-Cerré con doble llave el local, casi no puedo llegar hasta la oficina contable, mis piernas me temblaban-
-Ellos saben de mi hijo, ¿Pero como?-
-Le envié un mensaje a la abuela, le dije que ya me iba a dormir, lo mejor era no preocuparla-
-Tendí unas mantas en el sofá y me recosté, mi cabeza daba vueltas, ¿que haré?-
-La mañana había llegado, no pegue el ojo en toda la noche, tuve tantas ideas, como en huir con la abuela a otro país-
-Los empleados comenzaron a llegar, tuve que poner mi mejor cara para que lo notaran nada extraño-
-Salí del local, por un momento sentí miedo que el otro Smith estuviera de nuevo esperándome-
-Llegue a la casa, tome una ducha rápida y me vestí, debía volver al trabajo, lo mejor era distraer mi mente-
-El día era igual que todos los días, muchos clientes, muchos pedidos-
-Yo corría de un lado a lado tratando de atenderlos a todos-
-Al terminar la jornada salí del local, Camilo se ofreció acompañarme a casa, yo no lo pensé y por supuesto que dije que si-
-Camino a casa me contó que él sabía de mi embarazo, escuchó a Felicia hablar de eso-
-¿Lo sabias?-
-Tranquila Ana, no tienes por que tener miedo, yo te voy apoyar-
-Eres un gran chico-
-Camilo me acompañó hasta la puerta, él tomó mis manos-
-Ana quiero que me perdones por ser el idiota en nuestra relación-
-Tranquilo eso quedó en el pasado-
-Quiero que sepas que te voy a cuidar, a tu hijo no le faltará nada-
-Camilo-
-No te estoy presionando solo si algún día decides darme una oportunidad yo estaré feliz de ser tu esposo y por supuesto padre de tu hijo-
-Me besó ambas manos y se marchó-
-Mientras él caminaba vi una camioneta negra pasar despacio, jamás en mis años de vivir en este barrio había visto una igual-
-Entre a casa, mi abuela ya tenía la comida preparada-
-¿Como te fue hija?-
-Bien abue un día lleno de trabajo-
-Terminé de comer, me fui a la habitación, escuché sonar mi celular, revise algunos mensajes de Felicia, otros de Camilo pero uno me llamó la atención-
-“Té espero mañana a las 10 am, si no vienes yo iré por ti a la casa de tu abuela”-
-Había un dirección debajo del mensaje-
-Mis manos temblaban-
-Pese al miedo que tenia me acosté a dormir-
-Un nuevo día había llegado, salí desde las 6am de casa, estaba hecha un mar de nervios-
-Felicia llegó a desayunar como lo hacía todos los días-
-¿Que te pasa Anita?-
-¿Que?-
-Estás con cara de terror hoy-
-Vamos a la oficina, necesito tu consejo-
-¿Que pasa amiga? Me estás preocupando-
-Felicia apareció un hermano de Jaden-
-¿Y eso es malo?-
-Pues si-
-¿Por qué?-
-El sabe que estoy embarazada, anoche vino y me propuso un acuerdo-
-¿Acuerdo de que?-
-Matrimonial-
-¿Que? ¿Por que?-
-No lo sé, solo dijo que debía considerarlo por el bien de mi hijo-
-Dios santo Anita, esa gente es poderosa y millonaria-
-¿Los conoces?-
-¿Quien no?-
-La verdad jamás investigue la familia de Jaden, solo sabía que eran dueños de varias empresas-
-Son dueños de medio país Ana-
-Comencé a buscar en internet, encontré información de Jaden, también de sus padres pero de Damian era casi un misterio-
-No encuentro nada de él-
-¿Como se llama?-
-Damian Smith-
-¿Que? No te lo puedo creer-
-¿Qué pasa Felicia?-
-Damian Smith es un billonario, se dice que tiene 30 años de edad, no está casado, no tienes hijos, cambia de mujeres como de ropa-
-Todo un personaje- mencioné
-No puedo creer que lo viste, ese hombre es casi un fantasma, pocas veces se le ha visto en público-
-Felicia me pasó una foto, era Damian, lo fotografiaron saliendo de su compañía-
-Es el-
-Vaya te envidio amiga, no sabes cuantas deseamos casarnos con un hombre así-
-Pues te lo regalo-
-No es posible, no es a mi a quien quiere-
-Me citó hoy a las 10am en lo que creo que es su oficina-
-Eso es en dos horas-
-Si-
-Bueno que estás esperando, ve a ponerte bien hermosa para esa cita-
-¿Que? ¡no!-
-Claro que si, tú no haz hecho nada malo así que ve y lleva esa cara en alto-
-¿Que tal si me quiere asesinar?-
-Ana por favor, el no te hará nada en su oficina, sería muy estupido hacerlo delante de tanta gente-
-Bueno tienes razón-
-Debes ir, lo mejor es que sepas que es lo quiere así podrás saber qué hacer-
-Tengo miedo-
-Vamos a mi casa, te prestaré un vestido bien lindo, yo te llevaré a esa oficina-
-Abrace a Felicia-
-No se que haría sin ti-
-Llegamos a su casa, comenzó a sacar sus vestidos, algunos muy reveladores, otros muy puritanos-
-Al final me decidí por un vestido n***o ajustado, en la parte delantera era recto, tenía mangas largas, me quedaba un poco más arriba de las rodillas.-
-Me puse unas zapatillas de hilos plateados muy delicadas, mi cabello lo dejé en ondas, me puse algo de rímel y brillo de labios-
-Me mire al espejo, se que tengo una belleza exótica pero hoy me veía divina-
-Vaya Anita te ves espectacular-
-¿No es muy vulgar?-
-Para nada, estás perfecta-
-Debo agradecer que aún no se me ve el vientre abultado-
-Salimos rumbo a la cita, yo estaba que me comía las uñas, Felicia todo el tiempo me daba ánimo-
-Una vez llegamos quede impresionada, era un edificio de vidrio, quizás tendrá unos 30 pisos-
-Felicia creo que es mala idea-
-No lo es, ahora baja y camina como toda una perra empoderada, nadie te podrá humillar-
-Feli-
-Anda ve, yo estaré aquí esperándote-
-Me baje con el estómago revuelto-
-Mire a mi amiga por la ventana-
-¿Qué es lo que eres hoy?-
-Una perra empoderada- respondí
-¡Eso!-
-Caminé hacia la recepción, sentía que iba vomitar, este lugar era inmenso-
-Llegue al lado de la recepcionista-
-Buenos días, estoy buscando al señor Damian Smith-
-La mujer me miro de arriba abajo-
-¿Tiene cita?- pregunto incrédula
-Si, soy Ana Mayorga-
-Un momento-
-Ví como hablaba por teléfono, yo comencé a observar el lugar, hombres y mujeres entraban a toda prisa, parecía que no les importaba lo que sucedía a su alrededor-
-¡Oiga!-
-Me di la vuelta para ver a al recepcionista-
-El señor Smith no tiene ninguna cita agendado con usted-
-Claro que si, él me dijo que a las 10am-
-Mira niña conozco las de tu clase, vienen con mentiras tratando de entrar a la oficina del señor-
-Eres una maleducada- conteste
-Véte antes de que llame a seguridad-
-Tome mi celular, respondí el mensaje del desconocido-
-“Vine a la cita tal cual me lo pidió pero su recepcionista no me dejó pasar, espero no me vuelva a citar si es para humillarme”
-Vi como los guardias se acercaban a mi para sacarme del lugar-
-La recepcionista sonreía victoriosa-
-Metí el celular en mi bolso, uno de los guardias me sujeto del brazo-
-¡No me toque! Yo puedo salir sola- dije soltándome de su agarre-
-Justo cuando iba llegando a la puerta escuché mi nombre-
-¡Señorita Ana Mayorga!-
-Busque al hombre que decía mi nombre-
-¿Si?-
-Mi jefe la está esperando, por favor acompáñeme-
-Caminé hacia el hombre-
-Lo siento pero ya me voy, ya esta buena tanta humillación por hoy-
-Señorita Mayorga por favor le pido excusas, el señor Smith me envió personalmente por usted-
-Lo siento ¿señor?-
-Andrés-
-Señor Andrés ya me voy-
-Por favor ¿que hago para que se quede?-
-Dígale a su jefe que baje el mismo a recibirme, depronto así la plástica que tiene por recepcionista deja de tratarme como una mujerzuela-
-No yo no podría-
-Bien, pues hasta luego-
-Volví a caminar hacia la puerta-
-Señorita Mayorga el jefe viene bajando-
-Escuché un ¿Que? En coro-
-El ascensor se abrió, el otro Smith salía de él, venía vestido de traje gris con camisa blanca, su cabello estaba atado en coleta, venía con cara de asesinar a alguien-
-Ups creo que la embarre- susurre-
-Ana-
-Señor Smith-
-Por favor acompáñeme a mi oficina-
-Ví como señaló el ascensor, yo le di una mirada a la recepcionista de triunfo-
-Señor yo lo lamento-
-Sube al ascensor Andrés- escuché decirle
-Los tres estábamos subiendo a su oficina, mis piernas temblaban pero yo me mantenía firme-
-Vi como se abrieron las puertas-
-Andrés se bajo, detrás Smith y yo al final-
-Yo estaba maravillada por la vista, podía ver toda la ciudad-
-Ana por favor sigue-
-El hombre me mostró su oficina-
-La hora de la verdad había llegado-
-Respira Ana recuerda lo que dijo Felicia hoy soy una Perra empoderada-
-Caminé hacia la boca del lobo-