¿Que hacen dos amigos de la infancia al encontrarse catorce años después?
Nadie sabe, la noche lo dirá.
Habíamos subido a una mini van hace como treinta minutos antes, ni idea de donde lo tomamos, y ni idea de a donde vamos. Porque desde que tome su mano, recuerdos de mi niñez vinieron a mi acompañados de sonrisas, de sus sonrisas.
Él era mi mejor amigo en la escuela y en el vecindario. Él siempre me hacía reír, reír y reír. Mi padres no aceptaban que tuviera con un hombre como amigo, aveces tuvimos problemas por ello pero no lo suficientemente fuertes para separarnos. No hasta que sus padres decidieron mudarse.
¿Como pude olvidarlo?. Él era casi lo primero y ultimo que veía en el día a día por casi cinco años. Era dos años mayor que yo, pero era el único más cercano a mi edad en el vecindario.
Ha cambiado mucho - pensé mientras lo observaba y memorizaba su hermoso rostro. - sigue teniendo cara de niño bueno.
Creo que sintió mi mirada y volteo a verme con una sonrisa en la cara.
Yo me sonrojé, pero igual le sonreí mientras apartaba la vista.
- Es bueno saber que aún me ves como si fuera un ángel - dijo y eso me hizo sonrojar más. Y es que recordé que lo solía ver como boba, pero es que sus ojos eran tan lindos y lo siguen siendo.
Pero ahora está más guapo. Incluso, no fue culpa mía asociarlo con un ángel cuando la primera vez que lo conocí él estaba disfrazado de uno.
- ¿A donde vamos? - preguntó para no sentirme avergonzada.
Escuche su risa y sentí miles de búfalos en mi panza. Nada de mariposas, eso sería suave, porque lo que sentí cuando él río no fue nada de este mundo.
- Bueno, será una sorpresa para ti. Apuesto que nunca has pasado Año Nuevo rodeado de gente nueva - dijo mientras tomaba mi mano que estaba en mi rodilla. Él simple acto me sentí retener la respiración. Jamás un simple acto me había hecho sentir de esta forma.
- Ammm... creo que lo único nuevo sería la ropa y el año - dije un poco nerviosa.
Santo cielo. Normalmente soy tímida y reservada, de vez en cuando despistada, pero creo que hoy eso está llegando a su límite y lo puedo sentir por el ardor que siento en mi rostro.
- ¿Tienes mucha ropa nueva? - escucho la voz de Carlitos que estaba frente a mi. Levante mi vista a él y vi que sonría con sinceridad y curiosidad.
- No mucha. Solo tengo ropa nueva a finales de año, y cada vez que alguien me regala - le respondo al Niño.
- Vaya, yo solo tengo ropa nueva en esta fecha, cuando vamos con Leo a ...
- ¡Eh!, ¡eh!, Carlitos. Es una sorpresa para ella, esto será nuevo para ella. - le interrumpe Leo.
- ¡Oh!, ¡Un sorpresa! - repite Carlitos con tono cómplice. - ¡Entonces ella será la nueva elfo! - grita de repente.
Abro los ojos sorprendidos y volteo a verlo.
- ¿Qué? - apenas si sale la pregunta de mi boca.
- Tú confía en mi - y le dio un leve apretón a mi mano. Si antes sentí bufamos ahora siento todo el safari junto.
¿Que es este sensación?.
...
Quizá media hora después estábamos todos en un lugar en el nunca antes había estado, obviamente, pero habían más personas dentro y fuera del lugar.
Cuando tenía la intención de preguntar Leo hablo antes.
- Nada de preguntas, solo sígueme y sonríe tan dulce como siempre lo haz hecho.
Carlitos no quizo dejarme, entonces su mamá lo dejo estar conmigo haciéndole prometer que se comportaría y él feliz acepto.
Así que ahora tengo a Carlitos tomado de una mano y Leo tomando mi otra mano. Se siente raro, extraño, pero me hace bien, en el fondo me siento feliz.
Mientras pasábamos por entre las personas, no había nadie que no saludara a Leo y le diera un fuerte abrazo y aún así él no soltaba mi mano. Recibía también saludos, no tan felicites como los que recibía Leo, sino de curiosidad pero aún así parecía que les agradaba ver a alguien nuevo, eso dijo un anciano.
- Es bueno verte con un chica linda, ya era hora de ver alguien nuevo - y se fue sosteniendo unas luces en las manos.
Parecía que todos se estaban preparando para algo, llevando adornos para todas partes. Creo que el lugar bien podría ser algo como un polideportivo, es grande y bastante espacioso. Incluso perecía que tenía dos niveles más. Así que no estoy segura de que es realmente.
Siento que leo me jala y me percato que me quedado parada observando todo, sonrió nerviosa pero lo sigo.
- Oye, Leo - llamó su atención.
- Sí, Nini- contesta aun jalándome a lo que parece es un ascensor pequeño.
- ¿Que hacemos aquí? - preguntó con cautela. No quiero que piense que no gusta el lugar, pero para ser sincera, es la primera vez que veo tanta gente de pocos recursos en un mismo lugar. Solo quiero saber que hacemos aquí, y que hacen ellos aquí.
- Se que este lugar te llena la cabeza de preguntas, pero no te responderé ahora porque no quiero arruinar la sorpresa. - dijo y nos metió dentro del ascensor. - solo confía en mi.
Alce mi vista a él y le sonreí en respuesta.
- Siempre lo hice - dije despacio.
Vi como su rostro se iluminaba y una sonrisa arrebatadora hizo que mi corazón latiera rápido.
- ¿Como confías en alguien que apenas conoces? - escuche la pregunta de Carlitos que nos mirada sin entender que pasaba con nosotros.
- Bueno, digamos que nos conocíamos de antes. Que siempre nos hemos conocido y que siempre hemos sido unidos - contestó leo sin quitar su vista de la mía, ¿puede alguien derretirse con esas palabras?, yo casi lo hacía - Ademas Carlitos, tú confiaste en ella y ahora no sueltas su mano.
Leo levantó su ceja y Carlitos metió su cara entre su mano y la mía, pude ver como se ruborizaba y se ponía nervioso. Eso me dio mucha ternura.
- No te pongas nervioso, las personas que conocen a Nini tienden a caer rendida a ella. Yo lo hice.
Y ¡Bum!. Un recuerdo. Un hermoso recuerdo. ¡Un recuerdo que había olvidado!.
¡Un mes antes que leo se fuera me dio mi primer beso y había dicho casi las mismas palabras!.
- Es que ella es muy linda - escuche la vocecita de Carlitos. Pero no pude contestar más porque el ascensor se abrió y Leo me jalo hacia dentro.
- ¡Leo! - escuche muchas voces de niños y jóvenes.
Mientras analizaba el lugar me quede con la boca abierta. Habían decoraciones navideñas en todo el lugar, incluso había un trineo y una enorme bolsa roja atrás del trineo. También habían niños vestidos de renos y otros a medio vestir así que no sabría decir de que estaban disfrazados.
Sentí que Carlitos soltó mi mano y salió corriendo junto a los demás niños vestidos de renos.
- ¿Leo?, ¿que hace un trineo y niños vestidos de reno cuando navidad ya pasó ? - pregunte. Navidad ya había pasado para tener el trineo y todo eso no tenía mucho sentido ya, hoy era el último día del año, hoy más que todo solo es para comer y estar en familia.
Al menos eso hacen todos.
Pero obviamente Leo no escucho mi pregunta porque muchos niños se juntaron a su alrededor, y unos jóvenes le saludaban con un apretón de mano.
El solté levemente mi mano y yo vi como saludaba a todos y se tomaba su tiempo.
Me gustaba verlo ahí, de rodillas y abrazando a todos los niños. Ver su sonrisa hacía que me corazón latiera rápido y mi estomago se apretujara. Recuerdo como él siempre me hacía reír, me compartía su comida, me abrazaba cuando me sentía triste o cuando no entendía algo de la escuela él se tomaba su tiempo para explicarme.
Él fue el único y mejor amigo que tuve en toda mi infancia, y quizá en toda mi corta vida. Nunca he conocido a alguien que sonría por los ojos.
- ¿Ella es tu novia, Leo? - esa pregunta me hizo quitar la vista que tenía fija en Leo.
- Ammm... ammm. Yo, yo no, no niños, yo - y cuando tenía que hablar con coherencia mi mente y lengua no de coordinan.
Vi que Leo se levantaba y se ponía a mi lado y sostenía mi cintura con una mano.
- Esta hermosa niña de acá es Ninibeth. Y es mi Señora Claus - quizá si hubiera dicho novia lo hubiera visto nerviosa y roja, pero lo que dijo me hizo verlo con cara de pato.
Ya saben, cuando haces la trompita y tuerces los ojos.
Los niños empezaron a reír y yo no sabía que hacer. ¡Aún no sabía que hacía allí!.
- Sigo sin entender - digo suave y me acerco a Leo.
Y lo siguiente me deja roja, pálida, morada y sin palabras.
Leo me toma por la cintura y planta un beso cerca de mis labios, uno muy ruidoso y se ríe cerca de mi cuello y oreja.
Dios, Dios, Dios, que la última vez que sentí y pensé cosas perversas fue cuando era una adolescente. Estas cosas no tienen que ponerme así.
Pero debo admitir que me gusto. Ese tacto, y su risa hizo que mi panza y cerebro se revolvieran. Si es que eso era posible.
- Tú tranquila. Te dije que confiaras en mi, solo tienes que hacer lo que te digo y las respuestas vendrán solas. - dijo y me alejo de los niños y me llevo a un cuarto donde habían más disfraces.
Yo solo lo seguí, no dije nada. Porque él aún tenía su mano en mi cintura.
Hace como tres años atrás que tuve un novio, pero no sentía lo que él simple tacto en la cintura de Leo me hace sentir. Quería a mi ex, pero fue una mala idea cuando el solo quería sexo, no es que yo no quisiera pero en la vida hay más que eso.
- Ahora tendremos que vestirnos y dar una sorpresa a todos. Luego disfrutaremos de la tarde para así en la noche reír hasta morir de la risa - escuche su voz y me di cuenta que él se había alejado un poco y quitando la camisa.
Tranquila. Tranquila. No hiperventilación. No harás la vergüenzacion frente a él.
- Ammm... bueno, ¿porque hay que vestirnos?. Yo ya tengo ropa - digo y me volteo a otro lado para no verlo tan descaradamente. Él Niño escualido que conocía ha madurado definitivamente.
Me preguntó que otras cosas han madurado.
¡Ay, no!, por eso lado no tengo que vagar. Él es un viejo amigo. Mi mejor amigo.
- Perdón, quise decir disfrazar - escuche su voz y me voltee, pero no me percate que él estaba detrás de mi, sin camisa. - No hay más lugares para desvestirse así que tienes que hacerlo acá y pronto. Ya casi son las seis y créeme que no es fácil ser la pareja Claus.
Me quedaba sin aliento. No quería respirar porque mi panza y tetas podrían topar con el cuerpo de él.
- ¿Y si voy a un baño a vestirme? - pregunte. Pero me quise dar un golpe, porque debí cuestionar el porqué de vestirme de señora Claus.
- Porque hay que recuperar el tiempo perdido - dijo y dio un pasó más al frente, esta vez rozando mi suéter y tuve que levantar mi cabeza para verlo - y porque no querrás que los niños te vean, son unos traviesos.
Se rio, una sonrisa traviesa.
- ¿Solo los niños quieren verme? - ¿pero que acabo de preguntar?. Esto no es un ligue.
- Yo alguna vez fui un niño - y se encogió de hombros y se giró para ponerse frente a un espejo, podía ver mi reflejo también. - mejor apresúrate.
Y empezó a bajar la cremallera de su pantalón.
Me di la vuelta tan brusco que casi me mereo.
- ¡Leo!, ¿Por qué haces eso?. ¡Pareces un desnudista! - fue lo primero que dije. Se supone que es mi amigo, que debería al menor tratar de taparse o ponerse algo lejos para desvestirse.
Sentí su mano en mi hombro.
- Nini, lo siento. Soy hombre, lo siento. Creo que no estaba pensando bien. - se excusó. Me jalo un poco y quede frente a él de nuevo.
- Ya sé que a los hombres les encanta exhibirse...
- No. Estaba actuando como un hombre cuando quiere impresionar a un chica - y puso su frente en la mía.
- ¿Te desvistes para impresionarme?. - pregunte en una sonrisa recordando un libro.
- Bueno, no soy Pacth pero te puedo asegurar que igual te puedo impresionar - reí y puse mi mano en su pecho, sintiendo el calor de su piel y los movimientos de su respiración.
- Lo hiciste. ¿Pero no entiendo porque quieres impresionarme?. Mira que ya es otra cosa que no entiendo - dije sin levantar mi cabeza, me gustaba sentir nuestras cabezas unidas.
- Deja de pensar, todo lo que no entiendes es porque no lo sientes. Tranquilízate y siente. Siente el momento. Siénteme.
Y eso hice.
Sentí como se acercaba y envolvía sus abrazos a mi alrededor. También sentí su cabeza inclinarse, pude sentir su respiración en mi cara, pude sentir el calor de su boca, y pude sentir miles de mariposas cuando toco mis labios en un suave beso.
Seguí el beso, poniendo mi otra mano en su pecho y acercándome más a él. Pude sentir sus brazos apretarme más. Y juro que nunca en mi vida me sentí tan feliz, tan nerviosa, y deseosa.
- Eso si fue impresionante - dije cuando se separó un poco.
- ¿Por qué? - preguntó en un risa mientras dejaba otro beso en mis labios .
- Hace un rato me decía que eres un amigo. Pero con este beso no siento eso, ¿y sabes que más?; jamás había besado a alguien en el mismo día que lo conocí.
- Pero tú ya me conocías desde antes. Y ¿sabes que más?, nunca te considere mi amiga - me separe un poco más y lo vi con las cejas juntas y el sonrió - siempre fuiste Nini, la niña que me gustaba más que jugar videojuegos.
Después de eso empezamos a desvestirnos, pero no para hacer cosas dignas de un libro erotico, sino más bien digno de un cuento infantil, lo que quiero decir es que mientras nos desvestíamos solo habían miradas de intriga porque después de ponernos nuestros trajes hubieron risas y miradas de diversión.
Ya había visto su cuerpo bien trabajo, y verlo ahora con panza de oso me hace mucha gracia.
- No eres la única que tiene algo extra en el cuerpo - dijo y le dio un golpe a mis pechos falsos haciendo reír.
- Estos extras no quedan mal en la vida real, pero una panza de cervecero no - y corrí cuando él empezó a seguirme.
Reía y reía. No podía parar de reír con él. Era divertido.
- ¡Leoncito!.¡Más te vale que estés listo porque allá fuera están que ...
La puerta fue abierta y entró la chica que me atendió en la mañana en el restaurante. No recuerdo su nombre, solo recuerdo que combina con vainilla.
- ¿Cuantas veces tengo que pedirte que toques?. ¡Algún día me encontrarás con los calzones abajo!
Pero la chica no le puso atención. Sino que se acercó a mi y puso sus manos en su hombros, temí lo peor. Llegue por un breve momento a pensar que ella podía ser la novia pero queda claro que no cuando hablo:
- ¡Santa Cachucha!. ¡Hay una chica en el cuarto!. ¡Hay una chica contigo! - gritó y después su cara de sorpresa fue de asombro - Un momento, yo te conozco... ¡Eres la chica que comió mucho panqueque y estaba sola!.
Quise morir en ese instante. Pero solo asentí con la cabeza.
- Esa soy yo - dije.
- ¿Que hace una chica tan linda contigo Leoncito? - quise reír por como lo llamo.
- Ella es Ninibeth, Vania. Ninibeth - dijo mi nombre más despacio la segunda vez.
Vi como Vania abría los ojos y se llevaba la mano a la boca.
- ¡aahhhhhj!, ¡no te creo!. - gritó y creo que casi me quede sorda.
- ¿Que pasa con mi nombre? - pregunte.
- Les conté sobre ti - contestó Leo.
- ¿A quienes? - una sonrisa boba se dibujó en mi cara. Saber que él me había recordado me hacía sentir algo raro, aunque a la vez me hacía sentir como boba, porque yo no lo había recordado.
- A mi banda.
Y no obtuve más respuesta después de la respuesta de Leo.
Fui arrastrada por los dos, Vania gritaba alegre y Leo no dejaba de sostener mi cintura. Quería saber más, quería saber de que banda hablaba.
Pero me calle cuando llegamos afuera, todo lo que estaba dentro ahora estaba afuera en orden y bien decorado. Habían mesas y lámparas en todos lados, ya eran las seis y el sol estaba ocultándose, así que las luces y lámparas quedaban hermosas. Además de la multitud que había.
- ¿Leo, a donde vamos? - pregunte cuando vi un escenario y el enorme trineo lleno de regalos.
-Vamos a festejar y sentir - fue lo que respondió.
Me jalaron más y se escuchaban más gritos y aplausos de las personas, esta tan nerviosa que casi me caigo mientras subíamos al escenario pero Leo me sostuvo.
- Tu solo sonríe y yo te daré una señal para que sepas que tienes que hacer - dijo y me dejo para acercase al micrófono.
- ¿Y que se supone que tengo que hacer? - pregunte qué no obtuve respuesta.
- Realmente comprendo porque estaba loco hablando de ti - escuche a Vania y voltee a verla - pensamos que quizá eras una amiga imaginaria que él creo cuando era pequeña, pero ahora veo que no es así. Ya quiero ver la cara de los demás cuando te vean.
- ¿De que hablas?. ¿Y me puedes decir qué hacemos aquí?
- ¡Vamos a compartir felicidad!
Me calle cuando escuche la voz de Leo por los altavoces.
- ¡Feliz navidad! - gritó y la multitud le contestó con aplausos.
¿Por qué navidad si ya pasó?.
- Está noche es un placer estar con ustedes, sabemos que esperan un año para este día, así que espero se diviertan y compartan juntos una noche de felicidad.
Cuando el término de hablar la gente aplaudía y veía niños gritar.
Después escuche guitarras y música, voltee a mi derecha y vi que unos chicos entraban vestidos de duendes con guitarras y otros instrumentos musicales.
Poco a poco la música fue creciendo y mi admiración también.
Leo empezó a cantar, jamás pensé que ver a un hombre cantar sería excitante, de buena manera. Cantaba tan bien que podía sentir su voz meterse bajo mi piel.
Vi a Vania acercase y empezar a cantará también, me sentí un poco estupida por estar allí parada sin hacer nada. Pero parecía que nadie notaba mi presencia, todos estaban viendo al chico que cantaba con el alma.
Una vez terminaron Leo me llamo y camine con las mejillas encendidas hacia él.
- ¿Que les pareció la canción? - preguntó y los gritos no se hicieron esperar. - ¡Está noche les presentaré a alguien especial!. ¡Alguien que siempre estuvo en mi corazón, una persona que te hace sentir en el cielo!. ¡Ella es Ninibeth!. ¡La chica por la cual todo esto es posible!
Me quede de piedra. Voltee a verlo y solo me veía con un destello en los ojos que me dejo aún más muda.
- ¿Qué? - pregunte sin voz.
- Tu eres la razón de esto, todo este tiempo he deseado verte para decírtelo. Y ahora lo haré... Fuiste la razón de querer ayudar a otros cuando de pequeños tú lo hacías y me animabas hacerlo, eres la razón por la cual espere hasta el día de hoy para decirte gracias y también para - hizo una breve pausa - para decirte que nunca te he olvidado.
Mi corazón latió más fuerte, sentí un zoológico en mi estomago. Pero eso no me detuvo para acercarme y darle un beso.
- Es hora de que repartas los regalos señora Claus - dijo ente besos.
- Aun tengo cosas sin entender.
- Te dije que tienes que sentir.
- Quizá si siento tus besos me hagas entender.