Natalie de León miraba el nublado cielo mientras las lejanas voces de sus mejores amigas resuenan en sus oídos, hace tres días que había llegado de Italia, hace tres días había tenido que ceder a los incansables cuidados por parte de Rodrigo Montalban. Ahora por fin había podido asistir a la universidad donde les había contado todo lo ocurrido a sus amigas y por lo cual estaba recibiendo una especie de sermón feliz.
— ¿Entonces hoy hablarán con los padres de Rodrigo?.
La joven rubia se concentró en las palabras de una de las hermanas morenas.
— Si, Rodrigo piensa que su madre adelantará aún más la boda.
— Al final hay que admitir que supo como amarrarte — soltó la joven Cloe mientras reía.
— Fue un descuido — dijo Natalie haciendo una mueca, había hecho memoria y sabía perfectamente el día que se había quedado embarazada, esa noche que había compartido con el castaño en su casa se había olvidado de tomar la píldora luego de todo el relajo que había salido en televisión.
— No le digas a nuestro sapito que fue un descuido — dijo Tala señalando el vientre de la rubia.
Natalie miró de mal modo a su amiga.
— Tengo que hablar con Travis, es extraño que no se haya comunicado conmigo.
— Quizá solo quería un acostón — dijo Sarah.
— No, él era diferente.
— Si tu lo dices, pero Rodrigo viene por ti ¿en qué momento lo verás?.
— Sarah es por eso que ustedes son mis amigas, pensamos en grupo.
— Rubia mandale un texto dile que estás embarazada y adiós — dijo Cloe moviendo su propio teléfono en sus manos.
— ¡¿Estás embarazada?!.
Las cuatro jóvenes miraron hacia donde Adrián en compañía de David las miraban con el rostro desencajado.
— ¿Embaraza de Montalbán? — siguió hablando el joven moreno mientras se dejaba caer frente a las cuatro mujeres — ¿De verdad Natalie?.
— Calma Morán — habló Cloe a la defensiva — Es nuestra amiga, y todos estamos felices por el sapito.
— ¿Sapito? — dijo desconcertado el moreno — Lo lamento Nat, estoy contento de que vayas a ser mamá.
Adrian se sentía extraño al pronunciar aquellas palabras, conocía perfectamente a la rubia y al hecho de que no estaba en sus planes embarazarse tan joven; Natalie era de las personas que disfrutaba de su libertad lo había comprendido tarde, pero un hijo era una situación con la que tendría que aprender a convivir.
— Yo…necesito aire — dijo Natalie levantándose.
— Nat, escucha de verdad lo lamento, fue sorpresivo pero sabes que cuentas conmigo.
— ¿Me podrías llevar a mi casa? — dijo la rubia después de unos segundos — No creo poder estar en clase.
— Pero Nat ¿qué pasará con Rodrigo y sus padres? — intervino Tala al ver como Adrian se había levantado.
— Le hablaré cuando llegue a mi casa, las veré otro día.
Adrían se despidió apresuradamente de las amigas de la rubia caminando hacia donde Rocky se encontraba, aún estaba tratando de asimilar la noticia cuando escuchó el leve sollozo de la joven.
— Carajo Nat, de verdad lo lamento — dijo envolviendo sus brazos alrededor de ella.
— No es…no es eso…yo…— comenzó a hablar entre sollozos la rubia.
— ¿No estás feliz con la noticia? — habló preocupado el moreno.
— Si…no…no sé…
Adrían suspiró sin saber que hacer, dejo que Natalie llorara sollozara sobre su hombro el tiempo necesario. Pasados unos minutos en los que Natalie había accedido a sentarse dentro de Rocky hasta calmarse Adrian se arrodillo frente a ella limpiando el resto de sus lágrimas.
— Chaparra, un hijo es algo bueno, pero si no estás lista él no puede obligarte es tu cuerpo, tu vida.
— No es que no lo quiera — dijo la rubia sonando su nariz — Estoy feliz, Rodrigo es feliz nunca imaginé que se alegrara tanto de ser papá, pero no se como voy a lidiar con el futuro, él va a querer casarse, además siempre quiere imponer su voluntad, hay muchas cosas de él que no conozco, no sé si podremos convivir cuando estemos casados a eso agregale un hijo, apenas estábamos comenzando algo distinto, pensé que quizá podríamos llevar una relación y ver qué ocurría, pero ahora…
— Nat, siempre puedes hablar con él, eres la única a la que escucha.
Natalie apretó los labios, sabía que Adrian tenía razón.
— ¿Puedes llevarme a otro lado antes de llegar a mi casa?.
— ¿A dónde quieres ir?.
— Upper Mall.
En los hoteles Montalbán una joven pelirroja metia sus pertenencias furiosa mientras el castaño menor la miraba de brazos cruzados hace tres días se había enterado de que Simone Malverde había viajado de regreso con su familia, además la noticia de que iba a ser papá le había hecho cambiar su perspectiva, necesitaba que su Natalie se hospedara en el hotel junto con él, pero la rubia se había negado al enterarse de que Simone seguía en el hotel, por lo que Rodrigo había decidido dar una prórroga de tres días a la pelirroja para abandonar su hotel, cuando vio que Simone no hacía nada al respecto no se había tentado el corazón para en compañía de su equipo de seguridad darle un pequeño empujón.
— Esta humillación Rodrigo la pagarás caro — soltó la pelirroja molesta cerrando su maleta.
— Dejate de idioteces Simone, ya oiste a Jafar ni el mismo te tenderá la mano y no quiero que sigas viviendo de nosotros.
La joven lo miró furiosa, era verdad que Jafar se había negado a ayudarle, le había dicho que si Natalie llevaba a su sobrino en su vientre él dejaría de lado la rivalidad con Rodrigo.
— Entonces es verdad, ¿has dejado embarazada a esa prostituta?.
Rodrigo jamás había levantado su mano contra ninguna mujer, por su madre sabía que eran sagradas, pero escuchar dirigiéndose a la mujer que sería su esposa de alguien como Simone Malverde le había hecho enfurecer.
— Te iba a dar la oportunidad de salir de la forma más decente posible Simone, ahora lo has jodido.
Simone lo miró confundida antes de verse atrapada por los hombres que estaban al lado de Rodrigo, este había hecho un ademán con la mano logrando que la llevarán como si de una ladrona se tratase. Rodrigo observó con satisfacción como la pelirroja iba gritando mientras la arrastraban fuera del lugar, no le gustaban los escándalos y se metería en problemas su sus padres se enteraban pero le importaba poco por fin había logrado sacar a la pelirroja de su vida, esa noche y todas las siguientes Natalie permanecería a su lado.
— Vaya, no creí que de verdad lo harías.
Jafar había llegado al piso donde la habitación 003-A se encontraba, había escuchado el escandaloso ruido que la pelirroja había armado con apenas llegar.
— ¿Por qué no lo haría? Ella es un desecho.
El castaño mayor hizo una mueca, Rodrigo podía ser un cabrón cuando quería.
— ¿Entonces mi cuñada se mudará hoy?.
— Es el plan — dijo Rodrigo colocando las manos en su bolsillo mientras miraba a su hermano con suficiencia — Quiero que permanezcas alejado de ella.
— ¿Estás consciente que no puedo ignorarla el resto de nuestras vidas cierto?.
— Eso lo sé Jafar, pero le hablarás exclusivamente para lo necesario.
— ¿Me dirás qué fue lo que cambió?.
— Lo sabrás en la tarde, junto con mis padres.
Jafar observó como Rodrigo se iba feliz de aquel piso, ese cambio de humor le confirmaba lo que Grace Janner sospechaba, Natalie de León esperaba al nuevo heredero de los Montalbán.
Upper Mall estaba bastante solo aquel día, era medio día y Travis sabía que la mayoría de la gente solía llegar después de las tres de la tarde, por eso le sorprendió distinguir a la rubia que no podía sacar de su cabeza caminar hacia él. Después de que aquella noche se viera atacado por esos hombres había pasado cerca de dos días en reposo y había estado a punto de comunicarse con la rubia, pero creyó que sería mejor verla en persona, además aún desconocia si lo seguían vigilando.
— Natalie — dijo feliz fundiéndose en un abrazo rápido.
— Hola Travis, ¿crees que podamos hablar un momento? — Natalie lucía nerviosa, no sabía como reaccionaría, pero tenía que dejar el tema claro.
Travis Ascolanni tomó a la rubia de la mano antes de ingresar a uno de los pasillos de emergencia que tenía la plaza.
— Presiento que no traes buenas noticias.
— No para tí.
El joven se quitó la boina junto con el cubrebocas con la intención de que la misma rubia se percatara de sus heridas y funcionó ya que Natalie lo miró sorprendida.
— ¿Qué te ocurrió?.
— Primero dime, ¿lo elegiste a él?.
— Es complicado.
— Es complicado si tu lo vuelves así — Travis tomó la barbilla de la rubia entre sus manos para que lo mirara — Esto no fue un asalto, fue Rodrigo Montalbán reclamandote como suya.
— ¿Qué? — Natalie miraba a Travis sorprendida.
— Hace unos días saliendo de trabajar unos hombres me dieron un mensaje, Natalie no se tu relación pasada con Rodrigo Montalbán pero esa familia tiene poder y los medios para lograr que todos hagan su santa voluntad, si lo has elegido a él no puedo obligarte a nada, pero si aún no estás segura creo que debes tener en cuenta lo peligroso que es.
Natalie observaba la mejilla magullada del Travis, ella misma estaba más que consciente sobre el mundo que rodeaba a Rodrigo y sabía que no le importaba, o por lo menos no como antes, pero el que el castaño actuara de esa manera.
— Travis, yo te aseguro que nadie volverá a hacerte daño — dijo alejándose del hombre que la miraba confundido — Pero, solo puedo ofrecerte mi amistad.
— ¿Seguirás con él? — dijo de manera incrédula — ¿Qué pasa si un día decide lastimarte?.
— No lo hará.
— ¿Cómo estás segura Natalie?.
La joven rubia podía sentir la molestia de Travis.
— Porque me ama, a mi y al hijo que estamos esperando.
— ¿Un hijo?.
— Travis, lo lamento — dijo Natalie tomando la mano del joven entre las suyas — Lamento que te hayan lastimado por mi culpa, te reitero una vez más que no volverá a pasar y comprendo si decides no ser mi amigo.
— Dudo que él nos deje ser amigos.
— Eso no depende de Rodrigo.
Travis trató de sonreír pero solo una mueca se formó en su rostro, le hubiera gustado que su historia con la rubia progresará pero sabía que tenía que alejarse y esperaba que ella también pudiera alejarse de ser necesario. Travis Ascolanni ese día se despidió de la joven risueña que se había clavado por un instante en su memoria, estaba consciente de que no se volverían a ver, le deseo suerte quizá algún día la ruleta girará a su favor.