Jessica no esperaba un giro tan grande en esto. La aparición repentina de Luna fue como una espina, clavándose en el corazón de Jessica. Cuando el coche se detuvo, Wendy la llamó: —Señorita Hall, hemos llegado. Jessica desvió la mirada. —Está bien, buenas noches. Me voy primero. Cuando Wendy vio que la expresión de Jessica no había cambiado, contuvo sus palabras. —Señorita Hall. Tan pronto como Jessica salió del coche, escuchó una voz familiar. Se dio la vuelta, solo para ver a Terry que salía de un coche deportivo. Jessica sonrió y saludó. —Hola, Sr. Davison. Jessica pensó que Terry había renunciado a ella ya que no se habían visto en unos días, pero para su asombro, él vino a buscarla esta noche. —La luna está brillante esta noche. ¿Salimos a dar un paseo? Terry la miró, sus

