Quiero informarles que esta novela había sido publicada el año pasado en diciembre por otra plataforma yq que ahora lo hago por acá, porque en diciembre publicare la segunda parte de la novela. Entonces lean esta primero y así en diciembre podrán esperar la segunda parte.
-------------------------------------------------------------------------------------------------------
¿Qué son una chica tímida y un chico extrovertido?
Una combinación perfecta.
El sol está saliendo, las flores se preparan para el último día en que sus pétalos verán la luz del sol. Hoy es un grandioso día, no solo por ser el ultimo día del año sino también porque es mi cumpleaños.
Hoy dos estaciones diferentes se topan al ocultarse el sol, primavera e invierno. La primera se ensaña con hacer el día más verde, caluroso y brillante y después viene la noche, cuando todo queda bajo el poder de la lluvia. La segunda abraza a las plantas que han recibido mucho sol y los animales cantan por recibir agua fresca y un viento que hace que sientas que vuelas. Aunque es extraño porque en otros países los cambios climáticos no son así, pero en Guatemala todo es posible.
Y en un día como este nací yo...
Ya está entrando el sol por mi ventana, y yo tengo que salir de mi casa antes de que mis padres despierten y vengan a despertarme para cantarme el feliz cumpleaños.
¡Oh, No señores!. Este día es mío. Y como es mío yo haré lo que quiera en el.
Rápidamente me pongo mis zapatos y busco dinero que guardo debajo de mi ropa interior. Si no lo meto ahí mi hermana lo tomaría y seguro se lo gasta para comprar más labiales.
No se como hace para usar todos los labiales que tiene. Ni usando uno diario podría usarlos todos. ¡Es que es una adicta al maquillaje!.
En cambio yo. Yo soy adicta pero a los zapatos. Tengo de todo. Pero no de tacón, todos son bajos y ya sean converse, keds, Nike, y todos los estilos deportivos y cómodos.
Así como ahora estoy usando mis favoritos. Unos rosados converse altos junto con mi jeans n***o hasta la cintura y no tan pegado al cuerpo para terminar con una hermosa blusa manga larga que parece suéter color blanca con puntos rosados y que en el cuello tiene dos lazos que los anudo y forman una linda moña.
Mientras preparo todo repaso mentalmente que no me falte nada y salgo sigilosamente de mi cuarto.
Con cuidado de no hacer ruido. Porque tengo la mala suerte de que mi puerta chille cuando se abre.
Suspiro con tranquilidad una vez estoy afuera y empiezo a caminar escaleras abajo.
Ya veo el sol dar en las ventanas. No puedo estar cincos minutos más. Si me quedo tendré que soportar abrazos y besos y que después me toque hacer limpieza para recibir a mi familia.
¡Se supone que soy la cumpleañera! ¡No debería hacer nada!.
Cuando paso por la sala busco la nota que anoche había hecho y la pego en el televisor. No podía solo irme así. Seguro llaman a la policía así que hice una simple carta.
"Querida familia. No quiero pasar el día con ustedes. Ya mucho tengo con pasarlo 364 días. Quiero este día para mi. Así que me he ido y he apagado mi celular. Solo lo encenderé cuando les escriba que estoy bien. Pero por favor, no se alteren.
Adiós.
Y díganle a mi hermana que sé cuanto tengo en mi cochinito"
Y eso era todo lo que decía la carta. No soy de muchas palabras o que me sepa expresar bien. Para eso es suficiente. Solo espero que les quede claro y no me busquen.
Pareciera que odio a mi familia por irme en mi cumpleaños. Pero simplemente quiero hacer algo que no sea un almuerzo, regalos que nunca me gustan y escuchar a mis primas contar sus historias de sus nuevos ligues y conquistas.
Todos los años es lo mismo. Ni siquiera podía invitar a mis amigos porque mis padres decían que era un día para pasarlo en familia. Y cuando pedía un día diferente salir con mis amigos no me dejaba porque según él siempre hay que estar con la familia.
¡Y eso no es Justo!. Pasar el tiempo en familia es bueno, pero solo estar en el ambiente familia aveces enferma. No conocer ni socializar con alguien más es aburrido.
Y eso me ha afectado un poco porque al interactuar con otras personas no soy buena. Prefiero estar sola.
Pero no hoy.
Hoy iré a socializar y hacer algo diferente. ¡Hoy no comeré comida hecha en casa! ¡Hoy me voy por la comida de la calle!.
...
Una hora después estoy en la parada del bus y no sé a donde ir.
Genial. Ni siquiera planeé a donde ir. Pensé que al estar en la calle el destino me diría a donde ir y que todo sería fácil.
Pero noooo. Aquí estoy pensando a donde ir y que bus tomar.
Idiota. Solo a ti se te ocurre salir cuando no conoces ni tu residencial completa.
- Aggggg - gruñó y me levanto de la banca donde estaba.
¿Y ahora que voy hacer?. ¿Me quedo parada como estupida a que alguien me haga la invitación de mi vida?. ¿Me regreso a casa?. ¡No, ni loca!.
La última queda descartada. Si llego seguro encuentro a mi familia reunida para encerrarme en un castillo para que no salga nunca mas. Bueno, estoy exagerando, ellos me pondrían en un calabozo, un castillo seria digno de una princesa no de una simple humana como yo.
Ni modo, que sea lo que el universo quiera.
- Disculpa - siento un toque en mi hombro y me volteo.
Un chico. ¡Un chico me ha hablado!. ¿Será está una señal? ¿Sucederá como en las novelas?
Por favor que me invite ir a Grecia o Italia, o quizá a Huehuetenango. Si salgo del pais, seguro no sera para algo bueno.
- ¿Sí?
Respiro tranquila y le sonrió sin ser exagerada. No hay que asustar a los hombres, son muy asustadizos.
- ¿Cuanto por una hora?
-¿Qué?
¿Será que me está preguntando la hora?
- ¿Que cuánto cobras por una hora y que es lo qué haces? - ¡O.M.G!. Esto no puede ser verdad - mira, tengo trescientos quetzales y solo quiero que me la chupes.
Sin decir nada me doy vuelta sintiendo el corazón en la boca y mis ojos querer salirse de sus cuencas.
¡Dios santo!. Esto para nada es una señal. Quizá una señal ¡pero para alejarme lo más lejos posible de este lugar!.
¿Como carajo llame la atención de ese chico?. ¿Porque carajo pensó que era una prostituta?. ¡Ni siquiera estoy usando maquillaje!.
- ¿A donde iremos? ¿A un cuarto?
Me volteo y me asusto. El chico me está siguiendo.
- Solo espero que no sea muy lejos porque después tengo que hacer unas cosas - dice y luego trata de tocar mi brazo.
- ¡Aaaahhhh! - grito y le meto un manotazo - ¡Auxilio!.
¿Que hago?.¿Que hago?.
¡Corre!.
Sin pensarlo empiezo a correr a donde hay más gente, buscando como loca un oficial o alguien con quien pueda sentirme segura.
Jamás corro, correr significa que mis piernas dolerán al día siguiente. Pero por ahora no importa. Prefiero vivir el día de mañana con dolor en las piernas que solo vivir hoy y no poder ni defenderme con las piernas.
Mi día no está yendo tan bien como pensaba.
- ¡Poli! ¡Poli! - grito cuando veo a una oficial cerca de la parada de buses.
Cuando me ve se me queda viendo con cara de pocos amigos. Mientras me acerco ella va poniendo su mano detrás de su espalda.
- ¡Ayúdeme! ¡Ayúdeme! - pido una vez estoy cerca. No puedo creer que aún tenga vos para gritar y que mis piernas sigan funcionando.
- ¿Que le pasa? - me pregunta. Aún tiene la cara de pocos amigos y ahora también me ve como si estuviera loca.
- Había un... un tipo. - digo respirando agitadamente. Ahora si necesito aire - y me dijo que... que... que - no le puedo decir que quería que se la chupura, eso no suena bien - me confundió con una prostituta y me siguió y corrí cuando me quiso tocar.
- ¿Donde se encontraba? - me pregunta y ahora parece que ve con cara preocupada - ¿No le hizo daño?.
- No. No me hizo nada. Estaba allá - digo apuntando hasta la otra cuadra.
¡Madre mía!. ¡Corrí dos cuadras!. ¡Y ningún carro me atropello!.
- ¡Ah! Ya entiendo. Siempre las confunden - dice y ríe. Okay, en estas situaciones no son de risa. - Creo que debemos poner un cartel que diga : "Si no eres prostituta no te pares aquí".
Yo sin entender frunzo mis labios y cejas. ¿Que diablos quiere decir está poli?
- Discúlpeme. Pero no entiendo - le digo ahora yo con cara de pocos amigos.
- Estará bien señorita. Solo no se acerque a ese lugar si anda sola. No es la primera vez que los hombres confunden a un jovencita con una prostituta - me dice y se da la vuelta - si no necesita nada más, me tengo que ir. Ya casi termina mi horario.
- Gracias - digo, aunque sinceramente no sé porque le doy las gracias.
¿Quizá porque te dijo dónde no tienes que estar parada?
Bueno si. Solo espero no tener que volver a pasar por esto. Fue humillante y aterrador.
Hasta escalofríos siento en mi piel. Y me chillan las tripas.
¡Ah!. No he desayunado. ¿Como no he muerto aún?. O matado a alguien, no soy yo cuando tengo hambre.
Necesito un snicker.
Así que me puse a buscar un lugar donde pudiera comer algo rico y grasoso. Los restaurantes rápidos serían una opción, pero últimamente los chicos más guapos trabajan ahí. Así que nop. Me daría vergüenza que me vean pedir lo más grasoso del menú.
No es la primera vez pasó por acá, antes venía con mis amigas cuando salíamos temprano del colegio y teníamos ganas de platicar o solo ver lo bueno qué hay en las tiendas de ropa y no poder comprarlo.
Siempre que pasaba veía a una señora vendiendo pupusas, hamburguesas y tacos. Nunca pase, porque me daba vergüenza comer en la calle. Pero hoy si tengo ganas de que todos me vean comer.
Solo espero que la señora siga viva y que el negocio no se halla cerrado.
No había pensando en eso. Ya que fue hace tres años que pasaba por acá.
Porfi. Que si este. Que si este.
Camine un poco más, y cruzaba los dedos para que estuviera ese local abierto.
Como si no hubiera otro cerca de acá.
Pero, ¿que ven mis ojos?.
Me detengo cuando veo justo donde antes estaba la señora, un local más grande y bien amueblado. Incluso tiene un lindo cartel que dice : Delicias de siempre.
Con tomó el animo, y con las ganas de comer un camello, entro y me gusta mucho la decoración.
Solo entro y me saluda un chica muy adorable. ¡Ay!, que me dan ganas de estrujarle las mejillas.
-Bienvenida a Delicias de siempre. ¿Vienes sola o acompañada?
- Buenos días. Vengo sola. - le digo con una sonrisa - ¿Cual es al especialidad de hoy? - Pregunto.
-Bueno, los especiales son para la hora del almuerzo - dijo con una leve sonrisilla mientras me guiaba dentro del lugar hasta donde habían una mesa para dos personas que daba justo al frente de una ventana, muy lindo el lugar desde adentro - en la mañana mi madre suele hacer los platillos que los clientes desean, siempre y cuando no tengan ingredientes difíciles de encontrar o usar.
Me sentí un poco tonta, pues porque cada vez que mi papá nos lleva a comer fuera siempre pide por el especial y listo. Pero bueno, son cosas que se aprenden cuando sales de casa, y no solo para ir a estudiar.
No es tampoco que solo saliera para eso, pero como nunca salía sola, mis papas de encargaban de todo.
- Hmmm, bueno, entonces no se que voy a querer, quería algo delicioso y quizá grasoso - dije con algo de pena a la chica.
Ella solo río tranquila y hizo un movimiento de mano restando importancia a lo que dije.
- De eso no hay pena. - dijo ella y me tendió un pequeño menú que saco de su gabacha - puedes ver que hay ahí que te gusta, puedes cambiar o añadir algo más. Si quieres algo que no está, solo me dices y listo - su sonrisa. Que bonita sonrisa, ¿como una chica tan linda trabaja aquí?. Cuando salía con mis amigas solo veía a chicas que trataban ser Taylor Switf, aunque ellas fueran morenas.
Aunque ella dijo que su mamá era quien cocinaba. Quizá era la dueña del lugar.
- Muy bien - le sonreí de vuelta - same unos minutos para pensar - le pido.
- Con mucho gusto. Mi nombre es Vania, si me llámame que estaré atendiendo otras mesas - y se va.
Con una sonrisa abro el menú y casi se me cae la baba con ver los platillos que ahí hay. Todos son una delicia, hay desde lo más básico hasta lo más inusual. Y es qué ¿quien come hígado de animales?.
Quizá para mi sea inusual pero para otros no.
Cuando se lo que pediré, pongo la carta a un lado y saco mi billetera para saber realmente cuánto tengo.
- 1, 2, 3, 4, 5, - cuánto en voz baja. Tengo 15 billetes de Q.100 y tres de Q.20.
Eso debe ser suficiente para pasar un buen día. Porque sin dinero, no hay pasaje, ni comida ni diversión.
Unos minutos después ya sabía que iba a pedir así que busque con la mirada a la chica, hasta que vi que se reía con un grupo de chicos.
Pensé que sería muy descortés llamarla, veía que estaba anotando y hablando con ellos. Quizá los chicos sientan grosero si la llamo ahora. Además parece que se conocen porque hasta ellos ríen.
¿Y como no?. Quizá son clientes más habituales que yo.
Pero tengo hambre y no se como llamar su atención.
Pero por pensar en ellos, no me percaté que no había retirado mi mirada de la y de la mesa hasta que vi que me sonría genuinamente. Me tensé un poco, pero me sonrojé porque noté que un chico en especial le decía algo y me señalaba.
¡Que vergüenza!. ¡Que vergüenza! - pensé mientras quitaba mi mirada - quizá le dijo que los estaba observando como una loca y que eso les incomodaba. ¡Ay, Dios!. Esto me pasa por no ser cuidadosa y por querer hacer las cosas que nunca he hecho.
Disimule un poco mirando, pero sin poner atención, al menú. Hasta que sentí la presencia de ella.
- ¿Estas lista para ordenar? - preguntó. Levante mi vista y vi su sonrisa. Al menos no vino a decirme que no debía de ver como tonta a los demás.
- Sí - dijo un poco bajo - Hmmm, quisiera los panqueques especiales que dice aquí. Quiero cinco de ellos, con todo lo que tienen y un estar de leche condensada.
No quería que otros escucharan así que lo dije solo para que ella escuchara.
- ¡Vaya!. Si que tienes hambre - escucho que dijo. - será un placer. Y oye - hizo una peeve pausa - solo llámame, no importa si estoy atendiendo otras mesas. Tú llámame.
Eso hizo que mis mejillas se tornaran rosadas y ardieran.
- Lo siento. No era mi intención hacerlo. Pero pensé que sería grosero si te llamaba.
Ella río como lo hizo unos instantes antes con enlaces otra mesa.
- Para nada. Pero si no fuera por Leo estuviera todavía con ellos y a ti te hubiera hecho esperar mucho tiempo.
Exhale despacio y me acomode.
- Bueno, al menos creo que no los moleste. Creo que debo agradecerle a tu amigo que te haya enviado acá - dije algo nerviosa.
- Naaa. No tienes porque. Pero mejor me voy a pedirle a mi mamá que te preparar tu desayuno - dijo y vi como se iba, pero unos pasos después se volteo y volvió a mi mesa - ¿Puedo hacer una pregunta? - me dijo con mucha intriga en su rostro.
Dudo un poco. Pero igual asentí con la cabeza.
- ¿Por qué estás sola en día como hoy? - preguntó con interés, pero también sin sonar entrometida. Solo curiosa. Y creo que si me fijo en lugar, ella no sería la única en hacerse esa pregunta. No había nadie solo, solo yo estaba en una mesa para dos, donde solo hay una persona. O sea yo.
- Bueno, digamos que quería disfrutar este día solo para mi. Quiero decir, hacer algo que yo quiera.
Parece que eso no llenó su intriga, pero asintió como queriendo comprender.
- Bueno, eso es raro. Pero cada quien celebra el día como quiere. Yo me la parece rodeada de gente. Eso es lo que hago y si quieres ...
Pero fue interrumpida por una voz desde la cocina.
- ¿Otra vez pasándotela hablando?. ¿No vez que la gente tiene hambre?. ¡El otro año no te contrato por mas hija mía que seas! - gritó quien parece ser su madre.
Vania en vez de intimidarse le dio risa y hasta se dobló sobre su estómago.
- ¡Ya voy, ya voy!.
Y ahora si se fue.
Y yo tenía mucha hambre.
Encendí mi celular y tuve que bajarle de un golpe el volumen porque empezó a sonar como loco.
Tenía treinta y cinco llamadas de mi mamá, treinta de mi papá. - ya se puede ver quien está más desesperado-. Y también habían como cien o más mensajes en w******p. Ni cuando estaba enferma tenía tantos mensajes.
Abrí el chat de la familia y escribí con letras mayúsculas:
¡Estoy bien !. Sana y salva. Justo ahora estoy comiendo. No llegaré quizá hasta más noche.No se preocupen. Recuerden que ya soy una adulta. Besos y adiós.
Solo noté que lo vieron y rápido empezaron a caer mensajes. Sin ganas de saber más, desactive las redes.
Me quede con el teléfono en las manos unos minutos hasta que noté una presencia sentarse delante de mi.
Alza la mirada. Y quise que la tierra me tragara en ese instante.
Era el chico que me había señalado cuando veía la manera de llamar a Vania.
- Buenos días - dijo el con una sonrisa cálida.
- Buen dia - dije e hice como que hacía algo con mi celular, pero solo abrí una app de libros y me puse a revisarlos sin poner mucha atención.
- Vania dijo que estabas sola, que tenías planeado pasar el día sola. - levante mi mirada con los ojos abiertos de la sorpresa. Él sonrió más.
- ¿Qué? - No podía creer que ella les dijo eso. Además, ¿cuando les dijo eso?.
- Si, eso dije. - respondí.
- ¿Por qué? - preguntó y yo fijé mi vista en sus ojos miel.
Era un desconocido, y no sabía si debía decirle que realmente andaba sola. Capaz y este está más loco que el chico que me tope en la parada de buses.
- Bueno, realmente no estaré sola todo el día. Solo ahora, porque después nos reuniremos con mis amigos en la plaza Vibar, de allí ellos dirán que hacer después.
Eso lo hizo sonreír. Me fijé en sus labios y me ruborice con la pensamiento que tuve. No es nada bueno pensar en probar los labios de un chico que apenas conozco.
- Entonces nos vemos - dijo y se lava to para irse a su mesa.
Fruncí mis cejas porque no entendí lo que dijo. Viene de la nada y se va igual.
Sin duda alguna los chicos están raros hoy.
Minutos después cuando pensé que ya me moría llego una señora con mis panqueques y casi se me escurría la baba al ver tal delicia.
Era hora de pasar un buen momento.
La señora se fue no sin antes decirme que disfrutara de la comida, y claro que tenía pensado hacerlo.
Tome el tenedor y corte un pedazo, podía ver el chocolate y leche condensada, me lo lleve a la boca y casi podía ver juegos artificiales.
Eso si era un buen comienzo para mi día. ¡El mejor desayuno de la vida!.
...
El desayuno había sido lo único bueno de la mañana. Porque al terminar, no había mucha gente en el lugar y ya estaba por cerrar, ¿quien diría que iba a tardar casi dos horas en comer cinco súper panqueques?. La señora dijo que no cerraría si tan solo tuviera alguien más para ayudarla, pero tenía que irse también para preparar la cena para su familia.
Eso me hizo preguntarme si mi familia también estaría haciendo lo mismo. Pero desde luego que si. Porque cuando salí volví a activar la redes y vi el mensaje claro de mamá que decía :
Bueno señorita, espero entonces no vengas con hambre. Porque quien no ayudo para hacer la comida no como, como solías decir.
Lo malo era que hasta ahora parecía ella usar mis palabras. Porque otros años, solo yo podía cocinar pero todos comían.
No le puse asunto a eso y seguí con mi camino. Que ni odia a donde iba.
Ya era medio día. Estaba aburrida de tanto caminar. Las calles estaban llenas de amigos y familias juntas. Parecía que yo era la única que andaba en las calles deambulando.
Arg. Nada está saliendo como esperaba.
Camine dos veces La Sexta y solo había visto más gente cada vez que caminaba. Era un lugar tan transitado que si sería posible perderse si vienes con alguien más.
Y parece que eso fue lo que pasó a un niño.
Me fijé en él. Estaba parado en frente de la entrada de plaza Vibar, la gente lo veía pero no le ponía atención. Pero yo si noté como estaba asustado y apartaba sus puños en sus ropas, las cuales me dejaron claro que era un niño de bajo recursos. O quizá de un niño que no tenía ni un recurso.
Inmediatamente me puse a lado y me agaché para estar a su altura.
- Hola niño - dije amable.
Él solo abrió sus ojos y vi como se tensó. Está más asustado de lo que pensé.
- No te asustes. No te voy hacer nada. - dije y le sonreí - te vi solo y pensé que necesitas ayuda.
- Mi mami ha viene. - dijo rápido.
- Bien, pero no es bueno que un niño esté solo y más cuando hay mucha gente alrededor - le dije y señale a los lados. Nadie nos ponía atención.
- Mi mami dijo que la esperará aquí, y eso haré. No tengo que hablar con extraños - dijo más valiente.
- Y eso es bueno. Eres un niño listo. ¿Que te parece si te hago compañía?. Estoy sola y me vendría bien la compañía de un niño listo - dijo y le guiñe el ojo. Él se sonrojó y asintió despacio con su cabeza.
- Me llamó Ninibeth- le dije.
- Soy Carlitos - dijo despacio.
Sonríe por su ternura. Me senté en suelo y el hizo lo mismo.
Del otro lado de la calle vi como un niño miraba fijamente donde nosotros estábamos. Quizá se le hacía raro ver a dos personas sentadas en el suelo mientras pasa mucha gente.
Pero me sorprendí cuando lo vi atravesar la calle - las cuales no transitan autos- le costo caminar entre la gente. Yo solo observe, esperando que su mamá o papá lo jalaran y se lo llevaran para que no se perdiera. Pero eso no sucedió , porque se acercó y clavó la mirada en Carlitos.
- Feliz Navidad - dijo El Niño y extendió su juguete a Carlitos.
Me levante un poco nerviosa. Porque había un niño sin supervisión de sus padres que le estaba dando un juguete a un niño que no conocía.
Vi como Carlitos Tomaba el auto junto con el control remoto y sonreía de una manera que podría hacerle doler las mejillas.
- Garcias - dijo muy emocionado Carlitos poniéndose de pie.
- De nada - dijo el otro niño muy feliz.
- Niño, ¿donde están tus padres? - le pregunte. Pero no hizo falta que el contestara porque escuché unos gritos.
Dirigí mi vista al otro lado de la calle y vi a una mujer correr a nuestra dirección.
- ¡Gerson!. ¡Gerson! - gritó hasta que estuvo frente a nosotros - ¿como has podido irte sin mi permiso? - preguntó la señora más enojada que preocupada.
- ¡Mira mami, soy un niño bueno! - dijo Gerson mientras señalaba a Carlitos. La señora solo un gritó ahogado.
- ¿Le has dado tu carro a un niño de la calle?. Ese carro cuesta más que tus otros juguetes, ellos no pueden jugar con esas cosas porque no tienen donde.
Eso me enojo. ¡Que señora tan horrible!. ¿Como podía decir esas cosas frente a dos niños pequeños?. ¡Que ejemplo de madre!.
- ¡Señora!. No tiene que decir esas cosas. Su niño sólo tuvo un buen gesto. El mejor que he visto en mi vida diría yo.
La señora me vio por unos instantes, pero después solo tomo el brazo de su hijo y lo pego a él.
- ¡No te volveré a comprar nada más, porque no lo aprecias!. - le gritó.
Enojada le quite el juguete a Carlitos que estaba asustado y tenso.
- Si lo que le importa más es el juguete que saber que su hijo tiene un buen corazón, entonces tome - le dije y le puse el juegue en el pecho ella lo tomo.
- Estás cosas son caras, no se pueden dar así no más - dijo.
Tome la mano de Carlitos y solo le saque la lengua a la señora porque no podía insultaría frente a dos niños.
- Su hijo vale mas que eso. - le dije y me di la vuelta.
Carlitos apretó mi mano.
- No te preocupes Carlitos, te comprare un regalo y ...
Pero no me di cuenta por donde iba y me estrelle con una persona.
Esto no puede empeorar.
- Lo siento, lo siento - me disculpe.
Pero me quede quieta cuando vi que era al chico del restaurante.
- No hay pena. Creo que andas despistada - dijo sonriendo.
- ¡Carlitos, hijo! - ví que una señora estaba a la par del chico y Carlitos soltó mi mano.
- ¡Mami! - exclamo Carlitos.
- Parece que encontraste al pequeño travieso - dijo el chico.
- Bueno, Carlitos dijo que esperaba a su mamá en plaza Vibar, yo solo le hice compañía - expliqué.
- Gracias señorita. Este niño me ha dado un susto de muerte - dijo la señora - se me fue por unos segundos, pero como le había dicho donde teníamos que ir, creo que por eso él estaba allí.
- No hay de que.
- Ninibeth me hizo compañía porque ella también estaba sola - dijo el niño.
Me tensé un poco y vi como el chico fruncía sus cejas.
- Dijiste que te reunirías con tus amigos - dijo él un poco preocupado.
- ¡Ah, sí, sí!. Solo que no han venido. - explique.
- Entonces esperemos juntos. Aún viene más gente y nuestro punto de encuentro es aquí. Quizá llegue tus amigos y también los míos, así no esperas sola. - propuso él.
Iba a negarme y decir algo pero sentí que tomaban mi mano. Mira abajo y vi a Carlitos.
- ¿Cuando me comprarás mi juguete? - preguntó.
Tuve que explicar porque él preguntó eso. Tanto como el chico y la madre se indignaron de la reacción de aquella madre, pero me agradecieron porque estaba para defender a Carlitos.
No fue una buena idea estar con ellos. Porque no sabía que decir, porque veía cómo llegaban más personas y se saludaban, mientras yo pretendía esperar a mis amigos.
- ¿Estas sola, verdad?- mire a mi derecha y vi a al chico.
- No. ya vendrán. - mentí pareciendo segura.
- Bueno, si no vienen, puedes ir con nosotros. No es bueno que nadie esté solo, siempre es bueno compartir y divertirse. - dijo él - no vayas a pensar que me quiero aprovechar de ti porque estás sola, es solo que me gusta ayudar y hacer feliz a las personas.
Sentía que había más. Por su mirada, podía sentir que quería decir algo más pero no lo hacía.
- No, está bien, ya vendrán. - volví a decir.
- Okay. - dijo y se fue junto a las demás personas que estaba junto a Carlitos.
Quería preguntar porque habían muchas personas pobres reuniéndose, pero me pareció muy grosero y rudo preguntar algo así.
Minutos después vi que todos se preparaban.
El chico se acercó a mi y me sonrió.
- Bueno, ya me voy, ya todos están aquí. - dijo y estiró su mano a mi. La tome y la estreche - un placer conocerte.
- Igualmente. - le dije. Incluso cuando no sabía su nombre.
- Todavía puedes venir - pensé en hacerlo. Pero sentía que no encajaba, y eso era raro.
- No, gracias.
El solo asintió y se despidió. Los demás hicieron lo mismo y emprendieron a saber donde.
Vi como se alejaban, algo de mi me pedía ir. Tenía el impulso de ir, pero sentía que no era correcto.
No sabía que hacer.
Se supone que tendría el mejor día de mi vida, pero solo me estoy sintiendo aburrida y sola.
Esto no es lo que quería.
Y tan pronto pensé eso, vi como el chico salía corriendo hacia mi.
- Se que mientes, no esperas a nadie. Así que ven contigo - dijo con voz entrecortada respirando profundo.
Vi su mano que estaba extendida a mi.
No sabía que hacer.
- No siquiera se tú nombre.
- Soy Leonel, pero dime Leo. - dijo y un recuerdo en mi cabeza pasó rápidamente.
- ¿Leo? - pregunte sin creerlo.
- Vamos Nini - me sonrió más feliz y le devolví la sonrisa.
Tome su mano y él la estrechó fuerte pero delicado.
- Vamos a divertirnos - dijo y yo asentí.
Yo sabía que esas palabras viniendo de él eran magia para mi.