El Senado Galáctico estaba en sesión extraordinaria.
Los representantes de cientos de mundos ocupaban sus lugares, envueltos en luces holográficas y símbolos de poder ancestral. Murmullos tensos recorrían la cámara.
Kira avanzó hacia el centro.
No levantó la voz.
No necesitó hacerlo.
—Senadores —comenzó—, he solicitado esta sesión para informar una violación grave de los acuerdos intergalácticos.
Activó una proyección.
Imágenes fragmentadas aparecieron ante todos:
rastros de armamento prohibido, firmas de energía encubiertas, zonas enteras de Ca‑pa 7 reducidas a ruinas recientes.
—Actividad militar no autorizada —continuó—.
En un planeta clasificado como zona olvidada.
Sin conflictos registrados.
Sin valor estratégico declarado.
Un murmullo creció.
—Eso es imposible —dijo un representante—. Nadie opera allí.
Kira lo miró con firmeza.
—Eso creíamos.
Cambió la proyección.
La silueta borrosa de un Avilés apareció.
El silencio fue inmediato.
—Tecnología de control post‑mórtem —dijo Kira—.
Prohibida tras la Gran Guerra.
Solo utilizada por una fuerza con recursos absolutos…
y una cadena de mando centralizada.
Todos sabían a quién se refería.
—¿Está acusando a un gobernante del Consejo? —preguntó otro senador.
Kira respiró hondo.
—Estoy informando hechos.
Y exigiendo una investigación.
Las miradas comenzaron a cruzarse.
La palabra Varhlok no había sido pronunciada…
pero flotaba en el aire.
—Además —añadió—, uno de los involucrados es una ciudadana bajo protección senatorial.
Algunos senadores se pusieron de pie.
—¿Protección senatorial? —repitieron—. ¿Quién?
Kira sostuvo la mirada del pleno.
—Mi hija.
Nahraa.
El murmullo se volvió inquietud.
—Si fuerzas militares encubiertas están actuando en los bordes del universo —continuó—, entonces el próximo Torneo de las Mil Galaxias no puede celebrarse sin garantías.
Pausa.
—Y sin transparencia.
La palabra cayó como un golpe.
Kira sabía que había tocado el nervio exacto.
El Torneo no era solo deporte.
Era poder.
Equilibrio.
Gobernanza.
—Solicito —concluyó— la creación inmediata de una comisión independiente, la congelación de movimientos militares no declarados…
y una revisión directa de las acciones del gobernador Varhlok.
El Senado quedó en silencio.
Muy lejos de allí, Varhlok aún no sabía que el juego había cambiado.
Pero una cosa era segura:
Kira no lo estaba enfrentando con armas.
Lo estaba rodeando.
Y en el Torneo de las Mil Galaxias,
las partidas más importantes…
se ganaban antes de que el balón tocara el suelo.