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1299 Words
Alejandra Nunca fui de esos ricos que hacen alarde de su dinero y estatus, nunca me vi en la necesidad o deseo de hacerlo, pero esto es diferente, Meisy estaba sufriendo por burlas de sus compañeros que la creen “inferior” cuando ella lleva los dos apellidos más poderosos del maldito país, con nuestras contribuciones a la zona escolar es que este lugar se ha podido mantener como uno de los mejores a nivel nacional, si decidimos marcharnos y dar nuestro dinero a otra institución educativa pasarían a lo mucho 2 años para que ese lugar alcanzara la cúspide de esta zona escolar, y esta perdería estatus y estudiantes, la directora de la secundaria era muy consciente de ello. Me quedé más tiempo porque la directora dijo que citará a la madre de Annie para hablar con ella, y claro que me espere para ver que en verdad lo hiciera, además le sugerí algunas medidas para tratar el tema de Meisy, me juro prácticamente que pondría a un maestro al pendiente de ella y cuando alguien se acercara a molestarla intervendrian de inmediato, satisfecha con eso me retiré. Al salir de la oficina y avanzar por el pasillo mire tras mi espalda al escuchar pasos muy de cerca, me encontré con ese hombre que sería mi escolta personal, no pude evitar poner mala cara, en primera Aaron me debía una larga explicación de porque no me lo consultó y en segunda, era un chico…. ¿Tenía… 25 quizás? es una tontería. El teléfono comenzó a sonar en mi bolso, un mensaje de Jessenia mi asistente, junta en 40 minutos, alcanzaba a llegar sin problema, el problema sería cuando dijera que la colección no sería limitada. Al cruzar el umbral de la puerta choco contra alguien, todo por ver el celular, que despistada. — Lo lamento . Pero mi disculpa no es respondida con un “no te preocupes” la mujer frente a mi me observa con molestia y no es nada más ni nada menos que Samanta Mith. — Tú debes de ser la señora Bickford, la madre adoptiva de la huérfana.- Jamás en mi vida había sentido tantas ganas de golpear a alguien que no fuera Aaron, hasta ahora. — Su nombre es Meisy, no “Huérfana” y si, soy su madre.- me pone los ojos en blanco y cruza los brazos sobre su pecho. — Da igual, meter a esa niña en esta escuela fue un error, no pertenece aquí lo más inteligente hubiera sido contratarle tutories privados, estas instituciones son para los hijos de las familias con alto poder adquisitivo, que crecieron en ambientes prósperos, es obvio que no encajaría, mi hija no es el problema aquí, los chicos saben reconocer a quienes son ajenos a su ambiente. - meto mi celular a la bolsa y suspiro — Meisy es de una familia de “Alto poder inquisitivo” es una Bickford. - ella se burla… en mi cara, maldita. — Es una Bickford de papel, lleva ese apellido no porque naciera con él, si no porque se le dio en la adopción, así como usted, es la señora Bickford porque el acta de matrimonio así lo dice… quizás por eso la defiende, se proyecta porque sabe que para tener el respeto de la sociedad se necesita más que le compartan el apellido. Esta es la clara razón por la que evito eventos con la “alta sociedad” los Mich son de esos ricos que se creen tocados por dios y su familia no tiene más de 8 años que lograron entrar en el círculo, el apellido Bickford es muy respetado, porque ellos se encargaron generación tras generación de lucirse en los medios, cada inauguración de un banco, cada proyecto concluido, cada ayuda que daban que esperaban que fuera reconocida, Bickford es sinónimo de opulencia y ruido en la sociedad, pero no solo soy Bickford por matrimonio, parece ser que a la gente se le olvidó que soy más que la esposa trofeo de Aaron, soy la primogénita y heredera de los Milligan… El apellido de mi familia es poder y discreción, los Milligan jamás hacemos alarde de nuestros logros, mucho menos ponemos el foco de las cámaras en nuestras vidas, pero aunque no alardeamos la gente sabe bien que el apellido Milligan se respeta. — Señora Milligan, será mejor irnos. Mi escolta rompe con el duelo de miradas, en cuanto la mujer escucha mi apellido el color de su piel desaparece y algo parecido al miedo tiñe su mirada, la regó en grande y lo sabe, paso a un lado de ella y continuo avanzando, no se tardan en escuchar los pasos tras de mí, pero mi escolta se posiciona de escudo, ahora si que me parece oportuna su presencia, cuando llego a la puerta de la parte trasera del auto la mujer habla. — ¡¿Eres Alejandra Milligan?! .- Abro la puerta del auto y la observó con desinterés, la ancha espalda de mi escolta la oculta, ella asoma la cabeza por un lado. — Es la directora ejecutiva de Joyas Milligan's escuche… lo siento, lamento lo que dije, hablaré con mi hija… y Ni siquiera la sigo escuchando, entro en el auto y cierro la puerta, mi escolta rodea el auto para llegar al lugar del conductor, Samanta se viene a mi lado de la ventana gritando disculpas, pero es bastante tarde para eso ya. ˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜˜ Llegamos a la oficina, mi escolta me pisa los talones y la gente en lugar de saludarme se quedan embelesados en el hombre a mi espalda, al llegar a la puerta de mi despacho Jessenia se para y se acerca a mi. — Ale… la junta empezará dentro de poco y awww…- ella se detiene de golpe y sus ojos se posan en el hombre tras de mí. — Hola… ¿Quién es este guapetón? — Jessenia…- mi escolta tan solo tose incómodo posiblemente, esta señora es un peligro, la regaño y logro que ponga sus ojos en mí.— Él es Jonathan mi escolta - me muevo para poder ver al chico— Ella es la señora Jessenia, mi asistente. — Señorita… mucho gusto. - cielos, pongo los ojos en blanco, Jonathan sonríe y acepta la mano que la abuelita pervertida le tiende. — ¿Me permites un minuto a solas con Jessena en el despacho por favor? Mi escolta asiente, por mi parte pongo mi mano en la parte baja de la espalda de Jessenia y la empujó adentro, cierro la puerta y me encamino a mi escritorio. — ¿Puedes dejar de ver a ese chico de esa manera…? Lo menos que necesito es que vaya a decirle a mi esposo que la asistente de su jefa es una acosadora. — Alejandra… pero por favor… ¿Ya lo viste? está buenísimo - me llevo ambas manos al rostro. — Jessenia, es como 20 años menor que tú, es más joven que nosotras, podría ser tu nieto…- el pesar inunda sus facciones y deja caer los hombros con derrota. — Tienes razón, malditos años, pero… no estas tan grande tu para él. - dejó de rebuscar en los papeles que tenía al frente y la observó fijamente. — ¿Disculpa? ¿Comienzas a tener demencia Jessenia? para discutir tu jubilación — Hay por favor…. no te hagas la ciega ¿Hace cuánto que no tienes sexo Ale? a tu edad deberías estar follando en cada rincón de… — ¡Oye, oye, oye! vieja pervertida parale ahí, solo te lo voy a decir una vez, no me voy a tirar a mi escolta y tampoco lo vas hacer tu, dejando eso claro continuemos con el trabajo.
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