Capítulo 15

2543 Words
Sigo aferrada a sus muñecas como si aun pudiera sentir su ardiente beso dejándome completamente paralizada, no sé si por la intensidad del beso o por la necesidad insana de mantenerlo a mi lado para siempre. Nada más cruzar ese pensamiento por mi mente, lo descarto casi al instante, lo suelto y confundida doy un paso hacia atrás alejándome de él, no puedo creer que tan solo hizo falta un beso suyo para querer perdonarlo. — Por favor, discúlpame con tu psicóloga— le pido recobrando la compostura. — No es necesario, Aida lo entiende — me tranquiliza dando un paso hacia mi. Por inercia doy otra hacia atrás, no me siento capaz de tocarlo, mis hormonas juegan un distinto papel al que yo pretendo, ellas quieren una cosa y yo siento que debería hacer algo distinto, no voy a negar que me siento increíblemente excitada por ese beso, si un simple beso puede revolucionarme de la manera en que lo hizo, no me imagino lo que pueden hacer un par de caricias. — Alex. Su voz hace que eleve la vista que no sabía que la tenia pegada al piso, sus ojos reflejan lo confundido que se siente con mi reacción, no lo culpo, yo igual lo siento, no por el hecho de que me haya alejado si no porque me dejé besar, me dejé llevar y ¡maldita sea! lo disfruté como nunca, eso demuestra lo mucho que lo hecho de menos, que le necesito y me enfada eso, no quiero tener que necesitarlo, simplemente no me siento con fuerzas para otra decepción, por una vez en mi vida quiero ser feliz, y por alguna razón que no logro comprender del todo sé que lo seré junto a Derek, pero me niego a creer eso. — No llores por favor, me estas matando. Con delicadeza seca las lagrimas que no sabia que estaba derramando, he estado tan perdida en mis propios pensamientos que no me di cuenta de su peligrosa cercanía, su olor, es una mezcla entre algún perfume caro con su aroma natural, adictivo. — Quiero irme a casa — le pido en apenas un susurro. — ¿A que casa? Mi cuerpo entero se tensa, es una buena pregunta, ni siquiera sé que debería responder, me encojo de hombro como una niña pequeña perdida en el centro comercial cuando le preguntan donde esta su mamá. — Será mejor que vuelva al trabajo — comento forzando una sonrisa. Trabajar, la mejor distracción, tal vez no la más acertada dado que necesito toda la concentración que en este instante no poseo, reuniones que no me apetece asistir, hablar de números y estadísticas, por supuesto no se me ha olvidado la tan ansiada reunión con Lucas Black. Como era de esperar, Derek se ofrece a acompañarme, no me niego por diferentes razones, una de ellas es que aun tiene su coche aparcado en el garaje de Hunter Security, en silencio hacemos en corto recorrido hacia mi empresa, no es un silencio incómodo, es más, es como si no estuviera aquí, se mantiene a dos pasos por detrás de mi, pero eso cambia cuando ve quien esta de pie el la entrada del edificio. Ian Mikelson Enseguida Derek pasa su brazo por mis hombros de manera protectora, Ian enarca una ceja como si realmente le sorprendiese. — ¿Ya habéis vuelto?— pregunta repentinamente. Ahora la que enarca las cejas soy yo, no sé siquiera como supo que estábamos "separados", en los medios aun se hablan de nuestra supuesta alianza y yo no le he dado motivos para que piense lo contrario. — Nunca nos separamos — le aclara Derek con su habitual frialdad. La vista del pelinegro baja a mi vientre con curiosidad, el castaño en respuesta posa su mano allí donde mira, como si de alguna manera con la mirada pudiera hacerle algo a su hijo, bajo mi punto de vista es un gesto tierno de su parte, pero no dejo que eso me afecte más de lo que ya lo hace. — Ya veo — comenta escéptico — Ya sabía yo que no eras tan tonto como para perderla — dice y juro que puedo sentir burla en su tono de voz. — ¿Tu que sabes?— gruñe a la defensiva. Ambos hombres se miran intensamente, siento que estoy en medio de una pelea de dos fieras y no puedo hacer nada por evitarlo, no va conmigo, puedo ver eso, es un tema que no me concierne y lo respeto. — Será mejor que me vaya — hablo incómoda por la tensión que hay entre ambos . — Te acompaño— hablan al unísono. Ahora los dos me miran fijamente esperando que elija a uno, escapar ahora ya no es una opción, ninguno parece importarle lo que diga, solo quieren ganar esa batalla de gallos y ninguno de ellos tiene derecho a reclamarme nada. — No gracias. Ambos hombre me miran confusos, preguntándose a quien va dirigido esas palabras, en respuesta suelto un suspiro cansada, Ian no es nadie para siquiera pretender que lo "elija" y Derek...el solo quieres marcar un territorio que creo ya no le pertenece. No respondo, ignorándolos decido entrar al edificio, saludo a algún que otro trabajador que repara en mi presencia, entro en el ascensor y por alguna razón me siento más cansada que nunca, exhausta, ahora solo me apetece echarme una siesta de un año entero, pero al llegar a mi planta ese deseo se desvanece, allí está Lucas, le dice algo a Lily pero esta niega una y otra vez. Cuando ambos notan mi presencia, mi secretaria se apresura a mi encuentro mientras que Lucas solo me regala una cordial sonrisa. — Señora, este hombre dice que quiere verla, pero le he dicho que sin una cita previa eso no sería posible — se queja exasperada, siempre es la misma historia. — No te preocupes, es de la familia Black y un buen amigo — la tranquilizo. Es cierto que muchas personas se presentan exigiendo que las vea, por supuesto Lily se encarga de despacharla, aunque tengo que admitir que muy pocas personas logran subir hasta aquí. Lily asiente sorprendida por lo que digo, la verdad es que no existe similitudes notables entre ambos hermanos, al contrario que Derek, Lucas es rubio, de ojos azules oscuros, tal vez sean del mismo tamaño, viste con un traje n***o y un maletín en las manos. Abro la puerta de mi despacho y con una amigable sonrisa le animo a pasar, en silencio obedece, camino detrás de él mientras este observa curioso cada rincón de esa habitación. — Me alegra verte — saluda continuando su inspecciones. De repente mi cabeza empieza a dar vueltas, instintivamente me sujeto de su hombro cuando siento mis extremidades débiles. — ¿Estas bien ?— me pregunta preocupado. Asiento con la cabeza cuando veo esa mirada, tal vez lo que sus ojos ven no es mucho mejor, de pronto siento la mezcla de sabores en mi garganta, me tapo la boca con ambas manos antes de salir corriendo al cuarto de baño, me precipito sobre la primera cabina que veo vacía y expulso toda esa comida que ingerí, sin embargo las arcadas aun siguen, intentando expulsar la comida que ya no tengo, mi estómago duele, lagrimas descienden por mis mejillas y yo poco a poco siento que ya no puedo más. Intento levantarme pero al hacerlo me vuelvo a marear y decido sentarme en sobre la tapa del inodoro, inclino mi cuerpo hacia adelante y tomo largas respiraciones regulando mi malestar. — ¡ALEX!— escucho un grito detrás de la puerta cerrada — ¿Donde estas? Es Derek, se le oye preocupado, casi ansioso, extrañada de que se haya atrevido a entrar al servicio de las chicas, salgo aun sintiéndome un poco débil, allí está, su respiración es agitada, como si hubiera tenido que correr para llegar aquí, vestido con ese impecable traje oscuro, tan imponente como siempre, su mirada se clava en mi y me sigue cuando camino hacia el lavamanos, no dice nada, parece estudiarme con esa inquisitiva mirada mientras yo enjuago mi boca, refrescándome un poco. — ¿Estas bien? Lentamente se va acercando hacia mi, cauteloso, midiendo mi humor, por el reflejo del espejo veo como se detiene detrás de mi, me observa a través de ese cristal, doy media vuelta solo para mirar de cerca esos ojos que siempre llamaron mi atención, se dice que los ojos son el espejo de nuestras almas, pero con Derek es muy difícil saber que piensa, que siente, su mirada sabe ocultar cada sentimiento o pensamiento, pero no siempre lo conseguía, como ahora, está preocupado, triste quizás, quiere tocarme pero no sabe como. — ¿Que haces aquí? Me mira sorprendido como si no entendiera porque le pregunto aquello, no sé qué hace aquí, no, si lo sé, pero mi mente toma un camino diferente, mi cuerpo lo quiere cerca, quiero que me toque, que me abrace, que me bese, lo quiero a él, aquí y ahora, es un deseo casi primitivo, va en contra de mi, no me puedo resistir, no quiero hacerlo. — Derek ¿Que haces aquí?— le vuelvo a preguntar, esta vez suavizando un poco la voz. Doy un paso hacia adelante eliminando el espacio que nos separa, puedo sentir como se tensa en seguida y en respuesta decide dar un paso hacia atrás mientras que yo decido dar otro hacia adelante, sonrío cuando su espalda choca contra la puerta cerrada de una de las cabinas, elevo la cabeza para poder verlo mejor, es mucho más alto que yo, pero eso nunca supuso un problema, su pecho sube y baja y sus pupilas se dilatan. — Lucas me llamó, vine lo más rápido que pude. Sus labios se mueven formulando cada palabra, preocupado, pero su mirada me dice otra cosa, tiene una lucha interna entre lo que quiere y debería hacer, besarme o no, sucumbir a los deseos más carnales ¿por qué no lo hace? Yo ya perdí esa batalla, solo quiero sentirlo a él. — ¿Estabas preocupado por tu hijo?— pregunto jugando con su corbata. ¿Que me pasa? — Estoy preocupado por ti — responde con seguridad. Asiento con la cabeza como si lo hubiera entendido, se lo que quiero y sé como conseguirlo, dominada por mi lado más lujuriosa, deslizo mi mano hacia abajo hasta que me choco con la hebilla de su pantalón, desciendo un poco más hasta llegar a mi destino, sonrío cuando se endurece bajo mi inocente toque. — ¿No-No tienes hambre?— balbucea nervioso. ¿En serio intenta distraerme con la comida? En respuesta solo le sonrío, alargo la mano, abro la puerta y lo obligo a meterse en ese pequeño cubículo, no dice nada, esta sorprendido, nunca antes había hecho algo parecido, sexo en público no es nuestro fuerte, pero tengo que admitir que necesito esto, aquí, ahora. — Tengo mucha hambre — sonrío juguetona — pero no de comida, cariño — ronroneo como gata en celo. Me deslizo hacia abajo hasta quedar de cuclillas frente a él, me deshago de ese molesto cinturón, desabotono su pantalón, su ereccion ya es bastante notable, esta excitado, le gusta esto, pero antes de que pueda liberarlo, me coge de la muñeca y tira de mi hacia arriba obligándome a ponerme de pie nuevamente, pero no me importa, con mi mano libre me abro paso entre la cinturilla de su pantalón, rozo con la punta de mi dedo su creciente sexo pero nuevamente me intercepta, hago un puchero como una niña que le quitan su dulce favorito. — No me mires así — me reprende. Todo de él es contradictorio, su boca me dice que no, no quiere, pero su mirada, su cuerpo, todo de él me grita que continúe. — Tu y yo sabemos lo mucho que deseas que lo haga, no me rechaces — le pido. — No, tú no quieres, sigues enfadada — dice en un intento de que entre en razón, pero lo perdí en el momento que lo vi. — créeme cuando te digo que me muero de ganas — ronroneo. Esta bien, tengo que admitir que tener las hormonas a flor de piel no ayuda en nada a la causa, pero es que esto me sobrepasa, se que no debería, pero quiero y necesito. — Alex, no me lo pongas más difícil — me pide y sé que esta a punto de caer — ¿Tienes idea de lo que me está costando controlarme cuando me miras así? — No te controles — susurro fuera de control. El deseo que siento por el es primitivo, incontrolable, lo quiero aquí y ahora, no me importa las consecuencias y se lo hago saber, lentamente deposito un suave beso en su cuello desnudo, sonrío al sentir como su piel se eriza antes ese simple roce. — j***r! — gruñe resignado. Dejándose llevar decide tomar las riendas de la situación, me coge la cara con ambas manos y me besa con vehemencia mientras me empuja levemente hacia atrás, hasta que mi espalda choca con la puerta cerrada del pequeño cubículo, baja la mano descendiendo por las curvas de mi cuerpo, el quiere mandar, dirigir este pequeño encuentro, pero yo tengo una idea muy distinta de como será esto. De un movimiento lo hago girar intercambiando posiciones, me mira sorprendido, sin darle tiempo a pensar lo que vendrá, me arrodillo frente a él, sin despegar su curiosa mirada de la mía, deslizo su molesto pantalón hacia abajo llevándome conmigo su ropa interior, liberando así su ereccion, me relamo los labios antes de pasar la lengua por lo largo de su sexo, en respuesta entreabre los labios dejando escapar un leve suspiro, con una mano rodeo su m*****o y empiezo una danza de arriba abajo, con el dedo pulgar hago círculos sobre la punta, Derek echa la cabeza hacia atrás recibiendo de buen gusto mis caricias. — Mírame— le ordeno. Lentamente entre abre los párpados hasta cumplir correctamente mi orden, con la mirada fija en el, ladeo la cabeza disfrutando de sus gestos, su mirada, sus pupilas dilatadas de puro placer, provocado por mi, saco la lengua y la paseo por todo su sexo humedeciéndolo para mi, me lo meto a la boca y vuelvo a sacar, saboreandolo, me la vuelvo a introducir esta vez completamente, sus piernas tiemblan, succiono, chupo, siguiendo un ritmo contante, llevándole al límite, su mano se entierra en mi cabellera siguiéndome el ritmo, buscando su propio placer, jadeando y gimiendo, susurrando mi nombre como algo prohibido, quiero que se corra para, por mi, y así lo hace, gruñendo mi nombre culmina en mi boca, satisfecha me trago ese amargo líquido, por un segundo siento vergüenza, pero al segundo lo desecho. Como si nada hubiera pasado, me recompongo, aliso mi ropa y con un casto beso en sus labios, abandono el pequeño cubículo, me tomo un par de minutos para escanear mi aspecto, nada mal, cabello suelto despeinado, me daba un aspecto rebelde, labios rojos, pero nada exagerado, aliso mi vestido n***o y vuelvo a la seguridad de mi despacho esperando que Lucas siga ahí esperando por mi.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD