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1255 Words
Nos reunimos todos en el amplio espacio del recibidor, justo frente a unas escaleras como plebeyos esperando que baje la duquesa real, estos ricos y sus cosas… paseo mi mirada por el lugar, pero esta tan grande y vacio que no hay nada en que enfocarse que no sea en los jarrones enormes o la extraña alfombra; el sonido de zapatillas aparece y todos levantamos la mirada; como lo suponia el viejo tiene una hija, la mujer mantiene el la cabeza abajo busando algo en su bolso, su cabello n***o como la tinta se encuentra completamente lacio y hace de cortina para no permitirnos ver su cara, la curiosidad se vuelve ansia en cuestion de segundos, cuando ya esta más cerca levanta el rostro… Debe de ser una broma. Mi cerebro comienza hacer un corto circuito, el rostro de la mujer no se podría considerar el de una jovencita, pero tampoco el de una mujer mayor…. digo, tenía una belleza que no tenía aires juveniles, pero era exquisita, incluso con ese ceño fruncido con el que nos mirada al llegar abajo, su marido aclara la garganta con un toque de molestia, miro a los demás y al parecer no soy el único que parece algo consternado con la mujer, podría ser su hermana menor… sí muy probablemente sea eso. — Alejandra ellos son nuestro personal de seguridad, caballeros Alejandra, mi esposa.- mierda… no pues no es su hermana. ¿De verdad tiene 32 como dijo mi tío? no… esa mujer es mucho más joven que ese panzon engreído — Buenos días. - la mujer nos saluda… su voz… era… — Él es Jonathan Hiller, tu escolta personal Al escuchar mi nombre me obligó a poner los pies sobre la tierra y dejar aun lado el asombro que me causó la mujer para volver a ser profesional, ella me observa confundida y una mirada molesta se posa sobre su marido. — ¿Escolta personal? ¿De qué hablas, Aaron? — No tuve oportunidad de contártelo ayer corazón, pero te lo explicaré después. No me pasa desapercibida la molestia en los ojos de la mujer cuando su esposo la llama corazón, el hombre, Aaron, la observa suplicante, no queriendo que ella le arme un drama en este momento, ella tan solo suspira resignada, es como ver a mi tía y tío pelear. — Iré a hablar con la directora de Meisy, resulta que la suspendieron a ella, pero no a la niña del problema, deberías de ir conmigo. El señor Bickford se para firme, sacando más el pecho que la panza y se aleja de su esposa. — No puedo… tengo… varios deberes que atender. La mirada de la mujer cambia de la molestia a la ira punzante, incluso el ambiente se tornó más pesado, su esposa le lanza una ultima mirada que promete problemas y se va en dirección a la puerta principal, nos hacemos a un lado para abrirle paso y me quedo como idiota viendola alejarse, mi tío me da un codazo y señala a la mujer, recuerdo al instante que soy su escolta personal, así que ha grandes zancadas me apresuro para alcanzarla, cuando salgo la veo acercarse a un hombre que le tiende sus llaves, pero yo soy más rápido y las tomo antes que ella, eso me hace ganarme una mirada asesina a mi también, pero apesar que me observa con tanto enojo, no puedo evitar quedar cautivado con sus ojos verdes, me toma unos cuantos segundos salir del shock que me provoca su mirada, me aclaro la garganta y hablo firme. — Permítame conducir señora Bickford, ahora soy su escolta. Ahora me mira aún peor que hace un momento. ¿Qué hice? Ella deja escapar un suspiro afligido y mete la mano en el bolso para sacar su celular. — No me digas señora Bickford, llámame Alejandra o señora Milligan. — De acuerdo… - no referirme a ella por su apellido de casada, no sé si esto le guste al jefe, pero no quisiera terminar muerto a manos de esta mujer, que a lo que veo tiene un temperamento muy difícil, le abro la puerta trasera y ella entra cerrándola antes que pueda hacerlo yo, este va a ser un dia muy largo. ˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜ Traje a la señora Bickford… Señora Milligan a una “escuela secundaria” me fue difícil ubicar, ya que había varios edificios, todo esto parece una pequeña colonia, pero a lo que me doy cuenta es la zona de escuelas de la alta sociedad, cuando le dije que tenía que entrar con ella a donde fuera me lanzó otra mirada asesina, pero no protesto, me ubiqué en una esquina en lo que esperábamos a la directora, esta no tardó en aparecer, al entrar y verme dio un brinco. — ¡Oh cielos! .- La mujer mayor se lleva la mano al pecho, me siento ofendido sin duda, ni que fuera feo como el marido de mi jefa, quien por cierto mira a la mujer de manera despreocupada. — Es mi escolta personal, debí anunciarlo con su asistente .- la mujer pierde la mirada de susto y cambia por otra más… amable, me escanea de pies a cabeza y me sonríe al pasar a mi lado. — Bien señora Bickford ¿En que le puedo ayudar? — Milligan. - mi jefa hace la corrección con un tono de voz tan hostil que hasta yo me sentí oprimido, la directora asintió con la cabeza. — Cierto, disculpe . ahora la felicidad que había aparecido en su voz desaparece. — Quiero saber por qué a Annia Mith no se le suspendió, pero a Meisy si… — Bueno señora… Milligan, la verdad Meisy ha tenido enfrentamientos con varias estudiantes, esta es la primera en la que se lían a golpes, al ser la primera vez de Annia tan solo se le dio una advertencia esta vez. — ¿Y las otras veces? Meisy me dijo que siempre es esa chica la que inicia los problemas… La directora tira de el cuello de su camiseta, la jefa la está poniendo nerviosa y no es para menos, el temperamento de esa mujer es de temer, tiene una presencia que te hace sentir pequeño. — En las otras ocasiones no sabíamos que Annia era la que empezaba el conflicto, ya que todos señalaban a Meisy como la responsable. — Claro… mi hija es la que está siendo acosada por los demás y entre todos se cubren…. mire directora, no es fácil la situación de Meisy, pasó de todo a nada no solo en cuestión monetaria, también en su vida… este cambio es muy difícil para ella y lo menos que necesita es estar rodeada de jóvenes incomprensibles y adultos negligentes, si Meisy vuelve a ser molestada voy a retirarla de la institución y no solo a ella me la llevaré a ella, si no también los fondos de ayuda que se le da a la escuela no solo por parte de mi familia, sino también de la de mi esposo, le recuerdo que Meisy es mi hija, y no solo es una Bickford también lleva el apellido Milligan con ella, si Meisy se va de esta escuela se lleva con ella el dinero que aportan ambos apellidos a esta institución ¿Quedó claro? La directora asiente firmemente, al parecer esta mujer y su esposo son unos pececillos gordos (Literal, refiriendome a su esposo) las peleas de ricos son interesantes.
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