Capítulo 3:

949 Words
Los oscuros ojos de Daphne no se apartaban ni un instante de las habilidosas manos que barajaban el manojo de cartas, ella sabía muy bien que un segundo que apartase la vista podría significar la derrota en el juego. —Puedes respirar, prometí no hacer trampa ¿Lo recuerdas?—ronroneo Meliza con una sonrisa lupina dibujada en sus labios. Sin embargo, aquello solo hizo que Daphne prestará más atención a los habilidosos movimientos, puesto que la mujer ante ella intentaba distraerla. —¿Cuánto demorará en regresar?—preguntó la chica de cabello oscuro, fingiendo estar absorta en sus pensamientos. Ella sabía perfectamente dónde estaba Dorian y el tiempo que demoraría en regresar, ya que él mismo se lo había informado y solía ser lo mismo que demoraba cada día. Su ausencia era fugaz, tanto como una estrella atravesando el cielo, puesto que simplemente se limitaba a ir al trabajo y regresar a ella. —¿Una hora más?—respondió Meliza, siendo aquello más una pregunta que una afirmación—No me digas que ya te aburriste de mi presencia. —No, es solo que el aroma a zorra está viciando el aire—ronroneo Daphne con aquella lengua afilada, logrando arrancar una sonrisa de los labios de la mujer ante ella. —Tranquila, ya te dará un baño de espuma tu sexy millonario—comenzó a decir Meliza, mientras deslizaba con habilidad y sigilo una carta debajo de su manga—¿O prefieres que lo haga una enfermera? Ambas estallaron en risas, las cuales alejaron un poco más la brecha que se había logrado establecer entre ambas mujeres. La agencia había encontrado la manera de enemistar a dos hermosas, inteligentes y astutas mujeres, puesto que si ellas se volvían amigas nadie las podría detener, ni siquiera aquella vil, oscura y perversa agencia. Sin embargo, rápidamente la risa murió en los labios de Daphne, mientras la oscuridad volvía a envolverla entre sus poderosos brazos. —¿Porque estás aquí?—escupió la agente de mirada nocturna, alejando el miedo y la congoja que le generaba la espera de aquella respuesta. —Ya te lo dije hoy, Luca está atrincherado en el penthouse y Elena está muy aterrada como para venir a hacerte compañía. Dorian fue muy claro, no debes quedarte ni un instante sola—respondió Meliza evadiendo la verdadera respuesta. Pero Daphne era astuta y sabía perfectamente que aquello no era lo que estaba buscando. —¿Por qué estás aquí? Y no me saltes con idioteces, las dos somos muy inteligentes para eso—soltó la agente de oscuro cabello, recostando su espalda contra las rígidas almohadas del hospital. Meliza la observó fijamente durante varios segundos mientras mordisqueaba con nerviosismo su labio inferior antes de responder. —Tienes razón Daphne, ambas somos muy inteligentes, y tú ya sabes a lo que vine—susurro la chica de cabello color vino—. Se te acaba el tiempo. —Tiempo—dijo Daphne con tristeza algo pensativa—¿Acaso lo tuve en algún momento? —¿Qué piensas hacer? —No lo sé, aún no estoy segura—comenzó a decir Daphne, logrando llevar la conversación al punto que deseaba—. De lo que sí estoy segura es de que la agencia no comete errores. Un músculo se tensó en el mentón de Meliza de forma imperceptible, casi inexistente, pero Daphne lo vio y supo que estaba bien encaminada, por lo que siguió presionandola con aquella mirada bañada de sombras. —No se a lo que te refieres—soltó Meliza con firmeza, fingiendo desentendimiento. Pero había dejado de barajar para enfocar toda su atención en el buen manejo de sus palabras, de sus mentiras. —¿Que estás dispuesta a hacer por amor, Meliza?—escupió Daphne sin acobardarse. El labio de la mujer ante ella tembló, y fue entonces cuando la agente supo que acababa de llegar al interior de la coraza de aquella mujer. —Lo hice antes de conocerlo, no fue mi intención que ocurriera aquello—susurro Meliza con la voz quebrada—. Cuando me enteré que la agencia estaba dando caza a Luca por desobediencia, supe que no podía permitir su muerte, lo amo. »—Poco después descubrí lo que estaba ocurriendo, lo que estaban haciendo… y lo que Luca comenzaba a sentir por Aiden. Meliza apartó la mirada de Daphne mientras las lágrimas se deslizaban por sus mejillas. »—Estaba celosa, y en ese momento no me importó en lo absoluto alterar la información para que los de la agencia creyeran que Luca era en realidad Aiden. »—Pero luego lo conocí y entendí porque alguien se podría enamorar de él… porque Luca se enamoró de él y no de mí. »—Quise modificar la información, pero no tuve el valor para hacerlo ya que eso implicaría la muerte de Luca… durante un tiempo tuve la esperanza de que la caza concluyera, pero luego ocurrió lo que ocurrió. Silencio, solo el más profundo de los silencios prevaleció en la sala, solo interrumpido ocasionalmente por los incontenibles espasmos que liberaba Meliza debido a las lágrimas. —¿No vas a juzgarme?—susurro la chica de cabello en llamas. —No pateo a las personas en el suelo, Meliza—respondió Daphne pasando una mano por su cabello—. Pero quiero tu ayuda. —¿Quieres que cambie tu información del expediente como hice con Luca?—susurro Meliza algo sorprendida mientras secaba las lágrimas húmedas en sus mejillas. —No. Quiero que me ayudes a fingir mi muerte—comenzó a decir Daphne con firmeza—. Ayúdame a engañarlos.
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