La cortina fue tirada hacía un lado, el rostro enojado de Tate estaba frente a mí y su ceño se arrugó al instante de diferenciar quién era. — ¿Qué hay, viejo? — sonreí, tratando de dar humor al ambiente tenso que se estaba por venir. — ¿Qué haces aquí, Jayden? — tiró de mi brazo con fuerza, sacándome de la bañera y me alcanzó una toalla que estaba colgada, la misma que utilicé antes. — No mucho, me bañaba, ¿y tú? — comentaba. Sabía que tomarle el pelo en este instante no era nada que me juegue a favor, pero el humor odioso era mi forma de defenderme en momentos que me cagaban encima. Tate suspiró y me agarró uno de los hombros, acercó un poco su rostro a mí y me dijo en la oreja, de forma calmada: — En estos momentos no es bueno tocarme los huevos. — dijo con la v

