Cap 10. ¿Por qué yo?

2844 Words
– ¿Y bien? ¿de qué hablamos? – interrumpe Eugenio, creo que hoy es mi ángel de la guarda – ¿ustedes dos qué se traen? – o no… – Estoy invitando a salir a Paula y no quiere aceptar mi invitación. – le dice Emilio, sin romper nuestro ahora concurso de miradas. – No sabía que tenía que aceptar todas las invitaciones a salir que tengo. – respondo – Buena suerte con eso, Emilio – dice Eugenio – como te dije antes, esta chica es el paquete completo, pero es muy difícil ganarla ó ¿por qué crees que sigue libre? – Estoy dispuesto a hacer cualquier cosa – me da una maravillosa sonrisa, aunque su comentario me hace rodar los ojos. – Si tú lo dices… – hace una pausa y cambia de tema – mañana va a haber buenas olas, ¿alguno va? – Yo, no sé, tengo que ver mi carga laboral para mañana – respondo – Yo, sí. Llevo a Ale conmigo, tiene ganas de ir a la playa – responde emilio. – Esa chica es buena onda, aunque un poco metida…me hizo preguntas muy personales – dice Eugenio abriendo los ojos fingiendo sorpresa… – Sí, puede ser un poco directa, pero no lo hace con malicia… – A mi me preguntó qué había entre nosotros – le digo a Eugenio – obviamente le dije que nada, no le voy a andar diciendo a todos que estamos en una relación poliamor con Rebe - reímos. – Por cierto, ¿en dónde está Alessia? – pregunta Euge, mirando a todos lados. – Conoció a un chico – Emilio señala con la cabeza hacia donde está. – Entonces ¿por eso estás aquí conmigo? ¿Soy tu plato de segunda mesa? – pregunto haciéndome la ofendida. – Para nada. Estoy contigo porque los buitres no dejaban de revolotear a tu lado y apenas ahora tuve oportunidad de tenerte para mí – Ustedes dos van a terminar casados – dice Eugenio antes de tomar un trago de su cerveza. – Eso espero – responde Emilio. – En tus sueños – Respondo rápidamente. – Me voy, aquí hago mal tercio – dice riéndose y me deja sola con Emilio… y yo que lo consideraba un buen amigo. – ¿Hace cuánto tiempo que no sales con alguien? – rompe el silencio Emilio. – Muchos años, ocho o nueve años – respondo con sinceridad y su cara es un poema. – ¿Eres virgen o algo así? – Me sale un bufido burlón cuando hace esa pregunta – No – logro decir, aunque en realidad me gustaría dar la respuesta larga “para nada, no hay orificio en mi que sea virgen" pero sólo lo pienso. – ¿Se puede saber qué pasó? ¿No crees en los hombres o algo así? – Algo así – ¿Tanto te lastimaron? – ¿Qué es esto? ¿Eres del FBI, la CIA o algo? ¿Por qué tantas preguntas? – Quiero conocerte un poco más, quiero ser capaz de entender qué es lo que pasa por esa cabecita tuya. – No, sólo me concentré en mi trabajo y dejé de lado muchas cosas, entre ellas, las salidas – miento. Se queda callado, viendo la cerveza que tiene en la mano. – Me gustaría que lo intentaras conmigo. Vamos a conocernos, déjame conocerte. – ¿Por qué yo? estoy segura que hay cientos de chicas que gustan del gran Emilio Salvatore. – ¿Gran Emilio Salvatore? – hace un tipo de risa resoplada – sí, no voy a negar que mi apariencia llama la atención de algunas chicas, pero no me interesan. – Eso no responde a mi pregunta… ¿por qué yo? – Algo me dice que eres especial, y es por eso que quiero conocerte. Hay algo en tí que me dice que eres perfecta para mí. – Emilio, yo… yo no estoy lista para conocer a nadie y creo que tampoco estoy lista para dejar que me conozcan – es lo más sincero que he dicho en el último tiempo. – Dame tiempo – Yo...yo no soy lo que tu piensas que soy – Por eso quiero conocerte. Aunque tus ojos me dicen mucho y tu mirada no miente. Creo que voy a tener que mostrarle lo que realmente soy, tarde o temprano lo tenía que hacer. – Ok, tú ganas. Tengo que mostrarte algo. – le digo, me mira dudoso. – te espero afuera, yo salgo primero, espera 5 minutos y sales tú. – me levanto y voy camino a la salida, le hago señas a Rebeca diciéndole que ahora vuelvo. Me subo al auto y espero a que salga Emilio. Exactamente 5 mimutos depues, sale emilio, busca el auto y le hago señales de luces, y viene caminando con las manos en los bolsillos de la chamarra, mirando a todos lados. Mierda, qué sexy es. – ¿Qué me tienes que mostrar? – pregunta mientras se acomoda del lado del copiloto. – No comas ansias querido, primero te tengo que llevar a un lugar tranquilo. Emprendo viaje al mirador vip, un punto en la ciudad que solo unos pocos tenemos acceso y que no queda lejos de aquí. Camino al mirador, me cuenta cómo le fue en Italia y del cumpleaños de su hermana. Su compañía se siente tan bien, es como si siempre lo hubiera conocido. Estaciono en el mirador que esta en una playa privada y me bajo del auto. Me voy a sentar al caṕo del coche y él hace lo mismo. Las olas se escuchan romper contra las piedras que rodean el mirador, la luna se refleja en el mar, y la brisa marina sopla el perfume de Emilio hacia mí, su olor es embriagante. Estamos lado a lado viendo el mar, ninguno de los dos dice nada, ninguno de los dos hace nada, pero mi corazón está acelerado. Se lo tengo que decir, no quiero que se haga falsas esperanzas, pero tampoco quiero dejarlo pasar. Tengo una semana sin tener sexo y siento que lo necesito. Emilio hace el primer movimiento, se pone frente a mí, entre mis piernas, se va acercando lentamente, yo sé que no debo hacer esto, pero ya no puedo resistir. El toque de Emilio eriza mi piel, es tan sensual; cada vez que me toca se enciende un fuego dentro mío y me va quemando más y más. Me toma de la cintura, y sé que estoy perdida…esta vez no me puedo controlar. – Tengo que hacer esto – dice antes de plantarme un beso. Un beso lleno de sensualidad, de pasión, de posesión, y yo le respondo con la misma intensidad. Mi juicio me dice que debo retroceder, pero mi cuerpo desea a Emilio, es tan jodidamente sexy y ahora sé que besa tan bien. Su lengua invade mi boca, sus dientes toman de rehén mi labio inferior, lo suelta y vuelve a reclamar mi boca. El beso se vuelve más y más profundo, más y más caliente. Llevada por el deseo que le tengo, lo dejo jugar con su lengua en mi boca. “Esta es la última vez que dejo que me bese” me digo a mi misma y disfruto lo más que puedo de este momento. Profundizo el beso poniendo mis brazos alrededor de su cuello y acercandolo más hacia mí, quiero memorizar el sabor de su boca, el movimiento de su lengua, sentir su cuerpo contra el mío. A regañadientes, termino el beso. – Emilio, antes de esto, debemos hablar, quiero dejar algo en claro. quiero mostrarte quien soy – digo, tratando de recuperar el aliento después de ese beso. El pega su frente a la mía. – Dime, te escucho – Eres muy guapo y hasta donde te he tratado, eres un caballero y por eso te voy a decir esto… Yo no quiero una relación, ya te había dicho que no soy del tipo de personas que tienen "novios" – Digo, separándome un poco de él. – Entonces ¿Nunca tuviste novio? – No, no me refiero a eso. Yo, hace un tiempo que no quiero estar en una relación, no es lo mío, no puedo… – hago una pausa, Emilio se pone a mi lado. - Por eso...me limito a tener parejas sexuales. – ya, por fin lo dije. Lo miro fijamente para ver la reacción a mi confesión. – ¿Parejas sexuales? Como amigos con derecho… si es que eso se sigue usando. – dice frunciendo el entrecejo con la mirada al mar, supongo que está pensando. – No, tampoco. Usualmente mis parejas sexuales son sólo eso, sexo. No hay amistad, ni salidas al cine, ni nada, sólo nos llamamos cuando necesitamos descarga s****l… Se queda callado unos minutos, se pone serio - ¿Cuántas personas más? – ¿A qué te refieres? – O sea, ¿con cuántas personas más tienes ese trato? – No, no quiero decir que tengo varias a la vez. Lo que quiero decir es que no me gusta involucrar sentimientos, y soy muy buena haciendo eso, algunas personas hasta te dirían que no tengo corazón… Sé que quieres tener algo conmigo, no sé si sólo es s****l o va más allá. Por eso te estoy diciendo esto. No quiero que haya malos entendidos. – Bueno, gracias por tu sinceridad. Y ¿entonces? ¿Qué pasa? ¿Aquí nos despedimos y ya? – dice mirando al mar. – Esa es una opción, o también puedes escuchar mi propuesta. – volteo a verlo. – ¿Cuál sería esa propuesta? – voltea a encontrar mi mirada – Mi propuesta es la siguiente: ser mi pareja s****l, exclusivos. – ¿Exclusivos? O sea, como ¿novios? – siento que le cuesta trabajo entender mi situación. – No, no como novios, pero sí monógamos. O sea, yo sólo puedo tener sexo contigo y tú conmigo. Si quieres podemos hacernos una serie de análisis…lo usual: VIH y todo eso, ya sabes, para estar seguros que estamos limpios. Después que tengamos los análisis listos y decidas aceptar el trato, hablaremos de las reglas y condiciones. – ¿Hay reglas y condiciones? – Por supuesto. Esto no se puede hacer a la ligera. Es por eso el contrato de confidencialidad. – ¿Por qué? – frunzo el ceño y sabe que no entiendo su pregunta – ¿por qué todo esto? – Es la única forma en la que puedo relacionarme. Soy una persona que disfruta mucho el sexo, es una de mis formas favoritas de sacar el estrés, pero privacidad, no puedo estar arriesgandome a acostarme con cualquiera – Pero, ¿y qué pasa si te enamoras? – No pasará, yo sé diferenciar entre sexo y amor, y sé que no soy capaz de amar – “no de nuevo” termino diciendo en mi cabeza – Paula, yo…coger… –sus palabras le fallan – Para mí, entregar mi cuerpo no es el problema, es sólo sexo, una necesidad básica humana…entregar mi corazón, es otra cosa. Eso no lo puedo hacer – mi corazón tiene un solo dueño. Hago una pausa para verlo. – ¿ves? te lo dije, no soy lo que piensas que soy. Esto es lo único que te puedo ofrecer. – le digo haciendo una sonrisa triste. – ¿quieres preguntarme algo? – suspiro No habla por unos minutos – ¿puedo preguntar cualquier cosa? – Sí, lo que quieras – ¿Hace cuánto tiempo haces esto? Esto de parejas sexuales súper confidenciales. Sonrío por el tono en que lo dice, y trato de hacer memoria – mmm, hace casi 7 años – Ok – se queda pensando – y ¿cuántas parejas sexuales has tenido en estos últimos 7 años? – No muchas, te lo aseguro. – sonríe – cuatro. – Un promedio de año y medio con cada uno? – No, con uno estuve 2 años, pero empezaron a haber celos por su parte, empezó a desarrollar sentimientos por mi y terminé el contrato, otros dos sólo un par de meses, y con otro, duramos casi 3 años. – Y ¿qué pasó con el de tres años? – Se fue al extranjero un tiempo. Entonces decidimos que nuestro tiempo había terminado. – ¿Por qué yo? – Porque te gusto, tú me gustas. – Noto en su rostro una sonrisa orgullosa – y ¿por qué no intentar esto contigo? – ¿Cómo es eso de los contratos? ¿Me pagas? ¿Seré alguna clase de prostituto? – ¡No, claro que no!. – ambos reímos – Obviamente no habrá dinero de por medio, somos adultos, somos independientes, no hay necesidad de complicar las cosas. – Pero yo sólo quiero estar contigo. – Yo no conozco otra forma de relacionarme, para mí, es esto o nada. – ¿Qué tipo de sexo practicas? ¿Eres sadomasoquista? – No exactamente. No te voy a negar que me gusta jugar, y experimentar pero no me considero sado. Lo intenté una vez pero no era lo mío. – ¿Lo intentaste? ¿Con quién? – Con una de mis parejas sexuales. Él era dominante. Pero no funcionó, esoo que me quieran dominar siempre, no me gusta. – Déjame adivinar ¿dos meses? – Sí, dos meses. – sonrío – Entonces sabes lo que te gusta, lo que quieres y lo que no. – Por su puesto, en el sexo, como en la vida, se tiene que estar consciente de lo que te gusta y lo que no. Sólo así pueden funcionar las cosas. – Estoy de acuerdo en eso. – hace una pausa – ¿Rebeca y Eugenio saben esto? – ¡No! Nadie sabe. Bueno, sólo charly y Berta, pero ellos también firmaron contrato de confidencia. – ¿Ellos saben que yo…? – No, no. No les ando contando nada. – ¿Hace cuánto tiempo fue tu última relación? – ¿Quieres saber cuándo terminó? – Sí – Hace un poco más de un mes. – Más o menos cuando te conocí. – Sí, de hecho ese era mi primer fin de semana libre – ¿Tu primer fin de semana? – Sí, perdón, no te comenté. En el contrato se estipula, entre otras cosas, los días de los encuentros, por lo general son los fines de semana, y también qué tipo de cosas no te gustaría hacer, sexualmente hablando. El primer contrato es sólo por 3 meses, que es el periodo de prueba, si en esos 3 meses no hay química s****l, ahí se termina el contrato y nos despedimos. Si alguna de las dos partes, tú o yo, no está satisfecho con las condiciones o con la química s****l, y no llegamos a un acuerdo, ahí termina nuestro contrato. – O sea, ¿soy un juguete s****l? – Si lo quieres ver así…aunque también yo seré tu juguete s****l… – le guiño el ojo, él sonríe. – ¿Qué pasa si te quiero invitar a cenar, al cine o algo así? – No acostumbro a dejarme ver en público con mis parejas, pero tampoco permito tener citas. – ¿Una fiesta tampoco? – Llegar juntos no, podríamos ir separados y vernos allá. Pero no entrar, ni salir juntos. – ¿Así como pasó hoy? ¿por qué tanto secreto? – No es secreto, es sólo que soy una figura “pública” que no deja ver su vida privada. – Entiendo. A nadie le gusta estar en boca de todos. – hace una pausa – ¿puedo saber los nombres de tus exs? – Imposible, contrato de confidencialidad ¿recuerdas?. – ¿Todavía los frecuentas? – Sí, sólo a uno. Si bien no funcionaron las cosas, quedamos como amigos. – ¿sabes que todo esto que me estás diciendo es un poco...raro? – Si, no soy "normal". Me gusta el sexo, lo disfruto pero no quiero tener una relación y tampoco quiero andar acostándome con cualquiera… es la única forma en la que puedo hacerlo. – ¿Hay quienes aceptan esto? – No te imaginas la cantidad de personas que están dispuestas a hacerlo, de hecho hay una comunidad de esto… esta es la primera vez que ofrezco esto fuera de la comunidad. – Gracias por tu sinceridad y por ofrecerme este trato…pero ¿por qué yo? Si me gustas y yo te gusto, no entiendo por qué no podemos empezar a salir y entablar una relación. – Como te dije antes, esta es la única relación que yo quiero, no pretendo otro tipo de relación. Está soy yo. Esto es lo que realmente soy. Lo tomas o lo dejas – me bajo del capó del auto cuando escucho mi nombre. – Paula – mi nombre se escucha tan sexy saliendo de su boca. Volteo a verlo. Y en ese instante sus labios se estrellan con los míos, me toma de la cintura y del cuello y me acerca más a él. Yo me derrito en sus brazos, besa tan rico. Pone su frente contra la mia, sin mover sus manos. – Lo tomo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD