El cuarto se encontraba perfectamente ordenado, los libros de la tarea del día descansaban en el escritorio con la lamparita de mesa color rosa, Poker jugaba con un ratón mecánico al que no se cansaba de perseguir bajo la cama. En la mesita de noche se apreciaba un vaso de jugo a la mitad acompañando un suculento espagueti a la bolognesa -el platillo favorito de la señorita Villemont- por desgracia, el apetito no apareció aquel día. Sentada con expresión pensativa se encontraba la joven, suspirando sin dejar de mirar hacia la ventana. Detestaba estar así. ¿Qué sucedía con su vida? Una historia, la fiebre, una enfermera, un extraño, un cuervo… Las cosas no podían ser peores. Necesitaba respuestas, pero para obtenerlas necesitaba preguntas. Para generar preguntas necesitaba una situac

