PVO Elrik. A veces no entiendo por qué es tan terca, tan testaruda. ¿Documento de identidad? ¡¿Es en serio Cass?! —Ya veo, entonces no te creerá cuando vea tu documento de identificación, Elrik. Suspiro, y ahora sí le doy la razón a Carwin, con quien me comunico por vídeo llamada. Jamás creí que reclamar mi luna de miel junto a mi esposa, la que me decía entre pucheros y ojitos llenos de lágrimas que la mirara, que la tocara y le diera besos solo a ella, ahora me rechazara. —¿Y qué sigue entonces? ¿Te vas a rendir con tu lobita amnésica? —No, Carwin —respondo seguro—. La amo y voy a hacer que me recuerde, no me importa qué, pero lo haré. Carwin se echa a reír. No entiendo por qué, si bien sabe que yo no soy de las personas que se rinden, menos por la mujer que ama. Supongo que nunc

