— Puta mierda Brett, ¿no podías hacer algo más tranquilo? — dijo una voz grave y conocida. Dejé todo en su lugar. Estaba medianamente borracho, pero ponía las manos en el fuego, claramente esa voz no era de nadie más ni menos que Tate. ¿Pero qué rayos hacía aquí? Era obvio que lo invitarían, pero ¿cuáles eran las probabilidades de estar encerrados con una puerta de distancia? Menores a uno, pero claro la suerte nunca me acompaña. Lentamente dejé la toalla en su lugar, intentando hacer el mínimo ruido posible, aunque la música estaba que explotaba allí abajo, aquí no se escuchaba nada. Tal vez la habitación era aprueba de sonidos o algo del estilo, pero carajo podía escuchar perfectamente como Tate abría cajones en la habitación de al lado. En cortos segundos, decidí ar

