Capitulo 4.

1792 Words
Las apariencias engañan, algo de él no me terminaba de fiar porque muestro encuentro en la cocina solo lo dejó más idiota de lo que imaginaba y seguía sin entender como demonios había hecho para robarnos esos cargamentos de diamantes como si nada, algo no cuadraba y sabía muy bien que Gerónimo Ferrara, podía ser un insulso borracho, pero no todo es lo que parece. Lo dice la mujer que aparenta ser una simple maestra de escuela y solo soy una jodida asesina que busca venganza. Algo había escondido, debía averiguarlo lo antes posible, pero para ellos tenía que seguir con mi papel. Está mañana la niña se despertó de otra forma y al mirar que la cuidé toda la noche como me lo pidió solo la hizo sonreír para luego abrazarme. No dejaría que nadie más la toque, ella sabía eso y me sentía tan identificada que no me iré de esta casa sin matar al hijo de puta que la está lastimando mientras su padre sigue siendo egoísta. — ¿Por qué tardaste tanto? — me pregunta Jade cuando vuelvo de nuevo al patio. La niña que conocí ayer no era nada parecida a la que estaba a mi lado y me había pedido que le enseñe a mejorar su forma de leer. — Tu padre quería hablar conmigo — respondo al sentarme en la manta que pusimos sobre el pasto para estudiar. — De seguro quiere acostarse contigo — acota chasquendo su lengua. — No hables de esa forma — la regaño. — Mi papá es un idiota, se lo que hace con mis niñeras y con las otras institutrices, algunas mueren, otras quieren ser mi madrastra, pero todo termina cuando él se mete con ellas — comenta suspirando. — Los padres no somos perfectos, Jade — murmuro. Sabía lo que es cagarla con constancia, mi hijo era testigo de las tonterías que hice, ahora Sasha me odia y lo hace con tanta razón que se que nada lo hará perdóname. Para él no soy nada, solo la mujer que lo trajo al mundo y nada más. — ¿Tienes hijos? — me pregunta. — No — miento sintiendo un profundo dolor al recordar a Sasha. Nunca hubiera sido una buena madre para él, se que Helena le dará ese amor que nunca pude darle. — ¿Tú papá era malo? — cuestiona. Jade podía tener solo ocho años, pero es muy madura para su edad, se que lo que está viviendo es la que la hace crecer más rápido de lo normal. El que estaba abusando de ella le había arrebatado su inocencia. — Mi papá fue el mejor hombre que conocí, nada fue igual desde su partida — le respondí con cierta nostalgia. Hacía más de seis años que un infarto me lo arrebato. — Yo quiero un papá que juegue conmigo, que no solo me hable en el desayuno y me lleve de paseo — me cuenta con tristeza. — ¿Nunca saliste de este lugar? — le pregunto sabiendo la clara respuesta. — No, lo poco que salgo puede ser a la bahía pero con diez guardaespaldas a mi alrededor — dice mirando el cielo. La entendía a la perfección, estuve en su zapatos porque al ser la hija del jefe de la Bratvá, tanto Dmitri como yo éramos los puntos débiles de mi padre. Gran parte de mi vida como niña me la pasé encerrada en un castillo, siendo una princesa a la cual no vino un principe azul a rescatarla sino que se topó con el mayor villano y corrompió mi alma. Sobreprotegerme llevo a qué él que menos esperaban me lastimara y no pueda hacer nada porque era indefensa. Muchos años después aprendí como defenderme. — Un día iremos a la playa juntas — afirmo. — ¿Sin ellos? — inquiere marcando a todos los hombres que caminaban rodeando la casa. — Sin ellos — declaro regalandole una sonrisa. Gran parte de la tarde no solo le enseño a mejorar su forma de leer sino que también como mejorar su caligrafía hasta que le di un descanso para que se vaya a relajar. Cada movimiento de Jade, observa con cautela a todos a nuestro alrededor, algo que me dé indicios de quién era el hijo de puta que estaba abusando de una niña de tan solo ocho años, dentro mío solo quería rebanar el cuello de Carlo Vicenzi, él es un pedófilo pero nunca estaba en la casa si Gerónimo no se encontraba, no descartaba mi sospechas pero algo había más de fondo que me hacía desconfiar de todos. — Es hora de dormir — digo después de cepillar su cabello. No me movía ni un minuto sin ella, la tenía a mi lado para poder protegerla. — ¿Te quedarás conmigo está noche? — pregunta con temor. — Te cuidaré hasta en tus sueños — sentencio dejando un beso en su mejilla mientras la arropo. — No quiero que el mounstro entre — murmura mirando su puerta. — Si llega a venir le cortaré el cuello — afirmo con rabia. He tratado de indagar y preguntarle a ella quien es ese desgraciado, pero como toda víctima de abuso sus ojos expresan el miedo que le tiene, no me lo dirá por eso debo ser más rápida para averiguar así terminó de una buena vez con esa lacra. — No tienes miedo — acota mirándome. — No, el debería tenerme miedo — contesto mientras miro por las ventanas de su cuarto. Debo buscar contactarme con Gauss para que me mande algunas cosas, primero para defensa personal de la niña y luego cámaras para grabar todos los movimientos del lugar. Por estar cuidando a Jade me había olvidado de mi misión, pero hasta no matar a la escoria no me centraría en mi objetivo. — Ese es mi papá — murmura la niña al escuchar el estruendo en el pasillo. Ese idiota otra vez estaba borracho. — Ven conmigo — hablo tomando su mano para llevarla a mi lado, no la iba a dejar sola para que justo en ese momento lleguen a ella para lastimarla. ¿Enserio ese idiota es el líder de 'Ndrangheta? Cómo era de esperarse Gerónimo Ferrara se tambaleaba por el pasillo con una botella de whisky en sus manos pasado de borracho que solo daba un asco absoluto, juro que contengo mi genio para no matarlo porque por culpa de su egoísmo no se está dando cuenta de lo que pasa en su mismo techo. — He escuchado a los empleados decir que él no era así — me cuenta con tristeza. — ¿Qué lo hizo cambiar de opinión? — — Cuando mataron a mi mamá, después de ahí dicen que se volvió de esta forma — acota mirando como su padre se reía de no que mierda solo. — ¡Tú! — habla el borracho al marcarme. — ¿Vas a golpearme de nuevo? — me desafía. — Ganas no me faltan — mascullo. — ¿Por qué dice eso? — cuestiona su hija. — Solo está borracho, ven así lo ayudo antes que se mate solo — le pido para que no se pierda de mi vista. — Eres una fiera, belleza — murmura cuando me acerco. — Cierra la boca, belleza — ironizo mientras pongo su brazo sobre mis hombros para ayudarlo a caminar hasta el final del pasillo donde está su habitación, gracias a Jade abre la puerta así lo hacemos entrar y él hace un gesto que quiere vomitar haciendo que yo sea la que reciba la peor parte. Cada día tengo más motivos para matarlo. — Eres un asco — siseo al ver su ropa y la mía. — ¡Te vómito! — chilla la niña tapándose los ojos. — Jade cierra la puerta con seguro y acuéstate en la cama, te haz pasado de tu horario permitido mientras llevo a tu padre al baño — le ordeno no queriendo mirarme. — Lo siento, belleza — murmura mirándonos. — Cierra la boca porque juro que te cortaré la lengua — gruño furiosa. No solo era la niñera de la niña sino que también de su estúpido padre. Llevo a Gerónimo al baño, lo ayudo a quitarse la ropa y lo meto en la regadera con agua bien fría, el idiota se sienta en el suelo mientras del agua cae sobre su cuerpo solo tapado por su bóxer blanco. Aprovecho eso para salir y mirar que Jade me había hecho caso, un suspiro salió de mis labios al saber que estaba segura en esta habitación, vuelvo a ver a su padre que seguía en la misma deplorable posición. — Me gusta tu trasero — habla al verme sacarme la ropa. — Gracias — le contesto, después de todo los borrachos dicen la verdad y no era de menos porque sabía que tenía un infernal cuerpo, una gran arma de seducción que terminó con la vida de varios hombres, él no será la excepción. Entro a la regadera, sus ojos se abren bien grandes al verme totalmente desnuda, se que no podrá hacer nada y por eso sonriendo lo empujo haciendo que se recueste sobre la pared mientras me baño rápido delante suyo. — No me toques — digo dándole una suave cachetada en su mejilla izquierda cuando quiso poner su mano en uno de mis senos. — Podría follarte en este preciso momento — apenas dice haciendo que sonría. — Dudo que tú amigo sirva para algo así en esas condiciones — acoto cuando cierro el grifo del agua fría. Salgo de la ducha, me envuelvo en una toalla mientras no le pierdo los ojos al borracho que trata de hacer lo mismo pero termina en el piso. — Dudo hasta de tu inteligencia — murmuro al ayudarlo a levantarse. Lo siento en el retrete, lo ayudo a secarse y voy a su vestidor para buscar una remera para cubrirme sumado a ropa para él. Cuando vuelvo con su poca colaboración quito su bóxer mojado para dejar ante mis ojos su pene, no estaba mal dotado el italiano y dejando de lado su m*****o lo ayudo a colocarse el seco, un pantalón más un remera. Estaba agotada pero después de tanto esfuerzo al fin podía llevarlo a la cama. Jade dormía en una punta y él la otra, está noche no solo cuidaba a la niña de su abusador sino que al padre de no broncoaspirarse con su propio vómito. Solo ten paciencia, me decía a mi misma mientras los observaba dormir a ambos, mi misión no era está, pero acá estaba cuidando a los dos Ferrara una noche de verano, de asesina calificada a niñera de un solo salto, vaya ironía.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD