Lucas se fue. Al escuchar la puerta cerrarse, Trissy se desplomó en el sofá, como si fuera una muñeca sin vida. Trissy soltó un largo suspiro. Luego levantó la vista, solo para ver a Luna mirando la puerta cerrada donde ella estaba. —¿Luna? —Trissy la llamó. —¿Por qué le diste el teléfono justo ahora? ¿Por qué? —Luna de repente giró la cabeza y miró a Trissy ferozmente, apretando los dientes. —¿No viste que Lucas ya estaba enojado? —Trissy frunció el ceño al ver a Luna enfurecerse. —¿POR QUÉ? ¿POR QUÉ LE DISTE EL MALDITO TELÉFONO? Luna hizo oídos sordos a las palabras de Trissy y la miró como si Trissy fuera su enemiga. —Si tan solo... Si tan solo hubiera intentado una vez más... ¡Él habría aceptado casarse conmigo! —¿Qué te pasa? Trissy estaba un poco impaciente. —¿Qué tiene de

