Terry tenía un asombroso sentido de la proporción, siempre sabía cuándo empujar los límites. Justo cuando Jessica pensaba que su relación había alcanzado un equilibrio perfecto, él lo alteraba con acciones audaces y confrontacionales, provocando enojo, pero nunca lo suficiente como para dejar un resentimiento duradero. A veces, Jessica no estaba segura de si estaba más frustrada con Terry o consigo misma. Cada vez que intentaba dejar de lado sus emociones caóticas, él aparecía de nuevo, fuerte pero cediendo, haciéndola sentir tanto simpatía como impotencia. Lo observó en silencio, y él tampoco habló, simplemente echó un vistazo despreocupado a su mano, que había quedado atrapada en la puerta antes. Siguiendo su mirada, Jessica notó el moretón en su mano pálida y frunció ligeramente el ce

