II

286 Words
Al dia siguiente, pasó revista a todos sus hombres. Los hizo formar a todos en el campo central de la base. Revisó una a una las barracas y no encontró nada que fuera un transmisor de mensajes de texto. Pasó una semana. Trató de explicarse la situación. Sus enemigos estaban tramando algo, algún tipo de distracción. Reforzó los puestos de avanzada. Pero esa noche, decidió que indagaría un poco más... Cerró la puerta tras de él mirando si alguien no lo estaba observando. Tomó asiento frente al equipo de rastreo de señales. Observó el teclado... pensó un poco. Escribió en la interfaz: - Bueno, si eres una chica, tendrás un nombre. La respuesta fue casi inmediata: - Me llamo Carla. - Sí, claro. Como no. - ¿Tú cómo te llamas? - No te diré nada, amigo; déjate de bromas. - No es broma ¿No me crees? - Si eso fuera cierto, no te expondrías a ser espiado de esta forma. - Nada se puede averiguar por aqui. - Sí, claro. O sea, ustedes creen que al hacerse pasar por una mujer, ¿nosotros vamos a creernos esto? - No pareces ser muy listo ¿Qué rango tienes? Luego de pensarlo unos segundos, el sargento escribe: - Soy Coronel. - Ah, vaya. Entonces debes ser un hombre muy viejo. - Claro que no. - ¿No dices que eres coronel? - ¿Y eso que tiene que ver con mi edad? - Debes ser alguien muy experimentado ps. (pues) El sargento se siente un poco fastidiado. Escribe: - ¿Y cual es tu rango? - Soy Capitana. El sargento decide que ya es suficiente: - Deja de hablar como si fueras mujer. Tras unos segundos, responden: - Soy mujer. No me crees. - Claro que no. - Pues entonces, vete al diablo, idiota. - Sí, claro ¿Por qué te molestas? Pero ya no le respondieron. - Bueno amigo, que pases buena noche. Pero nada... no le respondieron.
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