La princesa del árbol de los cerezos.

1549 Words
Pétalos del árbol de cerezo caían alrededor de aquélla joven que se encontraba bailando, aquella chica bailaba al ritmo de las hojas que caían, en ese momento ella era feliz, muy feliz, ella por fin se había podido olvidar por unos cuantos minutos de sus problemas, los cuales cada día la destrozaban más, ella quería ser feliz ¿Era eso mucho pedir?. El ser feliz es muy importante para una persona, pero a aquella princesa se lo estaban negando, sus padres controlaban su vida cada vez que podían, más bien ellos tenían el control sobre aquella joven y ella no podía tomar ninguna decisión propia, no podía decidir que era lo que haría o con quien casarse, sus padres tenían ya la vida de aquella chica planeada. — Qué bonito sería ser libre como estás hojas— dijo aquella joven mientras se detenía y agarraba una hoja del árbol de cerezos — sin tener que seguir órdenes, solo poder ser yo misma, sin etiquetas— dijo con mucha tristeza dentro de ella, aquella joven guardaba mucho dentro de ella que se le hacía imposible el poder decírselo a alguien más, dado que no tenía a una persona que le impartiera confianza. — Sin tener que cumplir algún compromiso, ni tener que ver me obligada a realizar lo que los demás desean — Decía con lágrimas la princesa de Ardí. Summer, la princesa de Ardi era una chica dulce y amable, pero incapaz de poder tomar alguna decisión por si sola ya que siempre estaba bajo el mando de sus padres, los reyes de aquel lugar y si por alguna razón desobedecia a lo que ellos dijeran, lo que obtenía era quedar encerrada por unos cuantos días en un cuarto oscuro ubicado hasta el fondo del castillo y eso a ella no le gustaba, ella no quería estar encerrada ya que le daba miedo aquel lugar, además de que quería hacer amigos, pero le era imposible, sus padres no confiaban en las personas. Ella nunca pudo descubrir que era el amor verdadero, nunca se enamoro, nunca supo que era la amistad, nunca la dejaron tener un solo amigo, sus mismos padres tomaban las decisiones por ella y la trataban mal, todo esto se debía a la simple razón de que porque ella no era un hombre y siempre se lo reprochaban, ellos querían un heredero, pero al ser su hija única y ser mujer, ya no les quedó de otra que aceptarla, pero aún así estaban dispuestos a hacer su vida imposible, aquella joven se veía obligada a casarse con alguien del reino vecino "Esclon", ya que pese a ser la primogénita no podía reinar al ser una mujer, esas eran las reglas de su reino y aunque ella se opusiera, no la tomarían en cuenta y sabía a la perfección cuál sería el castigo por quejarse. Todos estos pensamientos retumbaban en la cabeza de la princesa Summer y la hacían sentir demasiado mal, ella quería ser normal, si ella hubiera podido elegir, ella hubiera deseado no ser princesa ni nacer en aquel lugar, ella solo quería ser feliz y eso era algo que se le estaba negando. La princesa agarro otra hoja y se sentó en el tronco más cercano. — ¿A algún día podré conocer el verdadero amor?, No me quiero casar con alguien que no amo y que apenas estoy conociendo, no sé cómo sea en realidad él, yo también tengo derecho a poder elegir con quién me casare, mis padres no me han dejado conocer a otros hombres, acepto que realmente el príncipe Eliut es guapo, pero aún así no lo amo y mis sentimientos deberían importar e influir en que yo pueda tomar la decisión correcta de con quién me casare. — Decía la bella princesa agarrando con fuerza las hojas mientras sollozaba. Alguien escuchó a Summer y muy rápidamente empezó a salir de su escondite, un lugar que era desconocido para aquella joven. Alguien salió del árbol... ¡Era un joven! Uno muy apuesto por cierto, pero su belleza se basaba únicamente en el amor que reflejaba en su rostro, aquella persona reflejaba bondad y nobleza en su rostro, el caballero se acercó a la chica y con un pañuelo le secó las lagrimas... Summer se sorprendió por esto y se movió un poco para evitar su cálida mano y el pañuelo que secaba sus lágrimas. — ¿Qui quién fue?— preguntó la princesa Summer mientras miraba a todos lados sin poder encontrar a aquella persona. — ¿Cómo una chica tan hermosa, puede estar llorando?— preguntó aquel joven de repente. Aunque la princesa Summer seguía sin poder encontrarlo, esto le había sacado una gran sonrisa. — ¿Qué te trae a mi castillo? — seguía diciendo el bello joven mientras se hacía presente ante los ojos de la princesa. Ella lo quedo viendo con asombro, nunca lo había visto por esos lugares, siendo que eran las afueras de su castillo y había logrado salir gracias a que sus padres tenían fiesta en el castillo y esto ayudo a qué Summer pudiera escapar por unos cuantos minutos, ella pensaba que no se darían cuenta de que ella había salido, aunque la realidad era otra ya que no tardarían mucho en darse cuenta de que Summer no estaba en el castillo. — ¿Tú castillo?— preguntó de repente la princesa Summer mientras lo miraba intrigada. De pronto la princesa empezó a ver a todos lados confundida intentando poder encontrar el dichoso castillo del cual hablaba aquel joven. — Pequeña, soy el príncipe del árbol de cerezo— dijo con una pequeña risa para luego señalar el árbol en el que la princesa se encontraba cerca — realmente llevo mucho tiempo observandote y quisiera que fueras mi princesa, se que haz pasado por tantas cosas y no me ha gustado el ver te sufrir — dijo de inmediato mientras miraba con atención a Summer. El príncipe del árbol de los cerezos no tenía oscuras intenciones, él sólo quería que aquella princesa fuera feliz. La princesa estaba muy confundida por lo que aquel joven le estaba diciendo, realmente todo eso era muy inesperado para ella. — Se que esto es muy repentino, pero he visto como sufres y quisiera poder ayudarte —. Dijo aquel joven lleno de comprensión y sinceridad en sus palabras. Ella lo penso mucho, la princesa se puso a pensar de que si regresaba al castillo, nunca podría salir y le iría peor si regresaba y se daban cuenta de que ella había huido, ella le tenía mucho miedo a sus padres, Summer quería evitar esto, ella no quería regresar a aquel cuarto oscuro, tenía mucho miedo al hacerle caso a un desconocido, pero más miedo le daban sus padres a la vez aquel joven le daba confianza a Summer aquella confianza que sus padres no le daban, además al no tener a quien más recurrir, lo vio como su única salida, ella no tenia a alguien que de verdad quisiera ayudarla, no tenía amigos y su familia le tenía miedo a sus padres, muchas veces había huido y había ido con tías, con su familia, pero ellos de inmediato le daban aviso a los reyes y todo salía peor, Summer ya no quería seguir viviendo lo que vivía. La princesa Summer no lo pensó más, ella ya tenía una respuesta. — Acepto — dijo para luego hacer una reverencia. — Me alegra, serás la mejor princesa— dijo El principe de repente para luego hacer una reverencia — Me llamo Anthony, el príncipe Anthony — dijo con una gran sonrisa. — Y yo Summer, la princesa Summer — dijo aquella joven regresando le la sonrisa. El príncipe Anthony le ofreció la mano a la princesa, la cual ella de inmediato acepto. — Es hora de que conozcas mi castillo, nuestro castillo — dijo Anthony mientras le indicaba el lugar a Summer. El príncipe de inmediato la invitó a entrar a su nuevo hogar, a su nuevo reino. El príncipe Anthony le indico el lugar, primero entro la princesa y después el príncipe, el gran árbol por dentro era realmente muy hermoso, adentro de él había una gran ciudad que a simple vista por fuera, no sería posible el verlo. Ahora esta princesa se encargaria de ayudar a las personas que lo necesitaran, la ayuda que ella nunca tuvo, aquella princesa siempre estaba cumpliendo su deber y siempre salia al llamado de las personas que necesitaran de su apoyo para también darles consejos y si eso no servía de nada, ella los invitaba a vivir en su nuevo castillo llamado Larit. La princesa de los cerezos intenta ayudar lo más que pueda a aquellas personas, una ayuda que familiares y padres le habían negado, pero no por eso ella se la negaría a los demás. "Si puedes dar una mano amiga, da la y apoya a los demás, no esperes nada a cambio, el ayudar a las demás personas será tu mayor recompensa, el ver que tú ayudaste, te hará sentir tan bien contigo mismo, no te niegues a ayudar y da lo mejor de ti siempre" era la frase favorita de la princesa Summer, la princesa de los cerezos, aquella princesa que habitaba en la ciudad de Larit.
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