Pérdida

1126 Words
Después de ver las opciones de lugares nos decidimos por hacerla al aire libre a la orilla de la playa, era algo poco común, diferente, original, la planeadora se maravilló ante la elección, comenzó a proyectarse en cuanto a la decoración y preparación del evento, era ya muy tarde y después de tantas pláticas nos llevamos algunas revistas con propuestas y otras ideas más nos serían enviadas de manera digital. Salimos de allí exhaustos física y mentalmente, al menos ese era mi caso. -Será la boda falsa más espectacular- bromeó Amanda -Ya lo creo- levanté mis cejas apoyando su comentario Fuimos a casa, entramos a nuestra habitación, Amanda fue directo al baño. Me cambié de ropa y me acosté en la cama con mi laptop, revisé algunos pendientes y revisé las r************* , la gente hacía miles de comentarios respecto a nuestra relación, lo bien que nos veíamos, lo bella que era Amanda, su buen sentido de la moda, entre muchas cosas, la estrategia estaba funcionando de maravilla. Amanda salió del baño con una toalla en su cabeza, una pijama de short muy corto con encajes en los laterales y una blusa del mismo material de tirantes satinada, la miré por unos breves segundos antes de que ella me pillara y me dirigiera una mirada juzgadora. Aparté mi vista hacia la computadora nuevamente mientras ella salía por el pasaje hacia la otra habitación, era un poco difícil no echarle una mirada de vez en cuando, definitivamente no era fea, sumándole que ahora debía ser casto para evitar embrollos. La noche transcurrió y escuché un sonido extraño en la habitación de Amanda, con mi rapidez llegue hasta allí en media fracción de segundo, al abrir la puerta ella yacía en la cama, hablaba dormida, estaba teniendo pesadillas, su rostro mostraba sufrimiento, recordé que mencionó sobre el aniversario luctuoso de sus padres, me había dado a la tarea de investigar sobre su vida, sería mi esposa y tenía que saber hasta el más mínimo detalle, cuando Amanda tenía 9 años, sus padres murieron en un accidente de tránsito, con ella misma abordo, estuvo consiente todo el tiempo sin duda tenía una historia trágica y novelera detrás, me acerqué hasta su lecho y le llamé -Sólo son sueños- repetí- Amanda despierta, estas soñando- su mano me sujetó con fuerza y despertó agitada -Mis padres- esbozó entre llantos y consolándose con mi mano que aún apretaba. Me miró y de inmediato me soltó- Discúlpame, estaba soñando -No te disculpes-miré sus ojos a punto de lagrimear,-puedes apoyarte en mí si así te sientes mejor- indiqué. Se abrazó a mi cintura y lloró hasta quedarse sin lágrimas, no podía quedarme allí sólo sentado, la abracé en señal de solidaridad, su melena olía delicioso, el perfume de su shampoo invadió mis sentidos sobre humanos, su aroma corporal era agradable, me dejé llevar y mi cuerpo se relajó. Nos separamos y por instinto la besé, fue realmente extraño, es cuando tu cuerpo no respeta lo que tu mente te dicta, me miró con extrañeza y aunque parecía que estaba correspondiendo sólo se limitó a decirme: -Deberías irte, es muy tarde y mañana trabajas-había sido rechazado en ese momento, sentí cierto desconcierto, me separé y salí de su habitación a pasos agigantados, logré analizar mis acciones, pero que rayos, estuve a punto de tirar mis esfuerzos por la borda. Afortunadamente hubo un adulto sensato a cargo de la situación y no era yo. No pude evitar pensar en ella mientras me recostaba en mi cama, era muy vulnerable, tenía que ser astuto y no verla con estima, al final era una simple humana que solo perseguía sus intereses al igual que yo. El pasaje se abrió de nuevo -¿Estás dormido?- preguntó -Aun no- contesté- ¿sucede algo? -La verdad es que no puedo dormir, viene a mi mente una y otra vez el recuerdo más horroroso de mi vida, incluso más que el que ya conoces- contó- ¿Puedo quedarme aquí contigo?- la verdad no me esperaba semejante pedido, me tomó por sorpresa pero reaccioné de inmediato. -No me malentiendas pero lo mejor es que vayas a tu habitación e intentes pensar cosas positivas, eventualmente el cansancio te hará dormir- su rostro se mostró afligido. -Creo que el que malentiende eres tú, yo no pretendo nada contigo, no soy una de esas mujeres que se mueren por dormir contigo, mucho menos por tu dinero o poder, simplemente eres una de las pocas personas que estuvo conmigo cuando lo necesité y me siento protegida cuando estoy contigo, lamento si te hiciste falsas ideas- mi ego recibió un poco de daño ciertamente, pude notar su molestia en el rostro- Buenas noches y discúlpame- Salió tan pronto de la habitación que no hubo palabras qué agregar. Ahora si tenía insomnio, sólo no quería que se hiciera ideas o creara una dependencia hacia mí, era joven y debía aprender a lidiar con sus propios problemas, quizás suena duro pero le ayudará a madurar. Las horas transcurrieron, no había ningún ruido en la habitación de Amanda, podía escuchar su respiración relajada, me levanté de la cama y entré para observarla, verla dormir me gustaba de cierto modo, su frente estaba sudorosa, tenía nuevamente un poco de fiebre; tomé unos paños húmedos y limpié su rostro de repente una mano me sujetó -No me dejen por favor, no me dejen- balbuceó -Estoy aquí, no te dejaré- me recosté a su lado sujetando su mano, no tuve el valor de dejarla ahí sola en una noche tan dolorosa, el insomnio de hacía unos momentos se esfumó casi de inmediato, caí dormido, no lo entendía pero su compañía y su calor me daban la calma que pocas veces tenía, mi vida era tan ajetreada que no tenía momentos de paz tan seguido. La mañana llegó, el sonido de la puerta nos despertó a ambos, estábamos completamente lazados uno al otro, fue de las pocas veces que me he sentido avergonzado, ciertamente yo invadí su recamara en medio de la noche y encima estaba completamente acurrucado a ella, de inmediato cambié el escenario reaccionando ante el insistente tocar de la puerta, era la señora Perkins -Rápido, a la otra cama- ordené. Casi corrimos de una cama a otra, ambos nos acostamos en la cama cerca del otro pero no tanto.- Adelante. -Amo, su hermana le busca con urgencia, le espera abajo-recalcó Que Yoselin esté en mi casa no suena nada bien, difícilmente me visitaba, sin duda algo estaba pasando, la última vez que hablé con ella fue el día que curé a Amanda, ella me dio las instrucciones sobre lo cuidadoso que debía ser y eso fue vía telefónica, su vida era su laboratorio y salíamos muy poco en ocasiones muy especiales.
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