El camino fue algo largo, después de un largo rato, caí en un profundo sueño, diría que dormí una hora sin siquiera despertar, la brisa entra por la ventana y abro mis ojos de a poco, me doy cuenta que ya estamos por llegar y volteo a ver a Manu, quien lleva sus gafas de sol y su cabello desordenado. –No quise despertarte, así que dejé que la brisa lo hiciera, después de todo amas sentirla en tu cara –sonrió y asiento. –Veo que no olvidas algunos detalles sobre mí –asiente y sonríe. Manuel Duque sonríe y se ve tan tierno y guapo cuando lo hace, había olvidado ese detalle y me encanta verlo sonreír. Me trasmite mucha alegría y paz, llevo mi mano hasta su nuca y comienzo a subirla para acariciar su cabello, él adora eso, lo recuerdo muy bien. Mi vista al frente, mi mano izquierda en su c

