Leila. Unos meses después. Acuesto a Almita en la cama de nosotros porque duerme con nosotros, hacemos colecho, ninguno de los dos quiere que este solita en una cama, yo no pretendo levantarme mil veces en la noche para dar pecho ni menos dejarla llorar como dice mi mamá, me preguntó si la nena dormía sola y le dije que no porque no quería que llore y me dice, que llore, no le hace nada llorar y yo ni loca lo hago, y Seba menos que menos, obsesivo esta con su hija, no deja que diga ni A que ya la tiene en brazos calmándola y diciéndole que le va a dar todo su amor para calmarla. —¿Cómo quedó?. —Bien, ¿tomamos unos mates?. —Si. —pongo la pava y saco del microondas un bizcochuelo que hice con una receta que me enseñó Anna en una de las veces que los hemos ido a visitar, y el dulce de le

