La señora Perkins salió de la habitación, me levanté de inmediato dejando en la cama a una confusa Amanda, fui al armario donde comencé a seleccionar con rapidez lo que me pondría, quería usar mi super habilidades pero quedaría expuesto, entré al baño y tomé una rápida ducha, me cepille los dientes, me sequé y me vestí con un traje formal como casi todos los días. Salí del baño y Amanda buscaba su ropa también
-Arréglate rápido te veo en el comedor, no tardes, que mi hermana se haya tomado la molestia de venir aquí no es buena señal- refuté
Se limitó a obedecer y vi como agilizó sus movimientos, tomó la ropa del armario y entró al baño para asearse. Pude notar un leve rubor en sus mejillas, pero afortunadamente ya no tiene temperatura elevada. Salí directamente al comedor, allí estaba Yoselin tan propia y elegante como siempre, es muy parecida a mí físicamente hablando pero en carácter somos completamente diferentes
-Buenos días hermanito, me has hecho esperar demasiado, ¿es que sigues de luna de miel anticipada? Es la noticia del momento- se burló
-Muy graciosa, me impresiona tu visita no anunciada, pude recibirte de mejor manera pero he hecho lo que se ha podido- dije sarcástico
Una gran risa inundó el salón- vaya que eres un c*****o, deberías alegrarte de mi visita, eres mi hermano mayor después de todo, aunque debo decir que mi visita es puramente experimental
-¿Qué has dicho?- pregunté curioso
-Que vine en plan de trabajo- se acercó un poco más a mí buscando que nadie nos escuchara- necesito una muestra de sangre de esa chica- afirmó
-¿Por qué querrías tal cosa?
-Tengo una teoría, ¿recuerdas que la curaste con una mínima cantidad de tu sangre?
-¿Cómo lo olvidaría?- respondí
-Pues puede que nuestra sangre deje una huella más grande de lo que pensábamos, he trabajado con dos sujetos desahuciados, a ambos les inyecté la misma cantidad que te indiqué, uno de ellos sanó instantáneamente y sigue muy bien, el otro estuvo bien por 3 meses y después un simple día no despertó
-¿Estás diciendo que podría pasarle lo mismo a ella?- me exalté- Dijiste que era seguro
-Y lo era, sólo que no logro entender por qué sucedió eso- necesito hacerle pruebas para ver cómo está reaccionando su sistema inmune, creo que esa es la clave, cada sistema es diferente, quiero buscar similitudes entre los otros dos sujetos para prevenir en caso de que haya algo alertante, sabes que casi nunca me equivoco, quizás el fallecimiento de ese hombre haya sido por otro factor pero mientras no descarte las posibilidades hay que mantenerla vigilada.
-Demonios, esto es preocupante, no puede pasarle nada, ella es mi boleto hacia la independencia- me quejé
Ibamos a continuar la charla cuando Amanda entró saludando al comedor
-Buenos días, disculpen la tardanza me arreglé lo más rápido que pude- justificó
-Hola, mucho gusto Amanda, soy Yoselin hermana de tu prometido estrella- sonrió
-Mucho gusto, ya sabes mi nombre así que está de más decirlo, espero que te estén atendiendo muy bien
-Desde luego, su hospitalidad es muy placentera. Y dime ¿Cómo te has sentido?- le lancé una mirada desaprobatoria- digo, haz cambiado de ambiente drásticamente, mi hermano suele ser un poco difícil de entender, ya sabes
-Lo estamos llevando bien- contestó dándome una mirada y sonriendo- quizás no sabía si fingir o no frente a ella
-Yoselin sabe todo, no tienes que fingir frente a ella- mencioné
-Oh ya veo, pero debo decirte que mi respuesta sigue siendo la misma- me retó un poco con la mirada y luego miró seria a mi hermana
-Me alegro por ello Amanda, mi hermano en el fondo es muy noble, tiene algunos defectos pero quizás los supere con el tiempo- alardeó
Deberíamos centrarnos en desayunar- dije. Comimos platicando sobre diversas trivialidades, mi hermana continuó interrogando a Amanda sobre su familia, sus estudios y demás, ella le contestaba muy propiamente.
-Oh cierto, estaba olvidando el motivo de mi visita, el estado de gobierno me encargó sus análisis pre-nupciales para avanzar en los trámites de la boda- había sacado un as de su manga- así que deberé tomarle una muestra sanguínea a ambos- habló mientras se llevaba el último bocado a la boca
-Claro, no hay problema- contesté
Salimos hacia el jardín, Yoselin fue a su auto a sacar sus insumos para la toma de muestra, pude observar que Amanda estaba ansiosa, la miré profundamente hasta que notó mi mirada y volteó a verme
-Ya sé que dirás que soy una niñata pero odio las agujas, después del accidente con mis padres duré muchos días en el hospital y las agujas iban y venían, me daban pánico y aunque ahora soy un poco adulta me ponen un poco nerviosa- solté una carcajada
-Tranquila, solo será un piquete, quizás hasta te den una piruleta como premio- volví a reír
-Sabía que te burlarías, no se para que te lo cuento- refunfuñó
Yoselin entró con su maletín y aunque Amanda odiaba las jeringas se portó más valiente de lo que pensé
-Eso es todo chicos, ahora debo irme rápidamente a hacer mi trabajo- dijo
Nos despedimos de ella acompañándola hasta su auto. Entramos nuevamente a la casa y fui a mi despacho a realizar algunas llamadas, el tema de mi sangre causando bien o causando daño a Amanda me estaba matando por dentro, lo único que podía pensar era que se repuso muy rápido del resfriado y quizás eso era bueno o tal vez ese resfriado lo ocasionó mi sangre; rayos, esos pensamientos me estaban atormentando.
Cuando subí a la habitación Amanda estaba pegada en la computadora, la vi muy inmersa en ella así que la curiosidad me hizo acércame
-¿Qué vez con tanta atención?- cuestioné acercándome a su cuello para ver la pantalla, sentí su calor y respiración muy cerca de mí, sentí un pequeño escalofrió, rara vez me pongo nervioso estando cerca de una mujer pero digamos que mi grado de abstinencia es severo contando que no había un día que pasara sin compañía femenina. Me ponía un poco ansioso, debía hacer algo al respecto…