Una chica despistada, un chico extrovertido, mucho tiempo sin verte y una noche larga.
¿Qué más puede faltar en esta historia?
La combinación de sus almas.
Quería seguir besándolo pero no era posible con el traje. Así que los revestimos y pusimos la misma ropa, solo que él me dio un suéter para no tener frío, ya que si comeríamos afuera tenía que estar abrigada para la fría noche.
No tardamos mucho en subir y seguir platicando sobre nuestras vidas.
Mientras comíamos él me contó que su padre se volvió un agente de bienes raíces internacional, le iba tan bien que por eso tenía este enorme polideportivo que se usaba para darle lugar donde dormir a las personas indigentes. Tenía mucho de esos lugares en otros países, y todo porque Leo lo convenció de hacerlo por mi. Leo se graduó de ingeniera química, robótica y tiene también un diploma en mecánica. También es cantante y ama tocar la guitarra.
- O sea qué creas juegos, creas juguetes mecánicos y también arreglas motos para luego venderlas y hacer mucha plata - confirme sorprendida y orgullosa de él.
- Sí. También soy socio con mi padre - dijo riendo.
- ¡Pero tú sí que eres exitoso! - grite y a él le dio gracia. - Por eso puedes hacer todo esto. Tienes dinero hasta para tirarlo.
Leo se levanto y se puso de cuchillas a un lado de mi asiento. Tomo mis manos y las beso.
- Jamás tiraría el dinero, solo gastaría en hacer a alguien feliz. Alguien me dijo que podemos dar todo lo que tenemos a alguien que no tiene nada.
- Fue solo una expresión - me excuse - no quería referirme a que realmente tirases el dinero.
- Lo sé hermosa - y volvió a besar mis manos - ¿pero que sería de todo esto si no te tengo a ti?. Fuiste tú quien sin saberlo me inspiro cada año a crear esto, lo hago porque me diste una razón de hacerlo. Y ahora quiero que esto sea tuyo, que esto sea de nosotros para ellos.
- ¿A que te refieres? - pregunte sonriendo. Hoy puedo decir que ha sido el día en que más he reído, y también llorado.
- Lo sabrás a media noche.
Y no quiso decir más, solo me volvió a besar y darme de comer, aunque yo le dijera que no. Pero me encanto, me encanto la forma en que me trataba y me veía. Jamás nadie me había visto así, y jamás nadie había provocado un leve dolor en la entrepierna.
Las cosas como son.
Tener a semejante hombre frente a ti diciendo que siempre te ha amado, y que te trate como lo más delicado y lo más hermosa de la tierra. Te hace sentir en el cielo, te hace sentir importante. Te hace sentir miles de cosas.
Y digamos que haberlo visto casi desnudo no ayudaba. Solo de pensarlo hizo que mis mejillas se pusieran rojas.
- Sea lo que estás pensando, no ha de ser de una niña buena. A qué sí. - dijo burlón él.
- Eso no lo sabrás- conteste mientras le sacaba la lengua.
Seguimos bromeando un par de minutos mas. Siempre riendo, siempre rozando nuestras manos o alguna parte de nuestro cuerpo. Fue divertido mientras contábamos lo que habíamos hecho mientras estudiábamos, y fue mas divertido mientras el contaba como las chicas lo seguían y que hasta inclusos chicos trataban de acercarse a él. No voy a negar que me sentí celosa cuando menciono que si tuvo una novia, y que ademas ella había sido su primera vez. Pero yo no podía decir nada, ya que yo también no era una santa, mas bien había tenido tres novios, pero nunca tuve algo intimo con ellos, cosa que no dije a Leo. No lo hice por el hecho que el podría pensar que era mentira, ya que una chica de mi edad siendo virgen seria como encontrar un unicornio. Y se lo debo a mi abuela, siempre diciéndome que ellos no eran la persona correcta, porque si no me hacían querer arrancarles la ropa o sentir un deseo enorme en todo mi cuerpo, entonces no era lo correcto. Ademas que sin amor no era posible.
Creo que si pudiera le enviaría una carta diciéndole a mi abuela que la amo y que le agradezco que nunca me dejara seguir un impulso porque si, sino que siempre pensara. Mi abuela fue una mujer magnifica con quien siempre podía hablar de cualquier cosa.
- No te sigas burlando, no fue fácil para mi salir de la universidad intacto. Siempre había algo que me decía que podría hacerlo porque era libre, pero la mayor parte de mi siempre me recordaba a ti, mas cuando tu abuela enviaba esas fotos tuyas en la playa con un bikini decente pero que igual me hacia querer tomar una ducha fría.
Me reí mas fuerte. Era imposible que aun hombre le gustaran mis bikinis,eran del tipo de los ochenta. Siempre he creído que la mejor época ha sido esa, donde la ropa era divertida, pero cautelosa y sexy.
- Esta bien, pero tienes que admitir que las chicas tenían razón de seguirte hasta para ir al baño. Estas mas bueno que el pastel de carne.
- Gracias por ese cumplido, espero esta noche me comas enterito, entonces - y me guiño el ojo, cosa que hizo que me sonrojara y mi mente divagara en como podría pasar mi lengua por su cuerpo.
Tranquila mente, tienes que controlarte, no hay que dejar que la perversidad y lujuria tome el control.
Pero como una vez dijo el chinito que me tope en el transmetro: "eres pura pasión, y una vez te liberes no habrá quien te pare". Claro que no le hice caso en esa parte, pero si cuando menciono que si me atrevía a dejar mi cascaron tendría mucho éxito. Cosa que aun no tengo, pero se que esta muy cerca.
No le conteste a Leo, simplemente porque no sabia que contestar. Algo de mi quería contestar y dejarlo con la boca abierta, pero ni razonamiento no me dejo. Hay que ser mas inteligentes.
- ¿Qué hora es? - pregunte mientras bajábamos al centro de todo el lugar, ya todos habían cenado y ahora estaban quitando las mesas para dejar un enorme vació en el medio de todo.
- Hora de mover el esqueleto - de un tirón me llevo al centro - ¡Ya saben que tocar chicos! - grito y la música empezó a sonar.
Era música de los ochenta, la música que escucho cuando estoy sola en el cuarto y me pongo a bailar como loca sin huesos.
- Un pajarito me dijo que te gusta este tipo de música porque puedes mover el cuerpo como sea que siempre parece que bailas bien y cool.
Me le quede viendo sin poder creerlo. ¿Es que no había algo que él no supiera de mi?. Quizá que me gusta comer las nueces embarradas de aguacate.
- Me da vergüenza - le digo en voz baja.
Leo toma mis manos y las empieza a mover acorde el sonido de la música. Veo que otras personas también se unen riendo y empezando a mover el cuerpo.
- No tienes porque sentirlo, estas personas no saben bailar, ni yo se bailar, solo se moverme y disfrutar el momento.
Leo empezó a moverse como si una corriente de electricidad pasara por su cuerpo, me reí de verlo, y empece a moverme también. Jamas nadie me había visto bailar, pero verlo a él me dio confianza para hacerlo.
- ¡De acuerdo, pero si me desnuco es tu culpa! - tuve que gritar porque la música subió de volumen.
Ambos empezamos a bailar como si fuéramos buenos en eso, no despegábamos nuestra mirada, siempre estábamos conectados. Si no era la mirada, eran las manos que no podían estar separadas, si dábamos una vuelta y nuestra mirada de despegaba nuestras manos nos mantenían unidos. La gente bailaba a nuestro alrededor, todo era risa y diversion.
Jamas pensé que tendría el mejor día de mi vida. Pero todo fue gracias a Él.
Sentí un toque en mi hombro que no era de Leo y voltee a ver.
- ¡Aquí esta el regalo! - grito Joseph. Le sonreí tome el regalo, era enorme y estaba envuelto en papel color azul brillante.
- ¡Muchas gracias! - respondí.
- ¡Leo, ya casi es media noche, su regalo esta donde ya sabes.! - le grito a Leo.
- ¡Esta bien!. ¡Ve encendiendo el reloj y prepara a todos! - le contesto.
Joseph solo asintió como la cabeza y se fue corriendo entre la multitud.
- Debes darle el regalo a Carlitos, para que así te lleve a darte el tuyo. - dijo Leo en mi oreja. Me estremecí y todo mi vello se puso de punta. Y no por el frió, sino por lo que sentí al tenerlo tan cerca.
-Áaaajaa - mis palabras ni siquiera podían salir bien de mi boca.
Leo me cautivo con su sonrisa y me arrastro donde habían un grupo de niños saltando e imitando la voz del chico que estaba cantando. Señalo un lugar y vi a Carlitos tratando de hacer pasos de robot, se veía tan adorable.
Seguí hasta estar cerca de él, cuando me vio corrió hacia a mi y me abrazo.
- Tengo algo para ti - le dije y extendí el regalo. Su carita pasaba de una emoción a otra, todas buenas por supuesto.
- ¡La mejor noche de mi vida! - empezó a dar saltos - ¡Miren chicos, miren¡. ¡Un nuevo juguete para divertirnos!
Los demás niños estaban contentos igual que él. Me encanto que Carlitos les hiciera ver que ese juguete no solo era de él. Es la primera vez que veo una niño hacer, normalmente se escabullen para jugar ellos solos hasta que se aburren del juguete y van de nuevo con sus amigos a jugar.
- Vamos - Leo me jalo y yo solo me deje guiar.
De un momento a otro me sentía nerviosa y ansiosa y no sabia porque. Pareciera que mi mente y cuerpo se preparan para algo enorme. Así que mientras lo seguí solo inhalaba y trataba de estar calmada, no quería sudar y que el se diera cuenta de mi nerviosismo.
Tomamos el ascensor y esta vez el presiono un botón rojo que estaba hasta abajo de los demás. Eso me hizo ponerme mas nerviosa, ya que luego pidió una clave que el escribió rápido y el ascensor se movió hacia arriba.
- Este lugar lo construí para este momento. - dijo segundos antes que las puertas se abrieran.
Me quede petrificada mientras observaba el interior. No podía creer lo que mis ojos veían.
¡Habían cientos de flores en todos lados!. Habían colgando, en las paredes y el suelo. Los sofás tenían un color claro muy lindo, y la cama al fondo tenia rosas esparcidas. Todo sacado de un cuento de hadas.
- Yo... no se que decir - y era verdad. No sabia en concreto que era lo que tenia que decir.
- Entremos.
Hice lo que dijo y mientras mas miraba mas me enamoraba del lugar. A un lado había una cocina, donde también habían plantas, pequeñas pero hermosas. Todo era como un mini apartamento pero lleno de flores, parecía que la naturaleza se había fundido allí y jamas de iría.
- Wow. Todo esto es... Wow... Hermoso - logre decir.
Por estar viendo todo no me di cuenta que Leo se había puesto detrás de mi hasta que hablo.
- Te dije que no eramos amigos, pero tu decidirías que seriamos esta noche. Así que ... - hizo una breve pausa y yo me voltee completamente para verlo sobre una rodilla y sosteniendo una caja cuadrada.
- ¡Oh Dios! - exclame y lleve mis manos a mi boca.
- No es una propuesta de matrimonio, así que no te asustes, pero no dudes que habrá una - hizo pausa y abrió la caja y me quede aun mas muda - Te amo, y lo sabes, se que también tu, así que este es el momento en el que decidimos dar el primer paso y estar junto. Hermosa Ninibeth, ¿Quieres ser mi novia y prometida?.
Sentí las lagrimas caer, no había duda de lo que sentía. De lo que estuvo oculto en mi, y que ahora sale a la luz. De lo que él me hizo recordar.
- ¡Sí!,¡Sí!,¡Sí!,¡Sí!, - conteste y me lance a él.
Ambos caímos al suelo y nos empezamos a besar entre lagrimas mías que no dejaban de salir.
- Eso quiere decir que desde ahora este hogar es también tuyo.
Lo mire perpleja, nunca me había mudado de casa, pero me sonaba tan normal la idea que solo le respondí besándolo.
El beso era cada vez mas intenso como nunca había sentido antes, sentía todo mi cuerpo responder en llamaradas y como dijo mi abuela, la idea de menos ropa se me hacia placentera.
Pero unos gritos y bombas nos separaron.
- Feliz Cumpleaños y Feliz Año Nuevo - dijo Leo con la voz ronca.
- Feliz Año Nuevo, hermoso - conteste en una sonrisa y dándole otro beso.
- Déjame levantarme para ponerte mi regalo.
Nos levantamos y aun podía escuchar a todos gritar.
-¿Otro, Leo?
- El primero es parte del segundo - saco el collar que había en la caja y me lo puso, era una flecha decorada con pequeñas flores. - y este es mi regalo, una representación material de que mi corazón es tuyo ahora - saco otro collar y este encajo justo con la flecha, ahora el corazón rodeaba la flecha y las flores.
- Simplemente hermoso. - dije sincera.
- Te amo - me dijo y volvió a besarme.
- No tengo un regalo material, pero te daré mi ser, mi alma, toda yo - dije entre jadeos. - porque mi corazón también te pertenece.
- No tienes que hacerlo ...
- Shhh, he esperado toda mi vida este momento. Y estoy segura que es contigo, que el destino simplemente me hizo esperar. Así que aquí estoy, toda tuya.
No dijimos nada después de eso. No había mas que decir.
Simplemente dejamos que nuestros cuerpos hablaran, que nuestras almas se unieran. Todo era hermoso, él lo era. En ningún momento dejo de acariciarme, no dejo de besarme y decirme que me amaba. Nuestro cuerpo hablaba solo. Y lo único que decía era que le pertenecíamos al otro.
Fue el día más divertido de mi vida, el día donde reí más, el día donde sentí más. Y la noche solo era un punto extra para poder decir que había tenido el mejor día de mi vida.
No necesite comida cara, ni vestuarios caros, tampoco muchos regalos, solo necesite pasar tiempo con la persona correcta y ver las sonrisas de otros para hacer de un día lo Más hermoso en la vida.
Y estoy segura que ahora que él esta en mi vida, todos los días serán así.
No necesitare que sea una fecha especial para hacer de un día, uno genial. Todos los días tenemos la oportunidad de tener el mejor día, cada día más. Solo hay que recordar sentir más y amar más.
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Se supone que esta novela corta tendría que haber estado publicada antes del 31 de diciembre. Pero todos sabemos que esos días ni tiempo hay de bañarse por tanta cosa que hay que hacer...
Pero aqui está, terminado.
Espero que les guste, y si realmente les gusto y quisieran saber mas de Leo y Nini, déjenmelo saber en los comentario. Quien sabe y pueda subir unos capítulos extras.
*****¡FELIZ AÑO NUEVO!*****