I

824 Words
Esta historia sucede en un futuro muy pero muy distante. Se trata de un planeta con características iguales a las de la tierra, es capaz de sostener vida. Estos planetas en el futuro, serán muy valiosos. Hay varios bandos enfrentados en toda la galaxia, en todo el universo. Uno de los bandos ha mandado un destacamento de soldados a éste planeta, todos varones, los cuales construyeron una base y reclamaron el planeta para su facción. Pero, otro bando al cual no conocen se posicionó hacia el norte de su posición. También construyeron una base y reclamaron el planeta para su facción. Y así, pasaron 5 largos años. Un sargento es el jefe del primer destacamento de soldados varones. Toda su vida, desde muy joven, fue soldado. Ahora 5 años allí sin comunicación con sus superiores, no sabe que hacer. Lo único que sabe, es que los han dejado en ese lugar a su suerte, quizás los hayan dado por muertos o desaparecidos. Por suerte, sus hombres son disciplinados y no se amotinan. Pero hay decersiones. Él se ha encerrado en el centro de mando en varias ocasiones, y escanea las señales a ver si los buscan pero sin resultado. Hasta que, un día, él está usando un programa de mensajería instantánea que detecta señales y las traduce a texto. Como en ya muchas ocasiones, la misma rutina: enviar algunas señales y esperar en vano alguna respuesta. La pantalla es de fondo blanco y el texto se muestra en color verde. Últimamente, no tiene ganas de escribir nada, o ya no sabe que escribir simplemente, así es que está esperando a ver si aparece algo en la pantalla, dando bostezos de aburrimiento con sus pies sobre el tablero del computador... Y le llega un extraño mensaje en color rosado seguido por un pitido del tipo "tin tin tan": - Hola. Ya sé. Sí. Sé que no tiene nada de extraño, pero después de 5 años ver un mensaje de este tipo es muy extraño... Él titubea, duda. Sobresaltado e incrédulo baja los pies del tablero y mira en la pantalla el misterioso mensaje ¿Qué hacer? Pasan dos días. No lo ha comentado el extraño suceso con sus hombres... pero tiene curiosidad ¿Quien será? Así es que, esa noche, encerrado en el centro de mando, decide responder: - Hola ¿Quien eres? A lo que le replican: - Estaba por preguntarte lo mismo. - Pero ¿Cómo sabes que me llegó tu mensaje? - Salió "visto". - Ah, vaya. Hay una pausa de varios segundos, al fin el sargento puede leer un nuevo mensaje: - ¿Por qué no respondiste antes? - No sé si es seguro. - Claro que lo es, aquí no hay nadie más. Entonces él se dio cuenta de algo ¿Acaso sus hombres le estan jugando una broma? Dejó de escribir. Al dia siguiente, gastó todo el día haciendo revisiones a sus hombres, quería ver si alguno tenía un equipo de mensajería capaz de conectar con el del centro de mando. Pero no. Ellos usaban intercomunicadores por voz... Esa noche, no revisó nada. En el centro de mando se quedó dormido... Lo despertó una explosión, y gritos por los comunicadores. Sus hombres exclamaban que estaban bajo ataque. Él ordenó que respondieran con todo lo que tenían. A las 6 de la mañana cesó el enfrentamiento... Tuvo varias bajas y un informe de varias deserciones... Estuvo ocupado todo el día, supervisando labores de rescate de hombres atrapados entre escombros, reconstrucción de los daños y reparaciones. En la noche, en el centro de mando, se sentía cansado, de pronto escuchó el pitido "tin tin tan" que lo hizo sobresaltarse y mirar a la pantalla... llegó un mensaje en ese color rosado: - ¿Qué pasó? Él miró el mensaje con incredulidad ¿Pero quien pregunta? Escribe enojado: - ¿Cómo que "Qué pasó"? - Fue un meteorito. Pegó en la posición de ustedes. No tuvimos nada que ver con eso. El sargento mira sorprendido... de que se trata todo esto. Responde disimulando no sabe nada: - ¿De qué estas hablando? - No recibimos órdenes de nuestros superiores desde hace más de 5 años ¿Por qué los atacaríamos? El sargento tiene una aterradora sospecha: - ¿Me estas diciendo que eres...? Tras unos cuantos segundos, una fresca y despreocupada respuesta llega tras el acostumbrado pitido y en ese acostumbrado color también: - Sí. Soy del otro bando. El sargento no puede evitar alejarse de la pantalla perplejo y medio aterrado. No podía creer lo que leía en la pantalla. Y nuévamente llega otro mensaje: - He tenido algunas bajas. Pasé el día supervisando las reparaciones. La mirada de sorpresa en el rostro del sargento de pronto cambia a una sonrisa maliciosa... alguien o varios tipos le estan tomando el pelo... así es que escribe: - Chicos. Si esto, esto es una broma de ustedes, ya deténganse. No indaguaré quien es o son responsables, pero tienen que detenerse ahora. Escribió esto.Era evidente que sus hombres le estaban jugando una broma. Dudó unos segundos pero al fin envió el mensaje... Pasaron varios segundos... interminables segundos... hasta que vino una respuesta que lo cambiaría todo: - ¿Ustedes son chicos? - ¿De qué hablas? - Somos chicas. Pues, el sargento por poco cae de espaldas al leer esto.
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