El chico raro de mi cuadra (1)

2139 Words
Hoy es un lindo día, estoy muy feliz porque la señorita Lassarre me dijo que soy talentosa y que cuando sea grande seré una gran bailarina. Hasta me regaló un grandioso globo rosa. —Mi color favorito en todo el universo—. Mi habitación es rosa, mis zapatillas de ballet y mi tutú también... Ah, mi habitación y la mayoría de mi ropa linda que mi mami me compra tienen ese mismo color. Mis mallas son blancas porque mi mami dice que si uso tanto rosa voy a empalagar. A ella le gusta el amarillo, a mí también, pero es para pintar los pollitos y las flores. Practico mis pasos nuevos de ballet mientras admiro mi globo rosa que es sacudido por la brisa y mis movimientos de baile.  Salgo de mis pensamientos al ver que los matones se acercan, respiro con dificultad porque recuerdo que ayer me fui corriendo cuando ellos me pidieron mi almuerzo en el colegio. Los tres chicos me rodean y se ríen de mí. Estoy tan nerviosa que siento que me voy a hacer pipí. Me arrebatan mi globo, mas hago esfuerzos para no llorar, los confronto con la mirada y estallo.    —¡Denme mi globo! ¡Es mío! ¡La señorita Lassarre me lo dio porque bailé muy bien! —espeto siendo valiente como vi en los muñequitos. Los matones se ríen de mí hasta que uno de ellos me lanza un golpe. Cierro mis ojos llena de miedo, sin embargo, no siento dolor. Cuando los abro, mis labios se separan por la impresión. ¡Guau! Es el freak. Los matones huyen llenos de temor, puesto que ese niño raro es un monstruo que se come a los animales; por eso le dicen el freak, también le llaman raro y loco. Estoy temblando, no quiero que el freak me coma. Él extiende el globo en mi dirección y lo tomo temblorosa y con desconfianza. Por primera vez me fijo en sus ojos y siento mis mejillas arder. ¡Son tan lindos! Hay muchos niños con ojos azules en este lugar, sin embargo, los de él son oscuros e intensos, de esos que intimidan. Parece que está enojado porque no me sonríe, bueno, nadie nunca ha visto sonreír al freak. Creo que él es un monstruo gruñón. Me esquiva la mirada y se va. Yo me quedo como tonta con el globo en manos viendo cómo se pierde por las tranquilas calles de mi vecindario. *** Dos años después... Estoy muy feliz porque pronto será mi cumpleaños número diez. Mi mami me ha dado las invitaciones de los Morris y, como soy la encargada de entregarlas, voy trotando hacia allá. Toco el timbre y Kimberly abre la puerta. Ella es hermana de Ron y ya es grande. Va a la escuela con nosotros, pero tiene amigos adultos y muy guapos. Ya quiero crecer y tener quince como ella, así mis botoncitos se convertirán en grandes melones y tendré un novio lindo.   —Hola, Melinda. —Kimberly me saluda con una gran sonrisa; ella es muy amable y me agrada.   —El próximo sábado será mi cumpleaños, ¿vas a venir? —le pregunto muy contenta, puesto que si ella va es probable que invite a su amigo lindo. Si eso sucede, entonces lo sacaré a bailar conmigo y… ¿Quién sabe? Tal vez me dé un besito.   —¡Claro que sí! —Sonríe. Llama a la señora Morris, mas a quien vislumbro es a Ron quien sale con su nuevo video juego y ambos nos dirigimos a la cocina.   —¡Gracias por la invitación, Melinda! ¿Quieres una galleta? —La mamá de Ron me pregunta con la misma amabilidad de siempre, una vez se une a nosotros.    —¡Sí! —Me encantan las galletas de la señora Morris    —¡Ashton, las galletas están listas, cariño! Miro a Ron sorprendida. ¿Quién es Ashton? Él va a hablar cuando un chico con cabello n***o y ondulado, ojos azules oscuros como el océano; vestido con unos vaqueros negros y una camiseta del mismo color hace entrada. Me quedo pasmada al reconocerlo. Es el freak. ¿Cuándo regresó y por qué está en casa de Ron? El chico me mira con indiferencia mientras se dirige al desayunador, se sienta en un taburete y come sus galletas en silencio. La señora Morris sonríe y el momento tenso se vuelve cálido con su dulce voz.  —Te compraremos un lindo regalo y estaremos felices de asistir a tu fiesta.  —Gracias... —Sonrío sonrojada. Mi atención se enfoca en aquel chico raro. Desde aquel día que evitó que los matones me acosaran tuve mucha curiosidad por conocerlo. Me acerco con timidez y le topo el hombro. Él me mira con cara de malos amigos, en cambio yo le sonrío. La señorita McKenzie siempre me ha dicho que las sonrisas curan el alma y son gratuitas, así que se debe regalar todo el tiempo.  —¿Qué quieres? —me pregunta de una forma fea y descortés, pero yo continúo sonriendo.  —Tú también estás invitado a mi fiesta. Va a ser muy bonita y divertida. ¿Te gusta Rosita Fresita? Mi fiesta será de ella y yo voy a bailar ballet con mi nuevo tutú rosa. El freak rueda los ojos y me mira con descortesía.  —¿Quién quiere ir a una fiesta de Rosita rosadita? —Hace una mueca.  —No es Rosita rosadita, es Rosita fresita —le corrijo y él me mira más feo aún.  —¡Qué fastidiosa! —Se levanta con el plato de galletas y se va. ¡Qué chico ni más mal educado! ***  —¡Feliz cumpleaños! —La señora Morris me abraza con euforia.  —¡Gracias! Lindo regalo. —Sonrío muy feliz, abrazando la cajita color rosa.  —¡Feliz cumpleaños! —Ron y Kim espetan al unísono.  —Gracias —respondo con vergüenza y miro al freak—. ¿No me dirás feliz cumpleaños?  —Arg... —gruñe como perrito—… Feliz cumpleaños... —Baja la mirada al suelo.  —Gracias. —Le abrazo.  —¡Oye! —Me espanto cuando el tonto me empuja.  —¡Ashton! —La señora Morris lo reprende con preocupación y reclamo en su mirada—. No se trata así a una niña. Pídele disculpas.  —Arg... —Vuelve a gruñir fastidiado—… P-Perdón... —tartamudea sonrojado. Por mi parte, me encojo de hombros.  —¡Perdonado! —Le sonrío y tomo su mano suavecita—. ¡Vamos! —Me lo llevo a rastras para enseñarle mi hermosa fiesta de cumpleaños. Me acerco a los chicos, pero ellos nos miran feo.  —Hablemos. —Mis amigos me jalan por el brazo lejos de Ashton—. ¿Te vas a pasar toda la fiesta con el freak?  —Se llama Ashton y es mi amigo. —Todos ríen.  —¿Tu amigo? El monstruo no tiene amigos, de seguro te engaña para que le tomes confianza y luego comerte como se comió al gato de la señora Póker. —Jenny se burla de mi nuevo amigo, por lo tanto, me dan ganas de echarla de mi fiesta.  —¡No es cierto! ¡Él es mi amigo! —Me cruzo de brazos y hago un mohín.  —¡Entonces eres la novia del monstruo! Si te besa te conviertes en una bruja chupa sangre. —Ron me ataca con sus tontas palabras.  —¡Pero Ashton vive en tu casa! Eres un brujo entonces. —Lo enfrento, no obstante, él niega con su cara de niño malo.  —Yo no le hablo ni me le acerco. Además, mi mamá no le permite que nos coma. Ella lo recogió de la calle porque es huérfano y no tiene donde vivir, yo le advertí que él es peligroso, pero mamá me regañó y me amenazó con castigarme. —Ron se defiende como el tonto que es.  —Tal vez no sea un monstruo de los que comen gente —sugiero para que lo acepten, mas ellos niegan con cara de desprecio.  —Pero es un monstruo y no nos agrada. Si le hablas a él no seremos tus amigos. —Jenny me amenaza y quiero llorar. Se están comportando muy feo con mi nuevo amigo.  —Pues no les daré de mi pastel —amenazo, también.  —Tú mamá nos dará. —Ron dice con sorna. Al instante, todos me sacan la lengua, entonces yo hago lo mismo.  —¡Tontos! —Me alejo de esos niños malos y miro a Ashton, quien no deja de observar el suelo—. ¿Escuchaste lo que dijeron? —le pregunto y él asiente con timidez. Me da penita con él—. No les hagas caso, yo seré tu amiga. Ashton no responde. Aprovecho el momento para preguntarle:  —Oye… ¿Eres un monstruo? —Él encoge los hombros—. Ummm... —Lo observo pensativa—... No importa. No todos los monstruos son malos. Yo tengo muñecos de monstruos muy bonitos y veo muñequitos donde hay monstruitos buenos. —Le sonrío—. Tú serás mi amigo y te voy prestar mis juguetes, te puedo enseñar a bailar ballet si quieres. Podríamos buscarte un tutú azul o negro... —Ashton sale corriendo dejándome con la palabra en la boca.   ***    —Cariño, ¿cuánto tiempo llevas allí parada mirando a la nada? —Mi mami me saca de mi ensoñación, todavía observo el camino por donde ese chico raro se fue, no entiendo la razón de salir corriendo—. Vamos a cantarte ‘feliz cumpleaños’, ven. —Pero... —Observo el camino otra vez, me siento triste porque mi amigo monstruito no estará cuando cantemos.  —Ven, cariño. —Mi mami me lleva a rastras.    —¡Feliz cumpleaños! —gritan todos a coro después de la canción.  —¿Ves? Tu mami nos dio pastel. —Se acerca Ron y lo miro mal.  —Ojalá te de diarrea —espeto y me voy.    —Mami, saca un pedazo aparte, por favor —le pido a mi mamá.  —Ummm... —Ella analiza con recelo.  —No es para mí, es para un amigo —aclaro, pero ella se queda mirándome con desconfianza—. ¿Recuerdas el chico raro que vino con los Morris?  —Sí, creo que es el sobrino de ellos, los Morris lo adoptaron porque... —Mi mami se calla de repente y tapa su boca.   —¿Él es primo de Ron y Kimberly? —pregunto con asombro, eso no me lo esperaba.  —Sí. Es hijo de la hermana de Peter. Debes ser buena con él, se ha quedado solito y necesita mucho cariño. —Mamá me sonríe extendiendo el pedazo de pastel.  —Sí —asiento con emoción y me apresuro a la salida.   ***    —¿A quién buscas? —Kimberly me aborda.  —A tu primo Ashton, ¿lo has visto?  —Ummm... —Pone su dedo sobre sus labios—… Lo vi que regresó corriendo hace un momento. Le pregunté la razón de haberse marchado, pero no me respondió. Ese niño es muy raro.  —Gracias, Kim. Lo buscaré entonces.   ***    —¿Qué haces aquí? —Suspiro al encontrarlo y me siento a su lado.  —Me gusta sentarme debajo de los árboles —responde con la mirada en dirección al suelo.  —Toma, lo saqué especialmente para ti. —Le extiendo la porción de pastel que guardé para él.  —Gracias...  —A ti no te agrada hablar mucho. ¿Te gusta mi pastel? Está delicioso y es rosado como Rosita Fresita. No lo viste porque no me cantaste ‘feliz cumpleaños’, tenía una muñeca muy bonita de ella y ya me la comí. Jenny la quería, pero yo le dije que es solo para la cumpleañera; entonces ella me pidió un poquito, yo le saqué la lengua y no le di, puesto que ella no me habla.   —Haz pausa o te vas a ahogar.   —Perdón. Mi mami me dice que debo hablar más lento, sin embargo, se me olvida. ¿Por qué tú no hablas? ¿Y por qué comes gatos? Tú no te comes a las personas, ¿cierto?  —Arg... Ummm.... Toma...  —¿Para mí? —Agarro la pulsera rosa y me la pongo. Es muy bonita—. Gracias. ¿De dónde la sacaste tan rápido?  —¡Feliz cumpleaños!  —Gracias, pero no me has respondido.  —Eres muy parlanchina y tu voz chillona. Gracias por el pastel. ¡Adiós, Rosita!  —¡No me llamo, Rosita!  —Como sea. ¡Qué disfrutes tu fiesta, Rosita!
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