Leila. Unos años después. Sonrío acostada arriba de Seba porque me acaricia las nalgas y las piernas porque tengo las piernas dobladas con él aun dentro mío, y al fin estamos teniendo nuestra cama para nosotros, Maxi tiene dos y ya lo pasamos a una cama solito, pero porque es tan independiente que me duele, porque Almi durmió con nosotros hasta los cinco, Facu y Cande hasta los cuatro, a Dama nos costó mas sacarla, y me duele un poco ver que no me necesita para dormir, pero a la vez mas que bien recibida esa independencia. —Mmmjjj, ¿Qué hora es?. —Eeemm, me estaba durmiendo. —los dos vemos el reloj de la mesita—. Ya nos tendríamos que cambiar. —Si, asi llegamos bien. —nos vamos a bañar juntos donde me rio con ganas donde me toquetea toda—. Para Sebaaaaa, nos vamos a caer. —Ay, es que

