Cuidado con lo que deseas

1576 Words
Aquella pequeña sirena, podía ver a los lejos como los humanos a las afueras se divertian en un gran crucero, bailaban y jugaban, todo era diversión ahí. — ¿Por qué no podemos asistir ?— dijo aquella niña a su madre con decepción. — Cariño, somos dos mundos totalmente diferentes, si asistimos eso podría ocasionar un caos dado que ellos se asustarían y no queremos eso ¿Cierto?— dijo la madre de aquella pequeña con total seguridad. — ¿Puedo solo ver un poco?, Regresare de inmediato, lo prometo — dijo la pequeña mientras le suplicaba a su madre poder acercarse a aquel crucero. — Está bien Lauli, pero regresa pronto y que nadie te vea por ningún motivo, no queremos que aquellos humanos te hagan daño, que nadie te vea por favor— recalcó la madre de Lauli. Aquella pequeña le dio un beso a su madre y de inmediato se fue a la superficie. La niña se puso en un lado de aquel crucero donde no pudiera ser vista. — Que lindo se ve y los humanos se ven que se divierten demasiado, ¿Que se sentirá ser humano ?— dijo aquella niña intentando que su voz no sonará tan alta. — A veces los humanos sufrimos mucho, por el simple hecho de que tus padres no te prestan atención, espero que los tuyos si — dijo del otro lado un niño, esto asusto a Lauli ya que había prometido que no sería vista. No se escuchó palabra alguna de la pequeña sirena ya que se había escondido un poco más — Vaya, no tengas miedo por favor, necesito hablar con alguien— dijo el chico con la voz temblorosa. Poco a poco la sirena fue apareciendo frente a aquel chico. — ¿Por qué te notas un poco triste ?— dijo la pequeña sirena mientras lo miraba preocupada. — Solo que mis padres organizaron está fiesta, yo me he querido ir, pero no quieren dado que estamos en medio del mar, yo quisiera ser un tritón, creo que la vida de uno sería más fácil que tener que vivir la vida que yo vivo, intentando ser el hijo perfecto, se a la perfección que tengo todo, pero solo que no estoy conforme con la poca atención que me prestan mis padres — dijo aquel chico mientras soltaba un suspiro. — Estoy de acuerdo contigo, mis padres me quieren, pero quisiera tener unas piernas en lugar de aletas, todo esto es un fastidio — confesó la pequeña. Un brillo empezó a salir repentinamente del agua, era una bola brillante. — Si tú d***o del corazón quieres cumplir, a la bola de cristal debes pedir — dijo la voz proveniente de esa bola. Ambos chicos estaban asombrados, Lauli toco primero aquella bola, la cuál de inmediato se dirigió a aquel niño él cual por curiosidad también la tocó. — Si ese d***o desean pedir, su d***o he de cumplir — dijo la bola de nuevo. Ambos chicos empezaron a emitir una luz muy luminosa de sus cuerpos, de repente sucedió algo que ninguno pensaba que pudiera pasar. Lauli estaba en el cuerpo del niño y aquel niño estaba en el cuerpo de la niña. — ¿Que?— preguntaron ambos al mismo tiempo mientras se observaban. Lauli se miro los pies — Tengo pies — dijo mientras los alzaba y caía, de nuevo se paró. — Y yo aleta — dijo con total emoción el niño mientras la mostraba. — Esto será grandioso — dijo con felicidad aquel niño. De la bola empezó a salir unos dos collares que se le fue entregado a cada niño. — Si desean el d***o romper, solo podrá ser, cuando ambos aprendan a qué no todo es como lo ven— dijo aquella esfera mientras regresaba al mar para poder esconderse en las profundidades. Ambos chicos quedaron sorprendidos con lo que esa esfera decía, pero no tomaron importancia alguna y siguieron admirando lo nuevo que podían hacer. — Me llamo Teodor— dijo de repente el chico. — Y yo Lauli— dijo con una gran sonrisa aquella pequeña. — Teodor, necesitamos que vengas, unas personas te quieren conocer— dijo el padre de aquel chico. — Mis padres te llaman, será mejor que no tardes o si no te empezarán a cuestionar— dijo de inmediato aquel pequeño. La niña de inmediato obedeció y se dirigió a dónde estaban los padres de Teodor, pero aquella niña apenas estaba aprendiendo a usar las piernas, así que en ocasiones se caía. — Lauli, por fin te encontré, te dije que no tardarás, vamos cariño — dijo de repente la madre de Lauli. Aquella señora empezó a nadar mientras le indicaba el camino al chico que estaba en el cuerpo de su hija. Nadar se le dificulta, pero poco a poco iba aprendiendo. Los días pasaron y los niños estaban felices con sus nuevas vidas que no querían regresar. Ambos estaban en sus respectivas habitaciones y en sus mundos. — Si con este d***o desean seguir, en unos pocos días no podrán regresar— dijo la voz proveniente de sus collares. Ambos chicos estaban dudosos, ya que apreciaban más las vidas que llevaban en esos momentos, la vida del otro, hasta que todo cambio. — Lauli, necesitamos que vengas — dijo la madre de aquella niña con seriedad. — ¿ Que paso madre?— dijo Teodor quien estaba en el cuerpo de Lauli mientras salía de la habitación. — Hija, necesitamos que te prepares para el concurso de arte, está vez debes de estar preparada para tu tercer trofeo consecutivo — dijo con alegría la madre. — Yo no puedo — dijo de repente. — Hija debes de poder, no se que te pasa, últimamente no he visto tus dibujos y haz cambiado mucho — dijo con mucho enojo su madre. — Perdón — dijo aquella niña para luego encerrarse en su habitación. — No entiendo, pero realmente extraño a mis padres, a pesar del poco amor que me daban los sigo extrañando y amo todo lo relacionado a los negocios a pesar de mi corta edad, quiero regresar — dijo aquel niño en el cuerpo de la niña muy angustiado. Por otro lado, Lauli atravesaba la misma situación que Teodor. — Hijo, necesitamos que vengas a la sala — dijo el padre de aquel joven. — Si padre— respondió Lauli que estaba en el cuerpo de Teodor. — Necesitas prepararte arduamente, ya que tú serás el único que cuando cumpla la mayoría de edad, se hará cargo de mis negocios y empresas— dijo el padre con seguridad. — No creo poder padre — dijo muy repentinamente. — Tienes que poder, la empresa a pasado de generación en generación, no se que te ha pasado, anteriormente eras un chico inteligente y ahora solo estás interesado por el arte — dijo el señor mientras le recrimina a su hijo. — Si padre — dijo aquel niño mientras tragaba saliva y regresaba de nuevo a su habitación. — Extraño realmente a mis padres, ellos me demostraban su amor, ellos no me recriminan por nada, realmente extraño mi vida, tenía a mis amigos ahí en el mar y aquí solo tengo amigos interesados, realmente extraño mi anterior vida — dijo con tristeza. —Ya no quiero esta vida — dijeron ambos al darse cuenta de todo lo que estaban pasando y de su error. Nada, no pasó nada. Ambos empezaron a decepcionarse, pero de pronto una luz se iluminó y ambos chicos se podían ver el uno al otro. — ¿ Por qué no funciona?— pregunto repentinamente la chica que estaba en el cuerpo del niño. — No lo se — dijo preocupado aquel niño. — Agh que frustración, no se que hacer — dijo muy nerviosa. — Ya se — dijo Teodor mientras estaba pensando. — Esa bola siempre nos habló en rimas, así que deberíamos rimar — dijo sabiamente Teodor. — Pero ¿ Que debemos de decir ?— pregunto muy nerviosa Lauli en el cuerpo de Teodor. — Ammm, creo debemos decirlo juntos, así que digamos; Está nueva vida no me gusta, d***o en verdad poder tener mi antigua realidad — dijo el chico de inmediato. — Muy bien, digámoslo a la cuenta de tres — dijo la pequeña. — 1— empezó a contar Teodor. — 2 — siguió diciendo Lauli. — 3— dijeron ambos al mismo tiempo. — Está nueva vida no me gusta, d***o en verdad poder tener mi antigua realidad— dijeron ambos chicos esperando que esto funcionará. Poco a poco una luz se fue haciendo presente. — Cuidado con lo que desean — dijo la bola que apareció en ambos lados. De repente esa bola de cristal desapareció y los chicos empezaron a ver cómo poco a poco cambiaban, entonces se vieron atraves de aquellos collares, nuevamente tenían sus vidas de regreso. Ambos sin pensarlo dos veces abrazaron a sus respectivos padres, los cuales los miraban muy confundidos, pero aún así no tomaron importancia, ya que se unieron a sus hijos en ese cálido abrazo. Tiempo después y por alguna extraña razón, ambas familias habían cambiado. Los padres de aquel niño lo dejaban tomar sus propias decisiones y le demostraban cuánto lo querían. Los padres de aquella pequeña sirena la dejaban salir cada vez más a la superficie, dónde en ocasiones se encontraba con su nuevo amigo, Teodor.
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