzo - Nueve Años antes del evento.
- Juan, por favor entiéndeme esto no puede continuar – exclamaba Cecilia en tono contundente - debemos parar ahora o jamás podremos detenernos
- No entiendo que mierda me estás diciendo ¿Qué jamás podremos detenernos? ¿Qué clase de estúpida escusa es esa? ¿Me puede explicar para qué carajo montaste todo este teatro? me citas aquí, con tus amigas. Nos divertimos toda la noche, la pasamos genial y ahora me dices que quieres terminar conmigo ¿Cómo se supone que debo reaccionar? – los ojos de Juan están inyectados de sangre, eufórico, a punto de perder el control
- Juan – Cecilia suspira hondo – no me entiendes, no me entenderías aun si intentara explicarlo, es mejor dejarlo así, te prometo que pronto todo se esclarecerá
De pronto el rugir del motor de una Ford F150, cabina simple hizo chillar la grama. Las luces intensas del semi-camión iluminaron por completo el antes oscuro callejón, ubicado justo en la parte trasera del popular bar. Minutos antes Juan, su novia y sus amigos habían estado divirtiéndose festejando el cumpleaños justamente el cumpleaños de su amada.
Juan no entendía en que momento perdió el control de la situación, luz intensa deslumbrando sus ojos, lo volvía a la triste realidad. > se preguntó para sus adentros tratando de reaccionar. La escena fue tan rápida que Juan no pudo reaccionar, nuca se percató, en que momento Cecilia se había liberado de sus manos y escapó. Lo único que alcanzo a ver es una silueta femenina deslizándose ágilmente y trepando a la camioneta. El escandaloso portazo y de inmediato el ruido que emitía el acelerador del mini camión, volvió a la realidad a Juan. Cecilia había desaparecido de su lado. Por el vidrio semi tinturado de la camioneta, fácilmente pudo diferenciar la inconfundible cabellera rubia y un par de ojos verdes, nublados y a punto de llorar.
Juan estiró la mano, sin poder asimilar el evento, una descarga de adrenalina inundó sus venas, salió corriendo instintivamente tras la camioneta sin medir las consecuencias, quizás la hubiera alcanzado a no ser por la rápida acción de un grupo de siete chicos, tres hombres y cuatro mujeres, sus amigos, que lo detuvieron en seco y no le permitieron avanzar…