CAPÍTULO 3.

2082 Words
Los pasos de Jonas Calibran resonaban mientras caminaba apresurado por el lobby vacío, pasaban de las doce de la noche cuando el joven asistente se había dado cuenta que el joven Rodrigo hace tiempo que había dejado la fiesta la situación era ¿A dónde había ido con aquella mujer? Era imposible que el joven la invitara a la intimidad de su habitación, él siempre había protegido esa parte suya, ni siquiera con, Jonas suspiró frustrado mientras sacaba esa idea de su cabeza. — No, por más fea que la situación se haya puesto, Rodrigo no tomaría esa acción. Dijo para sí mismo. La mujer debía estar registrada en alguna habitación, se dirigió hacia el recepcionista de guardia que miraba aburrido un viejo libro, Jonas estaba seguro que su celular lo mantenía oculto entre las hojas de aquel tomo pero no dijo nada al respecto. — Tadeus, necesito un favor. Tadeus Nich era un hombre de mediana edad había conseguido aquel puesto después de que su familia lo abandonará así que no tenía mucha prisa por pasar noches enteras recibiendo a clientes ricos, que llegaban al gran hotel. — Señor Jonas — dijo cerrando el libro de golpe, conocía a Jonas Calibran era la mano derecha de uno de los herederos Montalbán y según le habían dicho lo debía tratar de la misma forma — Usted dígame para qué soy bueno. — Necesito que busques la habitación de una huésped. Era una petición extraña para Tadeus, además violaba la privacidad de los datos personales de los clientes. — Es una orden de Rodrigo Montalbán — insistió Jonas al ver la duda en el hombre — La huésped le ha robado algo en la fiesta pero no quiere meter a la policía hasta estar seguro, no queremos un escándalo ¿O si Tadeus?. — No señor. — Bien, te diré cómo es. Natalie de León había llegado a la habitación 003-A para darse cuenta que era una de las cinco suites del hotel, este hombre debe nadar en dinero pensó nerviosa, pero ya estaba ahí, ya se había obsesionado con sus besos y quería acabar lo que había comenzado, además el mismo castaño había dicho solo un polvo. Rodrigo dejó los labios de la rubia para apoderarse de su cuello, quería poseer cada centímetro de aquella piel tan suave, frunció el ceño cuando el cierre del vestido se atoro. — Espera — dijo Natalie sonriendo ante la desesperación del castaño — lo hago yo. Rodrigo no escuchó por lo que decidió romper aquel horrendo vestido, escuchó el asombro de la rubia pero no le importó después se lo pagaría de ser necesario, empujó suavemente a la rubia sobre la cama sonriendo ante el color de las prendas. — n***o — dijo sonriendo mientras desabotonaba su playera — Mi color favorito. Natalie sentía que se sonrojaba, nunca le había sucedido algo así con ningún ligue, pero el tono de su voz de aquel desconocido junto con la acción de despojarse de sus ropas era algo tan excitante de ver. Rodrigo sonrió recorriendo las piernas de la rubia comenzando a besar el inicio de su vientre, Natalie sonrió al sentir su piel erizarse mientras con las caricias del extraño se apoderándose de ella, lo reafirmaba el hombre era un experto con su boca, además tenía un cuerpo con el cual no quejaría si volviera a repetir, sus músculos marcados se notaban aún más cada vez que los flexionada el hombre era sexy y él lo sabía; Rodrigo mordía dónde sabía que provocaba un gemido de parte de la rubia era consciente de que ella era atractiva pero nunca imaginó que podía a llegar a ser tan caliente en la cama, el sonido de su suave voz combinada con los gemidos que él le provocaba era un orgasmo auditivo. El castaño en encargo de despojarlos de las últimas prendas sentándose en la cama con aquella mujer encima suyo, Natalie sonreía mordiéndose el labio mientras se movía al ritmo que marcaba el castaño. — Luces cansado ¿estás seguro que aguantarás?. Rodrigo la miró ofendido para después soltar una risa mientras aumentaba el ritmo. — Apenas voy empezando chula. Aquellos extraños se besaron imaginando que la noche sería eterna, porque cualquiera toma decisiones que pueden hacer cambiar tu vida en un segundo, ninguno de los dos le debía explicaciones al otro, no habían pedido sus nombres, no sabían nada de sus gustos, simplemente disfrutaron de las caricias que un extraño les podía ofrecer, una noche de placer y desenfreno que quiza, en algun día no volverían a recordar o simplemente lo recordarán toda la vida. _____________ *_____________ Jafar Montalbán disfrutaba el delicioso aroma del café por la mañana mientras veía como bajaban las maletas de la señora Grace, la madre de Rodrigo, conocía muy bien a la mujer, siempre había sido amable con él a pesar de que la mayoría del tiempo lo criticaba por su falta de moral, como si su hijo fuera el mejor ejemplo, pensó con fastidio antes de encaminarse hacia el lobby del hotel para recibirla junto con su padre. — Buenos días padre. Lauro Montalbán miró a su hijo mayor que se había acercado con una sonrisa, frunció el ceño al ver que Rodrigo no se veía por ningún lado. — ¿Dónde carajo están Jonas y Rodrigo?. Jafar sonrió ensanchando aún más su sonrisa, dirigió su vista hacia la esposa de su padre para hacer una reverencia en forma de saludo. — Señora Grace, es un enorme placer volverla a ver, está a punto de decirle a mi padre que Rodrigo se ha entretenido. — ¿Entretenido? — dijo un poco molesta la mujer — Y ha decidido no venir a recibir a su madre ¿por qué motivo?. — Él por fin ha tomado la decisión de presentarnos a su futura esposa, la mujer con la que ha estado saliendo el último tiempo. Grace Janner hizo una mueca, conocía el hecho de que su hijo mantuviera su vida privada tan reservada ni siquiera a ella que era su madre le había presentado a aquella misteriosa mujer, sabía de su existencia gracias a él pero decía que aún no era momento de conocerla, que la había elegido explícitamente como su futura esposa y no quería que ninguna circunstancia alterna modificará sus planes. — ¿Estás seguro Jafar que esta vez es verdad? — comentó su padre molesto. Jafar entendía a lo que su padre se refería pues Rodrigo no era la primera vez que decía presentar a su novia a sus progenitores, pero por azares del destino esa situación nunca ocurría. El castaño mayor sonrió para sus adentros, pero esta vez la situación sería diferente, Jafar había conocido a Simone Malverde hace casi medio año por error, era una chica digna de la alta sociedad, educada, todo lo que sus padres esperaban para la esposa de Rodrigo, la mujer le había comentado en una ocasión acerca de su misterioso prometido no hizo falta mucho para que Jafar uniera los puntos, se hicieron amigos y aunque sabía que aquella mujer saldría herida gracias a su pequeña treta, no permitiría que Rodrigo siguiera siendo el hijo favorito, el que nunca rompe un plato, eso terminaría ese día cuando se dieran cuenta que su inquebrantable hijo era peor que él mismo. — Yo misma lo averiguare Jafar — dijo Grace avanzando hacia el elevador — Preparen el desayuno que hoy mismo se soluciona esto. Jafar y su padre observaron como la furiosa mujer entraba a los elevadores. — Espero hijo, que esto no sea otro de tus trucos, porque creeme desearás que la tierra te coma vivo. El joven pasó saliva siguiendo los pasos de su padre, rezando porque nada de lo planeado se saliera de control. _____________ *_____________ Natalie sentía una opresión en sus costillas que la hizo abrir los ojos, sentía su cuerpo magullado, como si un caballo me hubiera dado una buena revolcada pensó para sus adentros antes de sentir los vellos del brazo que se apoderaban de su cuerpo, la respiración acompasada del extraño con el que había pasado la noche la hizo ponerse en alerta, se supone que ella no debió haberse quedado dormida asi podria haber escapado en la noche. — Joder — dijo en voz baja moviendo el brazo del hombre, mientras se arrastraba hasta el piso. Comenzó la búsqueda de su ropa lo más silenciosamente posible, hasta que se dio cuenta del grave problema al que se enfrentaba, aquel hombre se había comportado como neardental tras desgarrar su vestido. — Hijo de… ¿Y ahora cómo se iría? pensó angustiada. Rodrigo abrió sus ojos con pesadez, hace mucho que no sentía tal agotamiento en su cuerpo, escucho un movimiento que lo hizo incorporarse en la cama, distiguio el cuerpo de la extraña mujer de anoche mientras se colocaba la ropa de encaje negra que tanto le había fascinado, hasta que abrió los ojos con pánico, se había dormido, se había dormido con ella. — ¡Tú!. Natalie se giró con el ceño fruncido hacia el hombre que la miraba con ojos desorbitados. — Pero qué carajo te ocurre, deja de apuntarme. — Me engañaste para que me quedará toda la noche. — ¡Por supuesto que no! — Natalie distinguió la camisa del hombre, caminó hacia ella para colocarla sobre sí. — ¿Qué haces? — dijo Rodrigo pasando saliva al ver aquella imagen, le había gustado, estaba completamente seguro de ello. — Has roto mi vestido, es lo justo. — Pero es tu habitación deber…— Rodrigo paró de hablar mirando a su alrededor, la sorpresa y el enojo se iban acumulando en su interior, aquella mujer había invadido su intimidad, su espacio. — Oye, lo siento ¿vale? — dijo Natalie al ver la cara roja de coraje de aquel hombre — Yo nunca podría pagar una habitación en este hotel y tu insistes mucho en ello anoche. — Creo que la que se moría por sexo eras tú. — ¿Yo? dejame recordarte que el que se aferró a mi…fuiste tú — dijo guiñandole un ojo. sonriendo divertida. Rodrigo se levantó colocándose el boxer, nunca en su vida había tenido que lidiar con una mujer así. — Quítate la camisa — vociferó molesto. — ¿De verdad? — dijo incrédula la rubia. — No es mi problema como salgas de mi habitación, nunca en tu vida vuelvas a acercarte porque si lo haces, haré que te arrepientas. Natalie lo miraba molesta mientras poco a poco desabotonada aquella camisa, vio aquel atisbo de lujuria en la mirada oscura del hombre, pero como él había dicho jamás volverían a verse. Jonas miraba nervioso a la mujer que se acercaba a paso firme a la puerta que el resguardaba, no había conciliado el sueño en toda la noche, después de haber buscado al joven Rodrigo sin éxito su última esperanza es que hubiera vuelto a su habitación, pero cuando entro nunca se imaginó lo que vería, Rodrigo Moltabán le había abierto su espacio a una mujer extraña y se había quedado la noche con él. — Jonas, buen día. — Señora Grace, que gusto, buen día. — Abre la puerta Jonas. — Me temo señora que eso no me será posible. — Se que mi hijo está ahí, abre la puerta es una orden. Jonas suspiró resignado, abriendo la puerta de la habitación 003-A, dejó pasar a la madre de Rodrigo caminando detrás de ella, los dos miraron sorprendidos viendo como un Rodrigo vestido únicamente en bóxer estaba parado de brazos cruzados mirando fijamente a una rubia que se quitaba la camisa frente a él. Grace Janner carraspeó haciéndose notar, no era que le incomodara ver a su hijo en una situación tan comprometedora, pero si estaba molesta por el hecho de que no fuera a recibirla por preferir estar teniendo relaciones con su prometida. Para Rodrigo Montalbán ver a su mismísima madre parada frente a él mirándolo inquisitivamente era haber cavado su propia tumba, pero como era posible que su madre estuviera en la ciudad, ¿y como era posible que Jonas no le hubiera avisado?. — Madre… — Así que — dijo interrumpiendo Grace a su hijo — Jafar tenía razón, has traído a tu prometida. Las tres personas restantes en aquella habitación miraron confundidas a la mujer mayor después de que dijera aquellas palabras, estaban metidos en un gran problema era un hecho ¿Como se escaparían de la inquisición de Grace Janner?.
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