Capítulo VII— Hermanos de chatarra

343 Words
Ca‑pa 7 seguía crujiendo bajo el peso de su propio olvido. El viento arrastraba polvo metálico entre los restos de antiguos cruceros estelares, haciendo cantar a las placas oxidadas como si el planeta respirara con dificultad. Orión caminaba entre los desechos con el balón bajo el brazo. —Llegás tarde —dijo una voz grave desde lo alto de una pila de chatarra. Orión sonrió antes de levantar la vista. Rock. Más alto. Más fornido. Espalda ancha, brazos marcados por años de trabajo pesado. Sus manos podían doblar metal… pero trataban el balón con cuidado. —Mi madre necesitaba ayuda —respondió Orión—. Hoy estaba peor. Rock bajó de un salto. —Entonces jugamos rápido. Dejó caer el balón al suelo. Un toque seco. Control perfecto. El fútbol era lo único que los igualaba. Habían crecido juntos entre restos de naves y máquinas rotas. Sin padres. Sin promesas. Solo chatarra… y el juego. —¿Te acordás cuando dijimos que algún día nos íbamos a ir de acá? —preguntó Rock mientras avanzaba con el balón. Orión se lo robó con un movimiento limpio. —Todavía lo digo. Rock rió. —Soñar es gratis. Comer no. El balón voló entre ellos, rebotando contra placas metálicas, esquivando restos de motores. No jugaban para ganar. Jugaban para sentirse vivos. Rock se detuvo de golpe. —Vos jugás distinto últimamente —dijo, serio—. Como si supieras lo que va a pasar antes de que pase. Orión bajó la mirada. —No lo sé explicar… —admitió—. Cuando toco el balón, todo se ordena. El ruido se va. Rock lo observó con atención. —Si algún día salís de Ca‑pa 7 —dijo—, yo voy con vos. Orión asintió sin dudar. —Siempre juntos. No sabían que, mientras hablaban, algo se movía entre las estrellas. Sombras que no dejaban rastro. Ojos que no parpadeaban. Pero en ese momento, en ese planeta muerto, solo existían dos amigos… y un juego que los había unido desde niño
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD