Sebastián. Compro unas flores para llevarle a la tumba de Camila, hoy cumpliría treinta años, hace diez años no está, porque faltaba nada para que cumpla los veinte, Almita tiene once y tuvo el privilegio de que mi hermana la tome en sus brazos, obviamente, ellos saben de la tia Camila por todo lo que les cuento, por las fotos que tengo de ella y por mi mamá que tiene todas sus cosas. Parado un poco lejos veo como un hombre está en su tumba, sé quién es y la verdad que es triste, porque el fue que ayudó a asistirla el día que tomó la decisión, según lo que sé escuchó todo el griterío Flor en la desesperación, fue quién guío a la policía y los médicos y quien se encargó de cuidar toda la zona y cerrar la puerta. —Buenas... —Hola, disculpa. —se seca las lágrimas alejándose—. Ya me voy, vi

