La fiesta de Brett

518 Words
    Los días pasaron, y allí me encontraba, con mi vaso rojo lleno de cerveza, sin haber pescado algo y con las manecillas del reloj marcando que ya es más de medianoche. En la fiesta había chicas, pero no cumplían con mis … estándares, o tenían poco pecho o se creían demasiado superiores, había límites, creo yo.     Había perdido el rastro de Harper hace bastante tiempo, seguramente estaba con algún chico de una noche o jugando a algo con alcohol incluido, nunca era suficiente según ella. No recordaba dónde se había quedado Brandie, y sólo podía ver a Jacob sentando en un sillón con un chico mayor encima de sus piernas, si no estaba mal se llamaban Ryder o algo así, a su lado estaba una chica pelirroja con la que habíamos venido acompañados, pero no tenía de puñetera idea de quien era.     La fiesta era de un tal Brett Lauper o algo parecido, no recordaba porque me fue comentado justo cuando entramos a aquella casa alborotada. Era tanta la gente que no se podía caminar de forma libre por las escaleras, tenías que fijarte bien en no pisar un vaso, botella o una persona. Increíble.     Entre el pasillo del piso superior, la gente se daba el lote como bien se mandaba, toqueteando de más y susurrándose travesuras en los oídos, a la par que se mordían los lóbulos. El mismísimo porno en la fiesta, aplausos del público por favor.     Perdido entre la gente lujuriosa, buscaba alguna puerta que dé indicios a baño, y linda suerte la mía que justo una blanca a la lejanía me dio esperanza. Grande fue mi sorpresa al entrar y ver que era una habitación adolescente, repleta de ropa en el suelo, con las paredes azul marino y una cama doble plaza     en el medio. Había otra puerta más, del mismo color que la anterior, y sólo significaba una cosa.     Aquella habitación me daba mala espina, iba de puntillas de pie. No sabía si era correcto en las fiestas entrar a los cuartos de los dueños de casa, sólo quería echarme un meo e irme, nada más. Caminé silenciosamente, sorprendiéndome al ver en la cómoda una foto de un chico lleno de piercings y cabello blanco abrazando de los hombros y haciendo cuernos a Tate. Me golpeé mentalmente, la casa era de un conocido del molesto, claro que iban a haber fotos juntos.     Entré a la puerta que llamó mi atención, definitivamente era un baño, y la felicidad mucho más amplia.     — Carajo, sólo tomé tres vasos de cerveza y estoy estúpida. — me dije viendo mí reflejo en el espejo. Estaba tenuemente borroso por lo que opté por mear y bajar a buscar agua. Bajé el cierre de mí pantalón e hice lo que dios manda.     Cuando estaba girando el grifo para lavarme, claramente las manos, y el rostro. La puerta por la que minutos antes entré, se abrió, haciendo presencia a alguien en el cuarto. Esperaba que sea alguna parejita que iba a hacer el marinero, pero, no.     — Puta mierda Brett, ¿no podrías haber hecho algo más tranquilo? — dijo una voz grave y conocida. 
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