Desde que mi camino se cruzó con Terrence Slow mi vida es diferente, digamos que mis carencias económicas se esfumaron pero iniciaron otras de diferente índole. Aquella noche cuando pretendía dejarme morir por mis grandes penas él impidió que lo hiciera y también me ayudó a recuperar mi estabilidad emocional, no sé realmente cómo lo logró pero aquel día cuando desperté en su casa sentía como si todo el dolor y el vacío que había en mi vida se hubiera extinto por completo. Pensando que jamás volvería a verle decidí besarlo, realmente me sentía agradecida porque me salvó de aquel abismo que me atormentaba, además tenía que reconocerlo era guapísimo, aunque obviamente debe ser unos ocho años mayor que yo sus labios eran muy suaves, su piel tan tersa y pareciera mucho más joven de lo que sería un profesor promedio, definitivamente tenía una genética que muchos envidiarían. Sus ojos aceitunados reflejaban tanta seguridad y confianza que me hipnotizaban de admiración, su cuerpo estaba bien trabajado, seguramente hacía horas de gimnasio, se vestía muy elegante, cada que iba a su clase podía notar que nunca repetía un atuendo, su cabello lacio y castaño claro era muy brillante y abundante, se peinaba por un lado y hacia atrás, todas las chicas de la universidad querían ligárselo pero era muy serio y reservado no permitiendo que alguna decidiera dar el primer paso.
Creer que no le vería fue mi error, el mismísimo día que tuve que abandonar el departamento de mi amiga pues vendría de regreso con todo y sus padres fue el mismo en que apareció frente a mí, yo arrastraba mis maletas pensando a dónde iría, la segunda amiga más cercana era Selene y se había ido a Madrid de intercambio por parte de la universidad, ir con mis tíos ni de broma pues de sobra sabía que no era bienvenida mucho menos ahora que el profesor Terrence había enviado a mi primo y sus amigos a prisión. Cuando lo vi ahí de pie frente a mí solo pensé en abrazarlo, necesitaba a alguien en ese momento, no importaba quién fuera, él me consoló como a una niña pequeña y después me ofreció subir a su auto, por un momento lo pensé pero durante mi corta estancia en su casa el día que me rescató de mi misma pude notar que no era una mala persona así que subí, me sentía un poco insegura me dijo que habláramos y elegí una cafetería que conozco a la perfección, siempre estaba concurrida y me sentía a salvo allí, siempre había patrullas rondando cerca del lugar, por si acaso. La vida me ha enseñado a ser un poco desconfiada.
Al llegar a ella nos sentamos en un cajón amueblado que brindaba un poco de privacidad pero a pesar de ello se encontraba a la vista. Durante el camino acordamos tutearnos, era muy… extraño. Me explicó que habíamos salido en el diario uniéndonos sentimentalmente y me disculpé por atreverme a besarle y ahora meterlo en aprietos. Desde que entramos miró desmesuradamente a las meseras, sus piernas y escotes estaban a la vista por políticas de la empresa, yo misma me empleo en ese lugar, la clientela masculina abundaba, clientes como él que no podían mirar a los ojos precisamente, hombres… le hice notar su indiscreta acción y se justificó diciendo que ellas eran las provocadoras por vestir de esa forma, cuando le dije que trabajaba allí también de inmediato me ofreció un empleo, pero mi sorpresa fue cuando me mencionó que sería como su prometida, por un momento pensé que mi profesor había enloquecido…
Después de notar que me estaba tomando el pelo y pretendía seguramente ligar conmigo salí molesta de la cafetería dejando la comida sobre la mesa que no pude probar, realmente quería comerla pues hoy me he saltado una comida, cuando estaba dispuesta a irme recordé que mis maletas estaban en su cajuela, me lamenté por mi estupidez, caminé hasta el auto y no demoró más que unos minutos y lo vi de nuevo acercándose hasta mí, moría de frío, estaba jodidamente congelada, no tenía atuendos para este tipo de frío, era la primera vez que se experimenta así en mucho tiempo, sumando que la ropa pesada y abrigadora tuve que dejarla en casa de mis tíos pues no tenía maletas grandes, sólo traía conmigo lo básico.
En ese instante me di cuenta que mis opciones eran limitadas si no quería pasar la noche en la calle quizás la idea de Terrence no fuera tan descabellada, le cuestioné nuevamente sobre su propuesta, me aseguró que era real, en ese momento lo vi centrar su mirada a un costado de donde nos encontrábamos, me tomó de la cintura y me presionó a decir si aceptaba o no, un fotógrafo nos asechaba y él quería comenzar a alardear sobre su falsa prometida, en un momento de desesperación acepté precipitadamente besándolo frente a la lente, le tomé por sorpresa pero cuando menos lo esperé ya estamos unidos en un profundo beso, no voy a negar que lo disfrute, ¿Quién sufriría por besar a un hombre fornido, apuesto y millonario?