– Lo tomo – repite. Sus labios vuelven a los míos, más hambrientos, más necesitados, más posesivos. Muerde levemente mi labio y mi cuerpo se estremece, como si una descarga eléctrica pasara por mí. Con su brazo alrededor de mi cintura me pega más a él, pongo mis manos por debajo de su chaqueta y empuño los laterales de su playera, acercandolo más a mí. Retrocedo hasta chocar con el auto, su cuerpo se amolda al mío. Estoy empezando a odiar la forma en que su olor hace que mis sentidos se despierten, solamente su toque, sus besos hacen que quiera más y más de él. Pequeños gemidos salen de ambos. Sus manos se mueven a mi cara – Tomo todo lo que me quieras dar, lo que me permita tenerte por lo menos un instante – reanuda el beso, pero esta vez con suavidad y a la misma vez, con intensidad. Sus

