–Illán, date media vuelta y vete –niego y mis labios rozan sus hombros, tiene la toalla alrededor de su cuerpo una vez más. –Eres un descarado, vete –aleja su hombro de mis labios, se da media vuelta, pero me acerco nuevamente a ella. –No pidas imposibles, Lucia –mis manos acarician desde sus hombros hasta su antebrazo. –No quiero tener nada que ver contigo, solo vete y déjame con mi autocontrol en paz –la escucho decir y sin más la giro hacia mí. – ¿Porque? –pregunto. –Acaso tú, ¿Quieres estar con ese idiota que ahora es tu novio? –me mira y aunque la tengo casi desnuda solo quiero ver sus ojos en este momento. –Es lo que debería hacer, ¿No? –niego y la volteo con rudeza, un jadeo brota de sus labios. –Detente. –No. Mis labios buscan sentir la piel de su cuello y muevo su cabello a

