No comprendió una sola de sus palabras que brotaron de labios de la desconocida enfermera, no supo quién era ella ni de qué rayos hablaba, pero tomó el frasco en manos y lentamente lo dirigió hasta sus labios con la firme convicción de que lo haría por él… Un momento, ¿quién era él? Sí. Miranda Villemont estaba a punto de beber una sustancia que no lucía para nada apetitosa únicamente por ÉL. ÉL. Alguien que no conocía y ya estaba sacrificandose por él. Sin duda estaba loca. Había enloquecido desde su clase de literatura. Después de que su maestra decidiera llevarle aquel texto tan raro... gracias a eso el sentimiento de conocer a un hombre entre sueños no dejaba de perseguirla. La sensación de extrañar tanto a alguien a quien no puede tener a su lado. —Rápido –la apresuró la mujer. P

